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Flash Gordon un ícono de la cultura pop

El héroe nacido en tiras cómicas para periódicos en 1934 saltó, al cómic, el cine y la televisión.

Flash Gordon un ícono de la cultura pop.

/ 7 de febrero de 2018 / 05:27

Las historietas, los seriales, la película o los dibujos animados han hecho que Flash Gordon sea un mito del siglo XX. En sus 84 años de vida, el personaje ha servido para numerosos estudios en el campo académico y cultural y continúa teniendo influencia en la concepción de la cultura popular. El escritor y semiólogo italiano Umberto Eco incluyó al héroe dentro de las 10 obras más representativas de la cultura occidental.

Flash Gordon nació el domingo 7 de enero de 1934 en una página dominical del poderoso King Features Syndicate, con el dibujo y guion de Alex Raymond, que se inspiró en la novela de Philip Willie y Edwin Balmer When The Worlds Collide. Raymond imaginó el choque entre la Tierra y un misterioso planeta que se había salido bruscamente de su órbita. Indefensa, la población se entrega al pánico y busca una salvación divina. Ahí hace su aparición Flash Gordon, un famoso jugador de fútbol americano de los New York Jets, y Dale Arden, futura novia del héroe, que se lanzan en paracaídas cuando un meteorito alcanza el ala del avión en que viajaban. El destino los lleva al laboratorio del científico Hans Zarkov, que concibe un plan para salvar a la Tierra, obligando a la pareja a ingresar en un cohete para desviar al desconocido planeta de su ruta.

Desde allí, la imaginación de Raymond no conoce límites: los personajes viven un sinfín de aventuras en el planeta Mongo, mientras intentan escapar de las garras del emperador Ming; para luego guiar una lucha revolucionaria que busca sustituir la estructura feudal del planeta, que se divide en pequeños reinos que luchan entre sí, por una república democrática al estilo de EEUU.

El trabajo de Raymond en Flash Gordon constituye, desde el punto de vista gráfico, una de las obras clásicas del cómic estadounidense. El teórico C. Couperie estableció tres fases estilísticas.

Una primera época barroca (1934–1937) —sobre todo a partir de 1935, cuando el dibujante de base académica y realista abandonó Secret Agent X-9 para concentrarse en Flash Gordon— donde los cuadros adquieren un tono épico, donde la figura humana va cobrando protagonismo en los dibujos. Raymond poseía una excelente visión de la composición y sabía que el ritmo, la armonía y la elegancia eran básicos.

Le siguió la época del idealismo (1938–1940), cuando el ilustrador decidió incluso prescindir de los bocadillos o globos de diálogo para no estorbar la estructuración plástica de la viñeta, pues buscaba la composición y el movimiento narrativo en los movimientos de sus personajes. Para ello, Raymond rompió la composición estándar de la página en beneficio de un concepto global, tanto estético como narrativo. De alguna manera, Raymond fue más allá de Harol Foster al dotar de frescura a sus figuras que, por muy estáticas que estuviesen, transmitían cierto movimiento.

Finalmente, está la época del manierismo (1951), en que Dan Barry haría este cómic menos barroco y más científico que su predecesor Alex Raymond, quien representaba los viajes espaciales como una fantasía. Barry, al vivir en un entorno fuertemente científico —por el inicio de la carrera espacial— dio lugar a una auténtica historia de ciencia ficción donde la expresividad y la artificiosidad están presentes. Barry humaniza al protagonista, más vulnerable que el de Raymond.

Este Gordon era un astronauta  que no solo viajaba a Mongo, sino que recorría el espacio y el tiempo conociendo razas alienígenas y humanoides robotizados, en la línea de autores del género como Isaac Asimov o Arthur C. Clark.

La lista de grandes autores a lo largo de los años es variada, desde  Harvey Kurtzman, Robert Kanigher, Frank Frazetta o Wally Wood. Llegó un momento importante con la publicación de nuevas aventuras en formato comic-book con autores como Frank Bolle, Pat Boyette, Reed Crandall Carlos Garzón o Al Williamson, dibujante cuyo estilo bebía de la vertiente de Alex Raymond.

En 1990 Dan Barry dejó la tira luego de casi 40 años; tomaron la posta Ralph Reese (dibujo) y Bruce Jones (guion). Llegando al nuevo siglo, Jim Keefe hizo de forma íntegra el comic de Flash Gordon.

A fines de la década de 1940, la editorial Hispano Americana rebautizó al personaje como Roldán el Temerario para evitar la persecución del régimen de Franco en España, este nombre perduró por varias décadas en países de Latinoamérica. En Bolivia se publicó en el periódico El Diario en su Suplemento de Historietas.

Un personaje tan popular no pasó inadvertido en otros medios de comunicación: en 1935 en EEUU se creó la serie radial The Amazing Interplanetary Adventures of Flash Gordon, con 26 episodios. El cine de seriales de los años 30 de la mano de Universal Pictures produjo en 1936 Flash Gordon, con 13 capítulos en los que Larry “Buster” Crabbe encarnó al héroe, papel que repetiría en Flash Gordon’s Trip to mars en 1938 (15 capítulos) y en Flash Gordon Conquers The Universe en 1940 (12 capítulos).

