Sociedad

domingo 5 jul 2020 | Actualizado a 08:35

Con 596 casos, Santa Cruz vuelve a romper récord de infectados por el COVID-19

Este sábado se presentaron tres decesos por el coronavirus. En el departamento hay en total 6.542 casos positivos.

/ 30 de mayo de 2020 / 21:21

El Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) de Santa Cruz reporta que este sábado se presentaron 596 nuevos casos de coronavirus, lo que marca un récord con relación a días anteriores.

De acuerdo con información ofrecida por el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de la Gobernación cruceña, con la cantidad de contagiados de este sábado existen 6.542 en total.

En esta jornada hubo tres decesos, por lo que el acumulado ascendió a 149 en esta región oriental. Por otro lado, se informó de 125 personas recuperadas, con lo que existen 448 ya restablecidas.

En el informe se indica que hay, hasta el momento, 70 personas con sospecha de tener COVID-19, mientras que 8.557 casos fueron descartados. (30/05/2020)

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La Paz a.c. (antes del coronavirus)

Cables, k’epiris, muñecos para espantar ladrones, grafitis, soledades y noches muestran algunos rasgos que caracterizaban a la urbe antes de la pandemia

/ 19 de junio de 2020 / 13:43

Aparapita. El fotógrafo Jhonny Maydana realizó un ensayo sobre los k’epiris. Fotos: Jaime Ramallo, Andrea Ulloa, Lila Calderón, Jhonny Maydana, Luis Calani, Ricardo Vásquez, Luis Fernández, Rachel Lena, Lourdes Samo y Mauricio Aguilar

¿Cómo era La Paz antes de la llegada del coronavirus? El colectivo Foto Espacio Bolivia la describe a través de Fotonarrando, un proyecto artístico que nació para mostrar aspectos cotidianos de la ciudad y que cuenta historias con tan solo ver las fotografías.

Hasta hace un tiempo —cavila Mauricio Aguilar Machicado, director de Foto Espacio Bolivia—, era poco frecuente encontrar series fotográficas que tienen el fin de mostrar desde vivencias, pasando por elementos poco conocidos, hasta hacer denuncias en la ciudad. Ese fue el inicio para convocar a fotógrafos aficionados a que se unieran a Fotonarratón.

Túnel. La soledad se refleja en la propuesta de Luis Antonio Calani, llamada Por las noches.

“Fue una experiencia bonita para mí como para los participantes, porque podían mostrar inquietudes, problemas, denuncias y cosas que les llamaban la atención en su cotidiano”, cuenta el líder del colectivo.
Durante un mes, Jaime Ramallo, Andrea Ulloa, Lila Calderón, Jhonny Maydana, Luis Calani, Ricardo Vásquez, Luis Fernández, Rachel Lena, Lourdes Samo y Mauricio Aguilar se reunieron para dialogar, ver videos y fotografías documentales, y escuchar a especialistas como Leo Calisaya —quien conversó sobre su experiencia en el arte pictórico— y Julio Ajata —quien habló sobre la relación entre la cosmovisión andina y el arte—, en uno de los proyectos más grandes de Foto Espacio Bolivia.

El resultado de ello y de las largas caminatas por la urbe paceña fueron series como El doble muro de la vida, de Andrea Ulloa, que muestra un mundo paralelo a través de las ventanas de edificios y casas, además de espejos de negocios. Por su parte, Jaime Ramallo, en su serie de imágenes, muestra el colorido aguayo en la cotidianidad de las calles.

Manos. Relatos entre sus dedos es la serie que propone Lila Calderón.

A través del blanco y negro, Lila Calderón presenta historias guardadas en los surcos de las manos, “memorias misteriosas de ésta y una vida más si pudieran”. Luis Calani —en la serie Por las noches, la soledad desespera— lleva por lugares solitarios y oscuros de plazas, túneles y calles, donde germinan las meditaciones, algunas oraciones y “revoluciones del pensamiento”.

