Monday 6 Feb 2023 | Actualizado a 12:24 PM

Illimani, un ícono en ilustración y fotografía

Frank Arbelo y Tony Suárez unen sus talentos en una muestra sobre la montaña

/ 28 de noviembre de 2018 / 17:54

El Illimani es una de las montañas más bellas del mundo. La Paz es de las pocas ciudades con una montaña de guardián. Tiene cuatro picos, vistas icónicas; a ratos es una cara. El Illimani es mítico y un personaje de la ciudad”. El fotógrafo Tony Suárez está en campaña para promocionar el Illimani como emblema del país ante el mundo. Por eso, junto con el ilustrador Frank Arbelo y Carola Ibáñez, responsable del restaurante Ciclik (avenida 20 de Octubre 2019), abrieron una exposición denominada FRANKamente soy TONY suyo. 

“Me pareció interesante hacer una expo mezclando dos lenguajes diferentes: la ilustración y la fotografía, dos miradas diferentes sobre un mismo tema, el Illimani y en mi caso extendiéndolo a la ciudad de La Paz y sus personajes”, agrega Arbelo.

Suárez presenta 16 fotografías del Illimani desde diferentes perspectivas. “Tenemos que usarlo más como un símbolo boliviano y paceño, no solo para el turismo, sino como un emblema ecológico de gran belleza. Tenemos que ser más conscientes del medio ambiente y la importancia del agua, pues el 70 por ciento del agua dulce proviene de las montañas”.

Frank Arbelo quedó fascinado por el Illimani desde que llegó de su natal Cuba. “Viniendo de un paisaje opuesto al andino, la admiración por el Illimani fue inmediata, pero mas allá de eso La Paz es una ciudad que nunca es la misma, cambia constantemente, está viva y en ese sentido siempre da material para trabajar, es un gran almacén de imágenes y de ideas para explotar y un buen ejemplo de esto es el Illimani”. Arbelo  presentará 27 ilustraciones, en su mayoría echas para la página de opinión y la revista Escape de La Razón, así como otros trabajos para tapas de libros y de carácter editorial en los que utilicé la imagen del Illimani y de personajes paceños.

La exposición permanecerá en Ciclik hasta el próximo año. Todas las piezas están a la venta.

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Castillo Oscuro celebra un ‘Baile de máscaras’

El diseñador Hamid Kalani Molina presentó una nueva colección que reinterpreta los aires victorianos.

/ 5 de febrero de 2023 / 07:39

Una nueva etapa para el diseñador paceño Hamid Kalani Molina (25 años) ha comenzado: dejó atrás la marca con la que se inició, para comenzar un camino renovado con Castillo Oscuro, sello que presentó su nueva colección: Baile de máscaras.

“La colección está inspirada en escenas de películas de vampiros, basadas en la época victoriana. Los colores de la colección son morado, rojo, negro y también tiene toques metálicos en dorado. En las telas destacamos las redes, el encaje y las transparencias”, señala el creador que lleva seis años en el mundo de la moda.

El sábado 4 —en instalaciones de la Corporación Arte, en la calle Jacinto Benavente 2230, entre Fernando Guachalla y Rosendo Gutiérrez, en La Paz— se presentaron en un desfile 16 propuestas para la temporada primavera verano 2023. “Diseño para gente que no tiene miedo de llamar la atención a su paso con lo que lleva puesto. Al contrario, le gusta salir del molde y tiene una personalidad arrolladora”.

Kalani empezó en este campo gracias a unos talleres de diseño con instructores internacionales, lo que despertó su curiosidad por la moda y gracias a esto siguió formándose y perfiló su discurso artístico.

‘Baile de máscaras’

FOTOS: NICKOL VELASCO

Foto. NICKOL VELASCO

Foto. NICKOL VELASCO

Hoy, su atelier se denomina Castillo Oscuro. “Me gusta mucho el misterio de lo abandonado por redescubrir. Un castillo se va descubriendo poco a poco, a manera que vaya mostrando nuevas colecciones, se irá revelando también todo su potencial”, señala el diseñador.