Entre 1953 y 1954 apareció la serie televisiva Flash Gordon con el protagónico para Steve Holland (39 episodios). En 1979, la compañía de dibujos animados Filmation, produjo una serie animada basada en el cómic.

Un hito se marcó en 1980, cuando Dino de Laurentis produjo la película Flash Gordon. Fue dirigida por Mike Hodges y contaba con Sam J. Jones (Flash), Melody Anderson (Dale Arden), Topol (Dr. Zarkov), Max von Sydow (Ming), Timothy Dalton (Príncipe Barin) y Ornella Muti (Aura). La película es conocida por su banda sonora compuesta e interpretada por el grupo inglés Queen. La película fue un fracaso comercial que tuvo fallos y aciertos, pero hoy se erige como un filme de culto.

En 1982 se realizó también un telefilm: Flash Gordon: The Greatest Adventure of All. Cuatro años después apareció la serie animada Defensores de la Tierra, de la compañía King Features, en que Flash lideraba un equipo de héroes de cómic como The Phantom y Mandrake el mago. Una década después, en 1996 Hearst Entertainment realizó una serie de dibujos animados para la televisión.

Finalmente, el director Stephen Sommers adquirió en 2004 los derechos cinematográficos del personaje. ¿Llegará un remake de la película de los años 80 o de una nueva versión fílmica?

SciFi Channel comenzó la producción de una nueva entrega del héroe en 2007, donde el contacto con Mongo se hace a través de portales de comunicación. Flash (Eric Johnson), Dale (Gina Holden) y sus compañeros van y vienen del inhóspito planeta (que parece inspirado en Mad Max) a la tierra constantemente. En esta nueva versión Ming (John Ralston) ha sido despojado de sus características orientales para ser encarnado por un anglosajón.

Los tiempos han cambiado, pero Flash Gordon permanece. Algunas editoriales como Dynamite o Panini Comics cada cierto tiempo reeditan las aventuras de la era Raymond y Barry con excelente aceptación, pues el héroe de Mongo sigue, y seguirá, en la mente de muchos aficionados a los cómics por muchos años más.

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40 años de la muerte de John Lennon: El legado perdura sobre la sombra

El lunes 8 de diciembre de 1980 el exintegrante de la mítica banda Los Beatles fue asesinado. Los homenajes no han parado en cuatro décadas

La estatua de John Lennon en Liverpool

Por Juan José Cabrera Rivero

/ 23 de diciembre de 2020 / 12:07

Hace 40 años gran parte del mundo quedó conmocionada con el asesinato de John Lennon. Las reacciones se sintieron en los diferentes sectores de la sociedad por la incredulidad, repudio y dolor que causó la muerte del ex Beatle. Hablar de Lennon es mencionar a una de las más grandes estrellas de rock de todos los tiempos, su música ha inspirado a gran parte de los seguidores de este género.

La mañana del 8 de diciembre de 19 80 John Lennon y Yoko Ono recibieron a la fotógrafa Annie Leibovitz para realizar una sesión de fotografías para la Rolling Stone, tres días antes el músico había concedido la que sería su última entrevista. Por la tarde salió junto a su esposa con dirección a Record Plant Studio para mezclar la pista Walking on Thin Ice. Mientras caminaban rumbo a su limusina, fueron rodeados por varios fans que buscaban un autógrafo. Un desconocido, Mark David Chapman, le dio la mano a Lennon y le tendió una copia del nuevo disco de Lennon, Double Fantasy, para que lo firmara. Tras hacerlo, Lennon le preguntó si era todo lo que quería y Chapman le dijo que sí. Este momento fue captado por el fotógrafo Paul Goresh.

Muchas horas después, Lennon y Ono regresaron a su departamento en el edificio Dakota, salieron de su limusina con dirección a la puerta. Chapman observaba a la pareja. Cuando Lennon pasó por su lado, el hombre disparó cinco veces sobre la humanidad del cantante. Cuatro balas produjeron graves heridas y una de ellas perforó su aorta. Lennon, herido, tuvo todavía la fuerza de ingresar hasta el área de seguridad gritando que le dispararon antes de desplomarse.

Lennon fue llevado en una patrulla al St. Luke’s-Roosevelt Hospital Center donde fue declarado muerto al llegar a la sala de emergencias a las 23.15. Firmó el documento el  Dr. Lynn, quien dijo que nadie podría haber sobrevivido a esas heridas.

Los restos de John Lennon fueron cremados en el Ferncliff Cemetery en Westchester; no se hizo ningún funeral. El 14 de diciembre de 1980, millones de personas alrededor del mundo, a pedido de Yoko Ono, mantuvieron diez minutos de silencio en honor a Lennon.  Al menos dos de los fanáticos de Lennon se suicidaron después de su asesinato.