“Los muñecos de trapo colgados en los postes surgen en un contexto de inseguridad. No solo se presenta en El Alto, como se suele atribuir, sino que también están presentes en la ciudad de La Paz. Para advertir estos muñecos le invitamos a que levante su mirada hacia los postes de la ciudad y notará que esos barrios con muñecos presentan una buena organización barrial”, describe Ricardo Vásquez en la serie acerca de los muñecos colgados.

Advertencia. El ensayo fotográfico Muñecos colgados de Ricardo Vásquez muestra a estos elementos de amenaza a los delincuentes.

Por su parte, Luis Fernández buscó en la ciudad el amor de su gente, por lo que expone imágenes del Puente de las Américas, el Parque Urbano Central (PUC) y el Montículo, donde se evidencian expresiones de cariño entre parejas.

La alemana Rachel Lena encontró en los cables que atraviesan las calles un motivo para crear imágenes artísticas y abstractas. “Para mí, esos cables, según una perspectiva diferente, muestran lo creativo. Quiero que camines con una vista diferente en tu ciudad”, sostiene.

Lourdes Samo hace una crítica que tal vez valga para antes y después de la pandemia, un mal que viene ligado al desarrollo de la sociedad: la basura. En su composición, muestra la acumulación desordenada de los desechos y la pasividad de la gente ante este problema.

“Son amigos de la noche y la madrugada; y sin importar la estación en la que nos encontremos, ellos siempre estarán ahí, brindando sus servicios, transportando cargas que ni un caballo puede llevar y mucha gente no valora sus esfuerzos”. Jhonny Maydana caminó por las vías comerciales para mostrar el trabajo de los k’epiris, las personas que cargan en sus espaldas toda clase de bultos.

Espejos. En Mi mundo paralelo, Andrea Ulloa trabaja con los reflejos para mostrar diferentes perspectivas de la ciudad.

Cables. En Líneas de La Paz, la alemana Rachel Lena crea composiciones artísticas.

Finalmente, Mauricio Aguilar se encargó de captar con su cámara los grafitis en las paredes, acompañados por personas que parecen haberse dejado vencer por la adversidad. Las imágenes son de 2018, pero pueden haber sido registradas meses antes de que llegara el coronavirus, así como pueden volver a repetirse cuando vuelva la “normalidad”. A través de este proyecto, Foto Espacio Bolivia muestra a una La Paz con muchas deficiencias, fuerte arraigo cultural, con leyendas, soledades y grafitis, pero, sobre todo, con un aura que la hace singular.

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Ojos de esperanza

Comprometido con la conservación, Marcelo Arze, experto en turismo sostenible, se concentra en las miradas de ejemplares de la fauna boliviana

/ 10 de junio de 2020 / 05:57

Fotos: Marcelo Arze

Cuando ves un jaguar en el Parque Nacional Kaa-Iya, caminando tranquilo, libre y sin miedo al ser humano, puedes entender que tenemos un lugar único, sabes que ver a estos animales es una experiencia que pocas veces puedes tener en la vida, y empiezas a apreciar más la naturaleza, empiezas a agradecer por estar haciendo esta labor (de hacer tomar conciencia sobre la importancia de la fauna) y ojalá otra gente se contagiara”. Marcelo Arze García, consultor de turismo sostenible, quiere mostrar —a través de este mosaico de imágenes— un poco de las razones por las que está apasionado por la fauna boliviana, más aún en una fecha como hoy, cuando se recuerda el Día Mundial del Medio Ambiente.

Su pasión se remonta a la infancia, cuando salía con su padre (el oftalmólogo Marcelo Arze Chopitea) a cazar o pescar, aunque con límites, porque solo se permitía atraparlos como alimento. “A pesar de que no sabíamos que este pez es una especie introducida, sembrábamos truchas para después pescarlas. No se trataba solamente de sacarlas sin devolver”, recuerda.