La Corporación Arte, ubicada en Sopocachi, es el espacio donde trabaja Kalani junto a otros creadores de diferentes disciplinas. “Aquí trabajamos con otros artistas y diseñadores, la idea es que se nutran nuestras propuestas”, dijo. En este lugar solía funcionar una fábrica donde se fundía metal. “Hoy es un centro cultural que está revitalizando el espacio en otro sentido: la idea es que sea una fábrica de arte”.

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FICHA TÉCNICA.

Fotografía: Nickol Velasco Maquillaje: Keymi Cordero Moruno Modelos: Óscar Castellón, Thais B. Lafuente, Salem Arce, Jairo Buchman, Cristian Choque y Sergio Cárdenas.

TEXTO: Miguel Vargas

FOTOS: Nickol velasco

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Ciudad Líquida, rock y experimentación

La banda paceña de rock alternativo lanzará su nuevo sencillo en un concierto en Inni Espacio el 11 de febrero.

MÚSICOS. Daniel Pietro Andrade, Álvaro Cuevas Tellería, Julie Marín García y César Lugones Alcázar son Ciudad Líquida. Foto. Archivo Ciudad Líquida

Por Miguel Vargas

/ 5 de febrero de 2023 / 06:49

Nuestro Universo es el primero de los sencillos que la banda de rock Ciudad Líquida presentará a lo largo de 2023. “La nueva canción es muy enérgica, explora una sonoridad electropop, nueva para la banda, fusionada con los instrumentos tradicionales del ensamble de rock y tiene una letra más provocativa y ligeramente poética”, describen los músicos. Este trabajo ha sido producido por el chileno Cacho Romero y grabado en Sonic Boom (La Paz, Bolivia) y Audionautas (Santiago, Chile). Se trata de la cereza sobre la torta que se presentará en el concierto del sábado 11 de febrero a las 20.00 en Inni Espacio (Av. 6 de Agosto 2570, entre Pinilla y Pedro Salazar) de La Paz. Las entradas están a la venta en La Viñeteca (Shopping V Centenario, en la planta baja).

Aunque la palabra “solidez” contrasta con el nombre del grupo —conformado por Álvaro Cuevas Tellería, César Lugones Alcázar, Daniel Prieto Andrade y Julie Marín García—, es la característica lograda en el camino recorrido, aunque siempre estará abierta a nuevas sonoridades.

—¿Cómo nació Ciudad Líquida?

—Álvaro Cuevas: Ciudad Líquida fue el resultado de un grupo de alumnos del colegio paceño San Calixto que empezaron a tocar punk, post punk y también a componer canciones entre 1999 y 2000. Ellos eran Sergio Doria Medina en el teclado, Fernando Hurtado en el bajo, Christian Goitia en la batería, Alejandro Ustárez en la guitarra rítmica, voz y letras y yo en la guitarra. Julie Marín entró en 2002 a raíz de que el Ale Ustárez había dejado la banda para irse a Chile a estudiar ingeniería de sonido y curiosamente Julie llegó desde Chile a La Paz, con mucho interés en tener una banda. De hecho, unas amigas chilenas conocieron a la banda cuando estaba Ustárez todavía y se enteraron de que él la dejaría y nos contaron que Julie cantaba y le gustaba el mismo estilo de música. Así que de esa forma se coordinó el primer encuentro en la casa de Goitia para conocerse y ver si había química. Eso pasó la primera semana que Julie llegó a La Paz, en abril de 2002.

Trayectoria. Concierto en Equinoccio con una de las primeras formaciones.
Trayectoria. Concierto en Equinoccio con una de las primeras formaciones.

—¿De dónde viene el nombre?