A 40 años del asesinato de John Lennon

BANDA. Los años del éxito de los cuatro de Liverpool: Paul McCartney, George Harrison, John Lennon y Ringo Starr. Foto: AFP

PAREJA. Hasta el día de la muerte del músico, la artista experimental Yoko Ono estuvo junto a su esposo. Fue una gran influencia en él. Foto: AFP

Homenajes a Lennon Foto: AFP

FIGURA. Múltiples homenajes en todo el mundo han acompañado a la familia de Lennon. Con el tiempo ha sido amado y también criticado por su pensamiento. Foto: AFP

Con el tiempo Lennon ha sido amado y también criticado por su pensamiento Foto: AFP

FIGURA. Múltiples homenajes en todo el mundo han acompañado a la familia de Lennon. Con el tiempo ha sido amado y también criticado por su pensamiento. Foto: AFP

Perdura la leyenda

A lo largo de los años, diferentes fueron los homenajes que se realizaron en honor del cantante. El 12 de enero de 1983, B. A. Skiff, en la Estación Anderson Mesa del Observatorio Lowell, descubrió un asteroide que fue nombrado asteroide 4147 Lennon. En 1991 se otorgó a John Lennon un Premio Grammy a toda una vida de logros. Cuatro años después, la República de Abjasia emitió dos sellos postales sobre Lennon. El 8 de diciembre de 2000, el fallecido presidente de Cuba Fidel Castro reveló una estatua de bronce de Lennon en un parque de La Habana. Mientras que el mismo año se inauguró un museo en su honor en Japón. Liverpool renombró su aeropuerto a Aeropuerto Internacional John Lennon y adoptó el lema “Above us only sky” (Sobre nosotros, solo el cielo) en 2002.

Del 28 al 30 de septiembre de 2007, Durness celebró el John Lennon Northern Lights Festival, con la asistencia de Julia Baird (la media hermana de Lennon), quien leyó algunos de los escritos de Lennon. El Salón de la Fama del Rock de Nueva York organizó en 2009 una exhibición especial de John Lennon. En la misma se pudo apreciar recuerdos y efectos personales de la vida de Lennon, pero también incluyó la ropa que vestía cuando fue asesinado, todavía dentro de la bolsa de papel marrón del Roosevelt Hospital.

A lo largo de los años, diferentes músicos hablaron sobre la gran influencia que tuvo Lennon en ellos. Su compañero en los años de los Beatles Paul McCartney afirmó: “John será recordado por su contribución única al arte, la música y la paz del mundo”. Más allá de esto, Paul demostró en múltiples ocasiones el respeto y cariño que tenía por su amigo John. Entre otras muestras, McCartney grabó Here Today, canción tributo dedicada a Lennon que incluyó en su álbum Tug of War(1982).

Otro ex Beatle, Ringo Starr, recibió la noticia y junto a su entonces prometida, Barbara Bach, voló desde las Bahamas a Nueva York para acompañar a Yoko Ono. Por su parte, George Harrison expresó: “Después de todo lo que pasamos juntos, tuve y todavía tengo un gran amor y respeto por John. Estoy impactado”. Él compuso la canción All Those Years Ago, un tema que ya tenía perfilado, pero al que cambió la letra para recordar a John y todos aquellos años que vivieron juntos. A través del tiempo, fueron muchas las formas en que los tres músicos recordaron a su excompañero en vida.

Para Keith Richards, de la mítica banda The Rolling Stones, Lennon no solo era sinónimo de buena música sino de filosofía: si ibas a una reunión donde él estaba tenías la seguridad de que podrías encontrar ambas. El también músico Tom Petty afirma que fue una gran influencia musical y lo considera uno de los tres más grandes cantantes de rock. “Si algún día quieres escuchar una gran guitarra rítmica fíjate lo que hizo en A Hard Days’s Nitght, cuando tocaba And I love her, Lennon hacía que la banda explotara”.

Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor tenían una profunda admiración por Lennon; en el disco de Queen Hot Space, la canción titulada Life Is Real lleva la acotación “Song for Lennon”, pues fue dedicada al ex Beatle. En una entrevista en los años 80, Freddie admitió que no le gustaría compararse con el intérprete de Imagineporque, para él, Lennon fue “el mejor de los mejores”.

El también fallecido Kurt Cobain, de Nirvana, era otro gran fan de John Lennon. El productor de Nevermind recuerda haberle escuchado cantando Juliadurante la grabación. Los productores usaron la gran influencia que tenía Lennon sobre Cobain para que éste grabara varias veces su voz y fusionara el resultado en el estribillo de Smells Like Teen Spirit. “John Lennon lo hacía”, fue todo lo que tuvieron que decirle.

Hablar de John Lennon no basta en unas cuantas líneas. Junto con McCartney fue el líder de los Beatles, compuso algunos de los temas que revolucionó el rock. Tras su separación del grupo de Liverpool sobresalió su pensamiento pacifista y progresista, lo que le ganó enemigos y la acusación de comunista. Es impensable lo que hubiese pasado si llegaba a los 80 años, el alcance de su música y su influencia social. Han pasado 40 años de su muerte y la respuesta se obtiene al ver en las redes sociales que miles de personas siguen peregrinando al memorial de la ciudad de Nueva York de Strawberry Fields, un jardín conmemorativo en Central Park dedicado a Lennon, como una mitología que es transmitida de generación en generación. Fanáticos del mundo dejan recuerdos, fotos, grafitis o flores. Algo similar sucede en los muros de los estudios EMI y en las paredes de los estudios de Abbey Road, en Londres. ¿Qué hubiera pensado John Lennon de todo esto?