Eran finales de la década de los años 1970, cuando el movimiento ambiental todavía no era tan fuerte. Eran tiempos cuando en Ulla Ulla —que en la actualidad forma parte del Área Natural de Manejo Integrado Apolobamba, en La Paz— habían desaparecido las vicuñas debido a la caza furtiva. “Ahora es impensable pasar por Apolobamba sin ver tropas de vicuñas, y esto sucedió porque empezamos a cuidarlas”, destaca.

Su padre le enseñó que en la naturaleza existen ciclos, que se tienen que respetar las vedas y que se deben conocer los bioindicadores para conocer la alimentación y hábitos de los animales. Tiempo después ambos dejaron de cazar y, al contrario, Marcelo hijo decidió dedicarse a la administración turística, porque “soy un apasionado de la naturaleza, me encanta la fotografía y amo a mi país”.

“22 de mayo, Día Internacional de la Diversidad Biológica y cumpleaños de la persona que a su manera me enseñó a apreciarla, entenderla y respetarla. Un abrazo hasta el infinito, pa’, y hasta que nos reencontremos en alguna aventura. Unos ojos dedicados a tu pasión”. En su muro de Facebook, Marcelo dedicó un post con imágenes de los ojos de los animales que ha fotografiado en este tiempo, como una manera de dedicarlo a su padre y, también, para mostrar las maravillas que resguardan nuestros campos.

“No es un trabajo, es un compromiso y una pasión, es algo que te va envolviendo y te compromete a cada vez más. A medida que más conoces la biodiversidad, realmente aprecias lo que estás viendo, porque no solo es apreciar un paisaje o un animal, es disfrutar, por ejemplo, del vuelo de una águila arpía en el Parque Nacional Madidi (La Paz), porque sabes que se encuentra en un ecosistema bien conservado”, afirma.

La misión ahora de Marcelo es generar un compromiso más fuerte por parte de las personas para cuidar la naturaleza y que nuestros descendientes tengan la posibilidad de disfrutar cada una de las miradas de la biodiversidad boliviana.

Por eso, como experto en turismo sostenible, expone la mirada de una parte de la fauna boliviana, para concienciar de la importancia de la biodiversidad. Como cada una de estas miradas de la fauna boliviana es única: ¿puede el lector identificar al animal que pertenece?

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Una foto en el amanecer

A pesar del tiempo cambiante y el intenso frío, un grupo de aventureros caminó hacia la laguna Canadá para tomar imágenes de la Cordillera Real.

/ 3 de junio de 2020 / 18:03

Objetivo. De fondo, el nevado Huayna Potosí es el marco del agua cristalina de la laguna Canadá. Fotos: Max Berbetty

La experiencia de visitar algún lugar de la Cordillera Real es siempre diferente porque el cielo nunca se ve igual, el tiempo cambia constantemente y la naturaleza muestra sorpresas que provocan desear conocer más de esta cadena montañosa del altiplano boliviano. Eso es lo que vivió el ingeniero industrial y fotógrafo aficionado Max Berbetty durante varios años y ahora muestra un poco de ello a través de una caminata hacia la laguna Canadá, una zona que, a pesar de encontrarse relativamente cerca de La Paz y El Alto, es poco conocida.

“Esa noche es para recordarla mucho tiempo, por el frío y porque nevó. Ese invierno fue fatal”. Max se dedica a la fotografía desde hace cinco años, cuando con una cámara Cyber-shot empezó a tomar fotos de las cúpulas de la iglesia de San Francisco, en la urbe paceña. De forma paralela comenzó a salir de la ciudad para conocer otros ámbitos. “Me gustan las caminatas, sacar fotografías y ver paisajes que nadie ve. Eso es lo bueno de poder entrar más allá”, comenta el cochabambino.

Campamento. La salida del sol detrás de los cerros, cerca de la laguna Canadá.

El lago Titicaca, Tupiza, Samaipata, Rurrenabaque y Mururata fueron algunos de los lugares que conoció en este tiempo, aprovechando los días libres que le da su trabajo, como aquel fin de semana en que decidió ir, junto con cuatro personas, a un lugar cercano: la laguna Canadá, un depósito natural de agua que está cerca del nevado Charquini y el Huayna Potosí.