—Cuevas: El nombre nace del apuro, ya que cuando la banda recién comenzaba, tuvo que tocar en un festival y todavía no se la había bautizado de ninguna manera. Por ahí estaba el dibujo de un amigo llamado Juan Avilés, que fue pintor, dibujante y también estuvo haciendo música 8 bits, pero que lamentablemente ya no está con nosotros. Ese dibujo se llamaba Ciudad Líquida y era de estilo manga, futurista. Antes de partir a tocar, dijeron: “Nos llamaremos Ciudad Líquida mientras tanto y después lo cambiaremos”.

—¿Cuáles han sido los hitos en la carrera de la banda en este tiempo?

—Julie Marín: Los hitos de la banda, desde nuestra propia mirada, son varios. Fue un gran arranque ganar una categoría de la Marathon Rock el 2004, en que se realizaba en el legendario pub Equinoccio, y gracias a eso se pudo hacer el primer disco, ya que por ese entonces era muy caro y complicado tener una grabación. En la también legendaria radio Stereo 97 de La Paz, que estaba entonces bajo la dirección de Patricio Peters, tuvimos la primera recepción del material, de hecho, él fue quien escogió el primer corte Los días se consumen del primer disco. Y no pasó mucho con el tema hasta que la productora Invisible y Karim Patón nos hicieron el video de esa canción y se volvió el primer hit de la banda, porque el video empezó a rotar en el mítico programa de rock nacional Axesso, a cargo de Leonardo Chumacero, en tiempos en que todavía el internet no se apoderaba de todo y la televisión nacional era vista en todos los departamentos de Bolivia. Para ese momento, era una canción con un estilo novedoso, poco común en el país y el hecho de que hubiese una mujer al frente de la banda era también algo que no se veía mucho; de hecho, en muchas ocasiones los sonidistas sin preguntar asumían que yo era la corista de la banda.

—También hubo premios…

—Marín: Ganamos los Rockandbol de 2005 como mejor álbum debut y mejor canción debut, tocamos en el evento de premiación y lo recibimos de manos de los grandes Octavia. De ahí ya vinieron muchas cosas: tocar en nuestro primer festival internacional abriendo a Los Enanitos Verdes y Rata Blanca, poder grabar el disco Entre luz y sombras en un estudio muy bueno de esa época, que es ProAudio, y aprender muchas cosas sobre grabación, sonido y producción de Gonzalo Gómez (GoGo Blues) y el director del estudio, el legendario Óscar García. Nos hicimos bastante conocidos y cuando llegamos a tocar por primera vez a Potosí, la gente nos seguía por las calles y nos pedían autógrafos. En la presentación del Entre luz y sombras llenamos el Teatro Modesta Sanjinés y en 2012 presentamos nuestro disco El Gran Jardín en un teatro lleno también.

Los integrantes en la actualidad.
Los integrantes en la actualidad.

—Cuevas: Nuestro trabajo más ambicioso hasta la fecha es el disco Frecuencias Fantasma, lanzado en 2016, en el que trabajamos la producción con Mayo Ávila y Álvaro Gaviota e incorporamos un cuarteto de cuerdas, cuyos arreglos estuvieron a cargo de Patricia Bedregal y nos lanzamos a hacer canciones más experimentales, como Nómada. También tocamos en el Dakar en 2015, conocimos a la gran banda de Perú Dolores Delirio y tocamos con ellos tanto en La Paz como en Arequipa y Juliaca; creamos una linda amistad con ellos. También estuvimos en dos festivales en Chile, compartiendo el escenario con bandas importantes de allá.

El camino de la música

Si bien la banda ha logrado forjar un sello propio de identidad, también es cierto que las personas son las que hacen a un grupo, cada quien con sus particularidades. La formación actual —que presentó el fin de semana este mismo concierto en La Muela del Diablo en Cochabamba—, ha visto cambiar los modos de la producción musical y se ha sabido adaptar a éstos.

Álvaro Cuevas, guitarrista, es el único miembro original de la banda que queda. Es un tipo tranquilo, intelectual, enamorado de la música, el cine, es detallista y siempre está pendiente de todo lo relacionado con la banda.

En la batería está César Lugones, el deportista. Es un amante de la naturaleza y además tiene mucho sentido del humor, es pacífico y ya es papá: el único de la agrupación hasta el momento.