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Milli Vanilli

Hace 30 años, un fraude hizo bailar al mundo y derivó en la quema de discos

/ 26 de diciembre de 2018 / 04:00

Han pasado 30 años desde la aparición de un dúo alemán de pop y R&B contemporáneo conformado por Rob Pilatus y Fab Morvan que, bajo la producción de Frank Farian, dieron vida a Milli Vanilli. Su debut fue en 1988 en las diferentes radioemisoras del mundo. El sencillo Girl You Know It’s True, vendió más de 7 millones de copias a nivel mundial y les permitió ganar el Grammy al mejor artista revelación en 1990.

Todo comenzó cuando el productor alemán Frank Farian, famoso por su trabajo con Boney M, estaba preparando una nueva formación musical para dejar atrás el sonido disco de los años 1970. Cuenta la leyenda que un DJ de Fráncfort le entregó un vinilo de Numarx, un desconocido grupo de R&B de Maryland, con la canción Girl You Know It’s True que sonaba en las discotecas de los militares estadounidenses en Alemania.

El tema fue la base para que Farian introdujera nuevas bases, instrumentos musicales y unas voces que correspondían a los exmilitares Brad Howell y Charles Shaw.

Lo malo era que los cantantes no respondían a los cánones del atractivo físico marqueteable que el productor quería ofrecer al grupo, así que se puso manos a la obra y empezó a buscar.

Fabrice “Fav” Morvan y Rob Pilatus eran dos jóvenes que se ganaban la vida como bailarines acompañantes de la cantante pop Sabrina Salerno que, al ser vistos por el productor Frank Farian, lo impresionaron con sus condiciones físicas y el atractivo que tenían. Rápidamente,  éste les ofreció que conformen el dúo Milli Vanilli para que interpreten solamente temas en inglés.

El primer disco de Milli Vanilli, All or nothing, fue lanzado el mismo año y alcanzó de inmediato los primeros puestos en los charts musicales de países europeos como Gran Bretaña y Alemania. En la carátula del disco aparecían tanto Morvan como Pilatus, pero no se especificaba quién interpretaba los temas. Así, el mundo conoció a estos dos nuevos jóvenes talentos sin saber que diversos artistas eran los intérpretes (Charles Shaw, John Davis y Brad Howell) en las grabaciones musicales. La idea era simple: estos artistas permanecerían en el anonimato, tanto en los videos como en las presentaciones en vivo y en su lugar se presentarían Morvan y Pilatus.

El éxito inmediato les permitió obtener  un contrato con Arista Records, subsidiaria de Sony Music, una importante casa discográfica estadounidense que les produjo su segundo LP: Girl, you know it’s true. Este disco contenía una nueva versión de los temas más populares del disco anterior y varios temas nuevos que les permitirían alcanzar el disco de platino por sus millonarias ventas. La canción que daba título al álbum llegó a la cima de los puestos de popularidad en EEUU y lo mismo ocurrió con otros singles que el dúo grabó especialmente para el mercado estadounidense (Baby Don’t Forget My Number, Girl I’m Gonna Miss You y Blame It on the Rain), que alcanzaron el puesto número uno de las listas a lo largo de todo el 1989.

Al principio, Rob y Fab no levantaban sospechas entre la prensa porque su fama se limitaba a Europa. Sin embargo, al llegar a Estados Unidos afloraron los periodistas que se preguntaban cómo estos cantantes europeos (francés y alemán) pronunciaban tan bien el inglés cuando cantaban, pero no ocurría lo mismo en las entrevistas que concedían  donde apenas podían hilar algunas frases coherentes en ese idioma.

La entrada de Arista Records no solo supuso éxito para el dúo, también hizo que Farian perdiera cierto control sobre el mismo y ambos integrantes comenzaron  a frecuentar fiestas, protagonizar varios incidentes y mostrar un escaso interés musical en las entrevistas. En contra de los deseos de su productor, Milli Vanilli aceptó una gira de conciertos por EEUU donde estuvieron a punto de ser descubiertos; a finales de 1989, cuando actuaban en un concierto para la cadena MTV en Connecticut, hubo un fallo del playback con repetición en bucle del estribillo de Girl You Know It’s True. Al darse cuenta de la falla técnica, Morvan y Pilatus no tuvieron más remedio que retirarse —bastante avergonzados— a sus camerinos.

En enero de 1990, Milli Vanilli obtuvo tres premios American Music Awards (AMA) al mejor artista revelación, a la mejor canción pop (Girl You Know It’s True) y al mejor artista revelación en R&B. Y el 21 de febrero, en la 32 entrega de los Premios Grammy, fueron galardonados al mejor artista novel. En aquella época, Rob Pilatus llegó a decir a la revista Time que Milli Vanilli tenía “más talento que Bob Dylan, Mick Jagger y Paul McCartney”.