A pesar de la temperatura invernal hay que reunirse temprano para llegar a la plaza Ballivián, primero, y luego seguir un camino al norte de El Alto, que lleva al Distrito 13, en tierras del distrito minero Milluni, que tiene como parada obligatoria el cementerio que recuerda la masacre de trabajadores mineros el 24 de mayo de 1965, durante el gobierno de René Barrientos Ortuño. “Las lápidas son como soldados que quedaron en pie, con vista al Huayna Potosí. Es un cementerio histórico y con mucha carga de energía”, dice Max, al momento de lamentar que existen algunos guías de turismo y turistas que destruyen estas estructuras que desde lejos se parecen a casas de dos ciudadelas emplazadas sobre pequeñas lomas.

Historia. Una lápida del cementerio de Milluni, donde se muestra la fecha de la masacre contra los trabajadores mineros de esa región alteña.

Después de recorrer un trecho corto se llega a la tranca de Milluni y luego a un descampado, a los pies del nevado Charquini, donde se suele practicar deportes extremos como esquí y snowboard. Pero no, ese no es el camino, sino una ruta que lleva por un acueducto que de a poco se hace más angosto, hasta convertirse en un canal que bordea el precipicio y por donde se tiene que pasar de forma obligatoria para llegar al objetivo.

Un cable de metal y la concentración son la principal ayuda para caminar sobre el acueducto, que tiene como símbolo de precaución unos pedazos de metal: son los restos de una bicicleta o una moto que cayó hace tiempo al barranco junto con su conductor. Uno de los integrantes del grupo de Max sufre claustrofobia, algo que le impediría completar su objetivo si no fuera por la determinación de continuar la aventura. A la laguna se suele llegar en casi tres horas, pero en esta ocasión emplearon cinco, para garantizar la seguridad de todos los caminantes.

Momento. El Huayna Potosí retratado temprano en la mañana, cuando aún hay partes congeladas en el agua.

A pesar del sol intenso y el cansancio, aún hay fuerzas para avanzar porque falta poco para llegar al destino. Se tiene que pasar por un sendero, un empinado y por innumerables piedras, donde hasta hace algún tiempo estaba cubierto de nieve.

Al final de la tarde, Max, Zaida Chirinos, Hernán Calderón y dos personas más arribaron al depósito de agua que se pinta de un verde esmeralda intenso, que, al no haber viento, se transforma en un espejo de los cerros circundantes.

“Interpreto que cuando no puedes subir a pesar de tu preparación es porque el apu (cerro) no quiere, y no es porque se oponga, sino porque no estás preparado todavía para tener esa experiencia, porque todo llega a su tiempo”, cavila Max sobre las fuerzas de la naturaleza.
De pronto, en la tarde, el cielo límpido se va llenando de nubes que, como una olla en ebullición, avanzaban rápido, al igual que el descenso de temperatura. Apenas alcanza el tiempo para armar las carpas y sacar unas cuantas fotografías.

Fotógrafo. Hernán Calderón se acomoda para utilizar la laguna como espejo natural en una toma.

Con la noche llega una nevada y un descenso mayor de la temperatura, por lo que los cinco viajeros deciden juntarse en una carpa para mantenerse calientes. A pesar de ello, Max no puede dormir, así es que sale y se encuentra con un panorama en el que parecía haberse detenido el tiempo, con un cielo rosado y con copos de nieve que muy lentamente van mojando la ropa. “Ese momento fue hermoso, todo era hermoso. El cielo era rosado, y nevaba y nevaba. Increíble”, recuerda.