Daniel Prieto, el bajista, también es actor. Él dedica gran parte de su tiempo al teatro, conoce a toda la gente de ese ámbito. También tiene mucho sentido del humor, le gusta dar discursos y es el más crítico y detallista del grupo.

La voz de la banda es Julie Marín, quien además escribe las letras. Ella suele estresarse con facilidad; pero es entusiasta, tiene inquietudes espirituales y le gusta filosofar sobre muchas temáticas —“como a todos los de la banda”, apuntan— es alegre y a la vez introvertida aunque no lo parezca, igual que Álvaro.

—¿Cómo ha cambiado la propuesta de la banda, desde la idea que tenían inicialmente hasta hoy?

—Marín: La banda ha tenido varios cambios de integrantes, pero una idea que primaba para Álvaro y para mí era hacerse conocidos tanto en Bolivia como en otros países. Como muchos otros músicos, empezamos soñando con ser parte de un sello y no tener que preocuparnos por el dinero para hacer discos, la difusión del material y de los conciertos, y tener asegurado nuestro crecimiento como artistas, al tener el tiempo suficiente para dedicarnos totalmente a este fin sin tener que trabajar en otra cosa.  Pero al no ocurrir esto, el paradigma cambia. No hay ninguna presión sobre ti, salvo la que tú mismo te pones. Tienes que sacar el dinero de donde sea para seguir haciendo lo que amas, hacerlo en el tiempo que puedes, aprender de todo un poco para promocionarte, organizar conciertos, difundir tu trabajo, seguir creando, seguir apostando ya solo por amor al arte y también teniendo la libertad de hacerlo con el criterio en que cuatro personas pueden coincidir.

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—Ya con este desafío a nivel de producción, ¿cuál es el momento más difícil que han atravesado?

—Cuevas: De varios momentos difíciles en las diferentes etapas que ha tenido la banda y las distintas conformaciones, podríamos mencionar lo más actual de la última: la partida de Julie a vivir a Santa Cruz y tener que mantener la banda a distancia; también que haya caído la pandemia, que sabemos lo difícil que fue para el planeta entero. Ahora Julie vive en Chile, pero nos estamos dando modos (tenemos harta práctica) de seguir adelante y seguir haciendo material nuevo.

—¿Cómo sitúan a la banda dentro del espectro musical boliviano?

—Cuevas: En este espectro somos una banda alternativa. Sentimos que cuando comenzamos no podíamos identificarnos con ninguno de los estilos musicales de la época y eso ha provocado que forjemos nuestra carrera un poco solos, a pesar de que sí hemos recibido mucho apoyo de la gente, a la que le gusta lo que hacemos.

—¿Qué podrá escuchar el público en este concierto en el teatro Inni?

—Marín: Quienes asistan el sábado 11 de febrero al teatro Inni, en la avenida 6 de Agosto, podrán escuchar una banda más madura, con un sonido sólido y canciones de casi todos nuestros discos y además del nuevo corte Nuestro Universo, que está disponible en todas las plataformas de streaming. Hemos preparado un show hermoso para que el público baile, salte, cante los temas y nos podamos reencontrar con la gente querida de La Paz.

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PERFIL

Ciudad Líquida, rock independiente

Ciudad Líquida se formó en 2000 en La Paz. Tras ganar la Marathon Rock 2004, cuyo premio era la grabación de un disco, lanzaron su primer material autotitulado en 2005, que incluye Los Días se Consumen, El Polvo de tus Ojos y En Mí.

En 2007 salió el EP Entre Luz y Sombras, con tres nuevas canciones, una versión de Nacimiento (homenaje a Wara), y tres remixes realizados por SuperEstar y RaBeat.

Después de los singles Corazón Infinito/ Abriste (2009) y Suplantándome (2010), lanzaron su tercera producción, El Gran Jardín (2012), que incluye Respiro, Imagina Que, Siente la Gloria y Cada Día Más.