Si bien el éxito estaba presente, Pilatus y Morvan empezaron a presionar a Frank Farian para grabar un nuevo álbum con sus propias voces, muy distintas a las del álbum de debut. Farian lo rechazó de plano, ya que hubiese supuesto la pérdida del control creativo y no les veía capaces de componer. La relación entre el dúo y el productor se deterioró aún más hasta el punto  de que el creador del proyecto decidió revelar la verdad: el 12 de noviembre de 1990 en una conferencia de prensa Farian admitió públicamente que Morvan y Pilatus no eran los verdaderos cantantes de Milli Vanilli, sino que prestaban su imagen y hacían playback sobre canciones interpretadas por otras personas.

Las primeras reacciones fueron las de los fans que exclamaron su decepción, se les retiró el Grammy  y Arista Records eliminó todo su catálogo, haciendo imposible conseguir nuevas copias. Todo esto conllevó al final de Milli Vanilli y condenó a sus dos miembros al ostracismo. En 1991, Frank Farian impulsó el grupo The Real Milli Vanilli con los cinco cantantes que realmente interpretaban los temas, pero no tuvo el éxito esperado.

En lo que respecta a Rob Pilatus y Fab Morvan, formaron el dúo Rob & Fab y lanzaron en 1992 un disco que fue considerado intrascendente. Tras el fiasco de Rob & Fab, Morvan estableció su residencia en Los Ángeles y se dedicó a presentar programas de radio y eventos públicos. Por el contrario, Pilatus protagonizó diversos delitos de vandalismo, consumo de drogas y asalto, por los que incluso fue encarcelado varios meses en 1996, hasta que al final fue hallado muerto en un hotel de Fráncfort por sobredosis el 2 de abril de 1998.

En 2007, Universal Pictures anunció que preparaba una película basada en el éxito y la caída de Milli Vanilli y que contaría con la producción de los magnates Kathleen Kennedy y Frank Marshall. Fab Morvan iba a participar como asesor, pero finalmente el proyecto se quedó en el limbo. Un año antes, en 2006, Hansa Records publicó un recopilatorio de grandes éxitos.

Morvan siguió ligado al mundo del espectáculo: en 2011 lanzó un single en iTunes llamado Anytime y en 2016 se reunió con uno de los cantantes originales, John Davis, y juntos han vuelto a los escenarios como The Milli Vanilli Experience, con su repertorio nostálgico de antaño.

Dos años antes, la inaudita historia de Milli Vanilli inspiró la ópera experimental WOW, que se representó en Nueva York y que representa distintos momentos de la historia del dúo musical: desde sus comienzos artísticos hasta el problema técnico en el escenario que develó que la banda hacía playback, o la rueda de prensa en la que los cantantes se vieron obligados a devolver el premio Grammy. Ésta es una historia de fraude que, con la muerte de Rob Pilatus, se convirtió en tragedia.

Tras 30 años, la leyenda de Milli Vanilli permanece presente con el auge de las redes sociales y la masificación del internet. En diferentes portales se puede ver o escuchar  al dúo que en algunos casos ha sido recibido de buena manera por un nuevo público.  Fab Morvan  y Rob Pilatus han probado que no serán borrados tan fácilmente de la historia musical.

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50 años de la saga ‘El planeta de los Simios’

Guionistas y productores lograron crear un filme fuerte y atrayente que maravilló a la sociedad de finales de 1960, pero el producto al mismo tiempo resultó muy profundo desde el punto de vista social.

/ 5 de octubre de 2018 / 15:00

Hace 50 años la teoría de la evolución a través de la selección natural de Darwin se hizo más que evidente con El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968), película de ciencia ficción que marcó un hito al igual que lo hiciera 2001 Odisea espacial de Stanley Kubrick. El filme ofrecía una mirada dura y crítica a nuestra sociedad, la del ser humano, inteligente pero también (auto)destructivo. Era un mundo en el que los primates volvían a hacerse con el control del planeta Tierra y los humanos, relegados a meros salvajes que ni podían hablar. Así quedó presente en el imaginario colectivo de la historia del cine la imagen de Charlton Heston pidiendo perdón por toda la humanidad ante los restos de la Estatua de la Libertad hundida en una playa abandonada.

Los estudios Fox tuvieron reticencias para invertir los $us 6 millones que costó, pero pronto se rentabilizaron. Recaudó casi seis veces más, 33,4 millones, solo en EEUU y Canadá. El éxito motivó a hacer una franquicia de cuatro secuelas (entre 1970 y 1973), una serie de Tv en 1974 (con 14 episodios) y otra de animación Regreso al planeta de los simios de 24 episodios (1975).

En 1966, Rod Serling, creador de La dimensión desconocida, desarrolló un primer guion, basándose en la novela La planéte des singes, del francés Pierre Boulle. Éste fue descartado porque implicaba una gran inversión. Michael Wilson fue el encargado de reescribir el guion de Serling y, a petición de Schaffner, mostraba la sociedad de los simios más primitiva para reducir costos.