Si bien las primeras horas del día siguiente eran gélidas, los fotógrafos abandonaron la comodidad de las carpas para caminar y buscar un lugar privilegiado para sacar imágenes del amanecer. Pan congelado y leche condensada son suficientes para sacar energías y obtener un retrato del nevado Huayna Potosí, que se encuentra al frente de la laguna.
“Así es la fotografía, a veces te regala buenas imágenes y a veces no. Pero siempre aprendes y siempre disfrutas de la naturaleza”. En este caso, el tiempo les regaló una laguna transparente y con escarcha, donde los reflejos eran intensos. Caminando un poco más encontraron una laguna más pequeña que el Canadá, un espejo perfecto para tener una perspectiva distinta del Huayna Potosí.

“De cada campamento puedes encontrar una historia. En esta ocasión fue una persona que venció el vértigo, un equipo que soportó el intenso frío y los cambios de tiempo”, recuerda de aquella ocasión, en invierno, que llegaron por primera vez a una laguna que se transforma en el reflejo de la Cordillera Real.

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Cuando la llama te llama

Durante 15 minutos, un auquénido se cuela en las reuniones virtuales para distender el ambiente y hacer conocer parte del altiplano boliviano.

/ 3 de junio de 2020 / 17:47

Fotos: Call a Llama

Con ocho personas en la reunión de trabajo virtual y más de dos horas de charlas que se vuelven tediosas, de repente aparece, en un nuevo cuadro en la pantalla, Pancho, una robusta llama de color café oscuro. Como si fuera un alivio a la tensión causada por situaciones agobiantes —como la cuarentena por la pandemia del nuevo coronavirus—, estos auquénidos invitan a conocer algunas regiones del altiplano boliviano, a través de CallALlama.

De un día para otro y sin siquiera haberlo planificado, las casas se han transformado en oficinas y las aplicaciones para reuniones a través de video se han convertido en el mecanismo para continuar trabajando o seguir estudiando. Gianpiero Petriglieri y Marissa Shuffler, expertos en salud laboral de Estados Unidos, comentan que participar en reuniones virtuales exige más concentración, ocasiona mayor demanda de energía por la interacción con la cámara y causa estrés por hacerlo en un solo lugar.

“En una reunión virtual no simplemente se mira la pantalla, la pantalla también está observando al usuario y esto convierte esta actividad en una acción bastante estresante para algunas personas”, sostiene el análisis de ambos especialistas, publicado en la Gaceta de la Universidad de Guadalajara (México).

Algunas recomendaciones para aminorar los efectos dañinos de estas sesiones son programar una cantidad reducida de chat, tener descansos entre cada comunicación y no emplear el video en todo momento, con el fin de aminorar la carga de concentración.

Después de un tiempo de charla, con el monitor que más parece un inquisidor para el usuario, de pronto aparece Pancho, Misky, Wayra o Mallku, llamas que quitan durante unos instantes el cansancio de los encuentros virtuales.

Sorpresa. Las sesiones de zoom en las que, de pronto, aparece una llama para desestresar a los participantes.

“La idea es que no sea una videollamada normal y aburrida, sino que en tu reunión de empresa, con tu familia o amigos participe una llama, como una manera para promocionar el altiplano boliviano”, explica Derren Patterson, quien dirige CallALlama, una propuesta que pretende —mediante estos auquénidos andinos— mostrar los atractivos de su medio ambiente en una entretenida entrega.

“¡Kamisaki!”, se presenta Eti Ramos, una pastora de llamas que vive en el municipio de Tahua, cerca del salar de Uyuni y a los pies del cerro Tunupa, quien hasta antes de la pandemia acompañaba la crianza de auquénidos con caminatas con turistas. “Las llamas, la granja y el turismo son mi vida”, asevera doña Eti.

No obstante, como consecuencia de la cuarentena, ella y otros guías-pastores se quedaron sin ingresos económicos por la falta de visitantes. “En estos tiempos de crisis, en el turismo queríamos encontrar una luz entre las tinieblas, una manera para apoyar a la gente que está dentro de sus casas durante la cuarentena y viajar con nuestros hermanos silenciosos, nuestro animal nacional”, expone Derren, un estadounidense que desde hace varios años radica en Bolivia y que ha guiado por el país tanto a estrellas de cine y príncipes, así como también a mochileros.

En otra reunión aparece una llama blanca y Rodrigo, desde la Isla del Sol, a orillas del lago Titicaca, desde donde cuenta la historia milenaria de los auquénidos y su importancia en el desarrollo de las civilizaciones prehispánicas, no solo como animal de carga y por su carne, sino también porque su excremento sirvió de abono para cosechar alimentos en sitios de gran altitud.

Sorpresa. Las sesiones de zoom en las que, de pronto, aparece una llama para desestresar a los participantes.

“Cuando miras el cielo en la noche se ve la constelación de Yakana, el espíritu de la llama, que nos da la lluvia y que nos cuida de todo mal”, cuenta Derren acerca de la astronomía andina. Por 15 minutos se utilizan fotografías, videos, explicaciones de los guías y recorrido de las llamas para contar todo lo relacionado con estos animales y el hábitat donde viven.

CallALlama es una propuesta enfocada en encuentros virtuales para extranjeros, para que conozcan Bolivia; aunque también se abrió la posibilidad de tener recorridos de una hora de duración para nacionales por la Isla del Sol, Copacabana y Tahua, lo que ayudará a viajar sin salir de casa y permitirá obtener recursos a los pastores y a los trabajadores de los hoteles La Estancia y Las Olas.

“Los destinos deslumbrantes varían desde la sombra del imponente volcán Tunupa a orillas del salar más grande del mundo en Uyuni, hasta el lugar de nacimiento del imperio inca en un hermoso mirador en la Isla del Sol, en el prístino lago Titicaca”, describe Derren, quien define este nuevo producto turístico como una aventura muy LLAMAtiva».

CONTACTOS.

Para recibir más información, llamar al número 76285738, comunicarse al correo llamame@callallama.com o escribir a la página de Facebook Call A Llama.

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El Cine Teatro 6 de Agosto celebrará con rock, folklore teatro sus 65 años de vida

El 5 de junio el escenario presentará on line al grupo Histeria, y después estarán los espectáculos de Talía Producciones y Alaxpacha, dentro de la programación El Municipal en tu casa

/ 1 de junio de 2020 / 18:47

Por Marco Fernández Ríos

El escenario del Cine Teatro 6 de Agosto celebrará su aniversario abriendo su escenario este viernes 5 de junio al grupo de rock Histeria, que brindará un recital online como parte de la celebración por los 65 años de este centro cultural paceño, se informó en un boletín de la Secretaría de Culturas de La Paz.

El 5 de junio de 1954 se inauguró esta sala con la proyección de la película El manto sagrado, en una función especial que contó con la presencia del entonces presidente, Víctor Paz Estenssoro. Desde ese tiempo ha mantenido parte de su arquitectura, con un hall amplio y unas gradas en espiral que conducen a mezzanine. Como homenaje a ello, la agrupación hará escuchar las canciones de su álbum Tejidos vibrantes, que mezcla música instrumental, rock clásico, rock fusionado y ritmos bolivianos.

Este recital también forma parte de la programación El Municipal en tu casa, que ofrecerá el jueves 4 una selección de escenas de las obras teatrales La calle del pecado, Riguchito bombón, Plato paceño y Los hijos del alcohol, interpretadas por el elenco de Talía Producciones.

Ingreso del Cine Teatro 6 de Agosto. Crédito de foto: AMN.

En tanto, el sábado 6 la agrupación folklórica Alaxpacha presentará el recital Por una Bolivia unida, con una selección de las mejores canciones en sus más de 25 años de vida artística, entre las que se destacan Tres rosas, Mujercitas y Castillito de arena.

Para disfrutar estas actividades, que comenzarán a las 20.00, se puede adquirir los boletos a través de la plataforma www.teatro.bo. Para efectuar el depósito, Súper Ticket habilitó el pago con tarjetas de débito o de crédito, además del servicio de Tigo Money. Una vez hecho el pago, se enviará un correo personalizado al espectador para que acceda al espectáculo desde su hogar.

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