La cinta cuenta la historia de George Taylor (Charlton Heston), un astronauta que, junto a su tripulación, viaja en una nave espacial que se estrella en un “planeta desconocido” gobernado por una raza de simios desarrollados que ha esclavizado a los humanos. Cuando el doctor Zaius, líder de los simios, descubre que Taylor puede hablar, toma la decisión de aniquilarlo.

Guionistas y productores lograron crear un filme fuerte y atrayente que maravilló a la sociedad de finales de 1960, pero el producto al mismo tiempo resultó muy profundo desde el punto de vista social.

Si bien la novela de Boulle maneja elementos de crítica social, la película refleja conductas sociales fanáticas y prácticas dictatoriales, donde la vigencia de las castas está presente con gorilas agresivos militares armados, los orangutanes líderes políticos con un secreto en custodia y los chimpancés, cuyo rol es el de científicos e idealistas que simbolizan el pacifismo y un espíritu investigador propenso a tender puentes de encuentro y vida compartida.

Charlton Heston encarnó al macho alfa del Cinemascope, que lucía torso, maneras, gestos y discursos de la supremacía blanca, de la virilidad y del coraje potente expresados antes en películas como El cid campeador, Ben-Hur, Los diez mandamientos, Cuando ruge la marabunta, Horizontes de grandeza y 55 días en Pekín.

La cinta además repasa hechos como la crisis de los misiles de Cuba, la Guerra de Vietnam y la Guerra Fría que se reflejan con más fuerza en las secuelas. Según la experta en comunicación científica Amy C. Chambers, el filme de Schaffner constituye un documento histórico de los valores y tensiones de EEUU en los turbulentos años 60.

Fue nominada al Oscar en las categorías de mejor banda sonora y vestuario. No ganó, pero recibió un premio honorífico por la calidad del maquillaje. John Chambers, el hombre que creó las orejas del Sr. Spock de Star Trek, fue el mago en este rubro. Se destinó el 17% de los $us 6 millones del presupuesto para el maquillaje. “Nuestro concepto original consistía en modificar arrugas simiescas para que no parecieran demasiado grotescas y nos distrajeran de la historia. Tuvimos que revisar si el tiro de la cámara era bueno o no para el maquillaje y hubo muy pocos errores, porque yo estaba en los sets diariamente”, contó a la revista Cinefantastique en 1972.

Su trabajo fue muy adelantado para la época, incluso el autor de la novela se pronunció un poco en contra de la película, pues creía que iba a ser un producto poco serio e infantil, pero no previó que estaría a cargo de Chambers, quien sería condecorado con una medalla al mérito por la CIA por su trabajo en el diseño de trajes para la evasión de Irán en 1980.

La banda sonora compuesta por un joven Jerry Goldsmith ofrece un juego de disonancias, reverberaciones y percusión en una apoteosis que acompaña la historia y el accionar y sentir de los personajes.

Las cuatro secuelas y las dos series televisivas, si bien fueron de buena factura, iban en detrimento con respecto a la primera. Eso sí, argumentalmente, tenían un ciclo y lo cerraron de buena manera.

Y es que los remakes no siempre enriquecen: en 2001 Tim Burton dirigió una nueva versión con una relectura de la novela bajo su óptica. Los puntos de mayor diferencia con la cinta original son: la movilidad de los simios; la ausencia de los personajes principales de la película (Zira, Cornelius, el Dr. Zaius y Taylor) y en la nueva entrega los humanos sí pueden hablar. Como curiosidad cabe señalar que Charlton Heston intervino brevemente, encarnando a Zaius, un viejo simio, el agonizante padre del General Thade (Tim Roth). Si bien la cinta recaudó mucho dinero fue duramente criticada, considerada como uno de los peores remakes del cine.

Esta década llegó la nueva trilogía —que en realidad es un reboot, reinicio— de la franquicia. El planeta de los simios (R)Evolución de Rupert Wyatt (2011), El planeta de los simios: Confrontación (2014) y El planeta de los simios: La guerra (2017) de Matt Reeves; la historia se desarrolla en la Tierra y es César el protagonista principal.

Para los críticos, la última trilogía ha concluido satisfactoriamente, gracias a un fino arco argumental y al buen trato de los personajes, que le ha permitido ganarse un lugar entre los fans y seguidores de la saga. Estas nuevas películas pueden ser la gasolina que prolongue la fiebre de El planeta de los simios por varias décadas más, ya que sus distintas historias parecen contar el camino que aún sigue la humanidad sin pensar que el planeta conquistado por los simios está a la vuelta de la esquina.

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Superman mira en el cielo: 80 años de historia

Jerry Siegel y Joe Shuster crearon al primer superhéroe de la historia, un alienígena con corazón humano.

/ 31 de mayo de 2018 / 03:56

Más rápido que una bala, más poderoso que una locomotora… es un pájaro, es un avión, es… considero que no hace falta terminar la frase, pues todo el mundo ya sabe de quién estamos hablando. Fue el primer héroe del cómic, como el intrépido hombre con mallas azules, capa roja y una “S” dibujada en el pecho. Es innegable que a lo largo de estos 80 años de historia Superman ha conseguido traspasar las fronteras del papel para convertirse en un personaje de dibujos animados, estrella de televisión y cine. Es decir, para convertirse en un verdadero ícono cultural.

La historia del Hombre de Acero comenzó a finales de la década de 1930, eran los últimos años de la Gran Depresión en Estados Unidos y los primeros pasos hacia la Segunda Guerra Mundial. Dos jóvenes de Cleveland, Ohio —Jerry Siegel y Joe Shuster— convencían a la National Comics (que en la actualidad es la DC Comics) para publicar su creación: un singular personaje poderoso en su revista Action Comics #1.

Así, en junio de 1938, aunque para algunos ocurrió meses antes, la emblemática portada del cómic mostraba a un hombre vestido de capa y ropas de colores levantando un auto, en adelante sería conocido como Superman.

El mito nos cuenta que el científico Jor-El, al ver la inminente destrucción de su planeta Krypton, envía a su hijo a la Tierra. Una vez en nuestro planeta, el pequeño Kal-El es criado por la Familia Kent bajo el nombre de Clark. Con el paso del tiempo desarrollaría poderes extraordinarios que lo ubicarían a la altura de un dios.

A lo largo de los años, incontables fueron sus historias: a finales de los años 1950 el personaje aparecía en siete cómics diferentes. Viajó por diferentes mundos y tuvo relatos de su niñez en Smallville.

Ya para finales de los años 1960 Superman en los cómics era tan poderoso e invencible que era muy difícil crear historias para él. 1971 fue el año en que DC contrató a Dennis O’Neil para revolucionar al personaje, restándole algo de poderes y convirtiendo a Kent de un periodista del Daily Planet en un comentarista de noticias con la ayuda del dibujante Curt Swan, cuyo trazo le daría ese aspecto icónico al héroe.

Desde su debut en 1938, el Hombre de Acero ha sobrevivido y prosperado durante décadas de reinvenciones y reinterpretaciones. Durante toda su historia siempre ha estado acorde con los tiempos. En 1986, el replanteo general de su universo ficticio —uno de tanto a lo largo de los años— permitió que la DC Comics recreara al personaje y definiera su versión actual: un Superman más humano y especialmente más vulnerable. En 1992 presenciamos su muerte, seguida de la inevitable resurrección. Han pasado ocho décadas de historias ininterrumpidas, pero siempre se mantuvieron tres factores que sirvieron de base para el personaje: su trabajo en el Daily Planet, su relación con Lois Lane (con quien se casó y tienen un hijo, que es el nuevo Superboy) y su eterna rivalidad con el siempre ambicioso y calvo Lex Luthor. Y es que Superman continúa desafiando nuestra noción colectiva de lo que significa ser un héroe, sigue perdurando con el paso de las generaciones que lo conocen y lo han conocido. Para estos 80 años la editorial prepara el número 1.000 de Action Comics y una edición de lujo por el cumpleaños 80 con una selección de sus mejores historias.

Libros, revistas, programas de radio, musicales en Broadway, series animadas, videojuegos… A lo largo de su historia Superman se dio el lujo de pasar por cuanto medio y formato hubiera disponible. En los medios visuales las caras más conocidas son las de George Reeves (1914-1959), quien personificó al héroe durante siete años en una serie de televisión y que murió de forma trágica. En el cine, el neoyorquino Christopher Reeve (1952-2004) fue el rostro por varias décadas del Hombre de Acero. Su compañera de reparto, la canadiense Margot Kidder, interpretaba a Lois Lane y falleció recientemente, el 13 de mayo

Las décadas de 1990 y 2000 estuvieron marcadas por los actores Dean Cain y Tom Welling, en la televisión; mientras que en 2006 Brandon Routh encarnó un Superman fuera de tiempo. Actualmente Henry Cavill trata de ganar su lugar y no estar a la sombra de sus predecesores.

Superman ha tenido una larga y muy diversa vida, ha sido lo suficientemente fuerte como para sobrevivir a su propia historia. Lo más imperecedero del Hombre del Mañana es que, a pesar de ser un extraterrestre de un planeta lejano y de poseer grandes poderes, él es, de algún modo, uno de  los personajes más humanos de la cultura pop. Tiene este lado vulnerable, patoso y algo raro que tiene todo el mundo y aun así tiene también esta apariencia heroica, algo con lo que la gente se puede identificar y puede admirar.

Fuerte, poderoso e invencible, Superman es un héroe digno de admiración que cumple 80 años y para encontrarlo solo necesitamos mirar hacia arriba, al cielo.

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200 años de Frankenstein o el moderno Prometeo

Un frío verano inspiró hace dos siglos a Mary Shelley a escribir sobre un monstruo creado con partes de cadáveres humanos.

/ 18 de abril de 2018 / 04:00

Fue en una noche triste de noviembre que contemplé el final de mis esfuerzos”, narra Víctor Frankenstein antes de que su criatura, por fin, cobre vida frente a sus ojos. Hace dos siglos esa fue la primera imagen que la británica Mary Wollstoncraft Godwin Shelley (1797-1851) describió al cultivar la historia de un científico entusiasmado con dar la chispa de vida a un cuerpo hecho de cadáveres. Así nació una de las narraciones de terror más importantes de todos los tiempos que este año cumple 200 años de haber sido plasmada en el papel y que alcanzó otros formatos que cautivaron al público, generación tras generación.

Para cualquier persona que ya tuvo la novela entre sus manos es conocida la anécdota  que dio origen a Frankenstein o el moderno Prometeo. La autora contó que el verano de 1816, ella junto a su esposo Percy Shelley visitaban Suiza y se convirtieron en vecinos de Lord Byron con quien decidieron pasar el resto de la temporada. Fue uno de esos días que Byron propuso un reto literario a sus invitados para escribir una historia de fantasmas.

Se podría decir que el contexto para la creación de Frankenstein fue el adecuado, un verano donde el sol nunca apareció y las noches eran de luna llena dentro una mansión oscura y tenebrosa.

“Vi, con mis ojos cerrados, al pálido estudiante arrodillado junto al objeto que acababa de armar”, describe la narración de un sueño que inspiró a Shelley, quien con tan solo 18 años fue una escritora de lo sublime. Su imaginación la llevó a explorar lugares que hasta entonces habían sido imposibles de alcanzar por la humanidad, además de cuestionar la importancia del avance científico de su tiempo. Es por ello que en muchos ámbitos esta novela es considerada la  primera obra de ciencia ficción, pues en sus páginas se narra cómo un científico quiere pasar las fronteras para poder llegar al secreto de la vida.

Desde ese momento, la novela de Shelley marcó una línea en el género literario entre lo optimista y lo pesimista, de igual manera instaló un mecanismo psicológico que afectaba nuestra relación con las máquinas que creamos.

Una mañana del 1 de febrero de 1818, dos años después de aquel sueño y de cuentos inconclusos de verano, se terminó de imprimir 500 ejemplares que fueron fabricados de forma económica y que no llevaban el nombre de la autora (misterio que se extendió por varios años), pues no era del agrado masculino que una mujer hable sobre estos temas.

Según la profesora de teoría literaria María Mercedes Andrade, de la Universidad de los Andes, “es muy interesante que haya sido ella, que no era escritora profesional, la que haya hecho algo que marcó tanto la cultura popular como ese libro, porque durante mucho tiempo fue un texto mal visto, especialmente, porque lo había escrito una mujer”.

Con el paso de los años, el monstruo superó en popularidad a su creador ficticio —se apropió de su nombre, por ejemplo— y a su creadora real y, 200 años después, se ha convertido en una de las criaturas más representativas del terror universal en todas sus plataformas. Además, al igual que sucedió con Drácula de Bram Stoker (que se convertiría en novela epistolar casi 80 años después), el monstruo de Frankenstein significó una metáfora de su tiempo y las preocupaciones de la época. Así para algunos estudiosos, Shelley usó un monstruo como metáfora del pueblo enardecido, un colectivo monstruoso que con una violencia irrefrenable aplasta a sus élites corruptas y termina volteando el status quo.

Pasaron varios años antes de que Mary Shelley fuera reconocida por algo más que ser la creadora de una novela de terror. Fue desde 1970 que otras obras como Valperga (1823), El último hombre (1826), Perkin Warbeck (1830), Lodore (1835) y Falkner (1837) fueron valoradas tanto por los lectores como por los académicos.

Hasta el último día de su vida Mary Shelley no se pudo separar del monstruo que había creado: murió por un tumor cerebral el 1 de febrero de 1851, cuando esta novela cumplía 33 años de publicación.

Hasta la actualidad más de 130 inspiraciones fílmicas surgieron de la creación de Shelley desde 1910, cuando salió el primer cortometraje relacionado con Frankenstein, que ha invadido el mundo del cómic, el teatro, el ballet y la televisión.

Si bien fue Drácula de Bela Lugosi (1931) la cinta que despertó el universo de monstruos de los estudios Universal, fue la interpretación del imponente Boris Karloff como un gigante de 2,44 metros y tornillos en el cuello que, en el mismo año que el vampiro, impulsó la popularidad de estas criaturas y generó un universo dentro y fuera de la pantalla.

La película que fue dirigida por James Whale y personificada por Karloff se basaba en una obra de teatro que se tomaba algunas libertades sobre la obra original de Shelley y fue un éxito entre la crítica y el público. Y por eso, dentro del mismo universo, no tuvo una secuela, sino seis: La novia de Frankenstein, El hijo de Frankenstein, El fantasma de Frankenstein, Frankenstein contra el Hombre Lobo, La guarida de Frankenstein y Abott y Costello contra los fantasmas.

Los estudios Universal, que son los dueños de sus derechos cinematográficos, recientemente decidió revitalizar a todos sus monstruos clásicos, pero el fracaso en taquilla de La Momia de Tom Cruise paralizó el proyecto de volver a traer a Frankenstein bajo la piel de Javier Bardem.

A lo largo de las décadas las readaptaciones son continuas y tanto el Dr. Frankenstein como su monstruo vuelven a la pantalla una y otra vez. Esto se debe a que la obra de Shelley trasciende todas las épocas. Hoy con 200 años tras sus espaldas, el moderno Prometeo es uno de los personajes más abordados y recordados tanto en el cine como en la literatura.

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