En 2014 sale el single Más que Inocencia / Insensibles y en 2016 lanzar la cuarta, Frecuencias Fantasma, con Siento Ansiedad y Amor Dual. En 2020 lanzan el single Androides y Gigantes y en  2021, en pandemia, presentan el disco grabado en vivo InDirecto. Este febrero de 2023 lanzaron el nuevo sencillo Nuestro Universo.

Texto: Miguel Vargas

Fotos: Archivo Ciudad Líquida

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Magenta Murillo plasma universos oníricos

‘Sueños’ es el nombre de la muestra que la artista visual paceña presenta en la Galería de Arte del hotel Los Tajibos de Santa Cruz de la Sierra

/ 29 de enero de 2023 / 07:31

Magenta Murillo tiene la capacidad de llevar a su trabajo desde las vivencias más personales y terrenales hasta sus anhelos más profundos e ideales. No solo en su trazo, sino desde los soportes que utiliza y hasta con los materiales con los que experimenta, la artista visual ha creado una obra sólida que crea un universo único lleno de colorido y de múltiples influencias.

Sueños es el nombre de la nueva exposición que la creadora nacida en La Paz y radicada en Santa Cruz de la Sierra presenta en la galería de arte del hotel Los Tajibos de la capital oriental.

Se trata de una obra gráfica, delicada y llena de detalles, trabajada en soportes exóticos y ancestrales, como papiros egipcios, papeles amate (de origen maya mexicano) y papeles japoneses de algodón. Todo este material brinda soporte a esos mundos mágicos que habita o visita la artista que estudió la carrera de Artes en la Universidad Mayor de San Andrés, donde hizo la mención de Pintura. “Fluyen, se materializan, son parte de un paralelo imaginario. Son seres que uso como referente, pero no de forma realista; son imágenes de otro mundo, de colores intensos… ¿acaso el arte no es la posibilidad de todo?”

La muestra de Magenta Murillo se caracteriza por el colorido y el trazo delicado.
La muestra de Magenta Murillo se caracteriza por el colorido y el trazo delicado.

 La artista resalta que un soporte como el papel merece y recibe materiales distintos a los que se requiere para el lienzo, a diferencia de un lienzo que, generalmente, implica acción y unas pinceladas más espontáneas. “En el papel es distinto, deben ser más delicados, requieren de una técnica paciente, de tiempo y delicadeza”, describe. Por ello, recurre a polvo de oro, pigmentos naturales, grafos, tintas, acuarelas y óleos, entre otros.

El trabajo de la artista es un laboratorio permanente y constante de creación. Con más de un centenar de exposiciones colectivas e individuales, su obra se ha expuesto en galerías de Bolivia y países como Cuba, Canadá, Rumania y Estados Unidos. 

En su trabajo, a pesar de las múltiples influencias, Murillo representa a Bolivia en varios contextos, ya sea en sus colores como en la manera de traducir las vivencias que, actualmente, se están viviendo en el país, en ese mundo creativo que la inspira, logrando piezas llenas de particularidades. “Mi obra invita al público a soñar, a creer y crear. El arte es un bien social capaz de generar puentes, lazos y nuevos pensamientos en la sociedad”, destaca.

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Magenta Murillo

ARTISTA. Murillo pinta en papiros egipcios, papeles amate mayas y papeles japoneses de algodón.

La muestra de Magenta Murillo se caracteriza por el colorido y el trazo delicado.

La exposición Sueños, que cuenta con más de 30 obras en exhibición, permanecerá abierta hasta el 17 de febrero.

Texto: Miguel Vargas

Fotos: Magenta Murillo

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M3GAN: terror para toda la familia

La combinación de comedia con suspenso logra una película que hace reír y saltar del asiento

/ 29 de enero de 2023 / 07:13

En sus inicios como género era impensable que exista una película de terror “para toda la familia”. Pero con su evolución —pues cuenta con uno de los públicos más nutridos y exigentes— se ha logrado establecer que el nicho más rentable para el horror es el de adolescentes y jóvenes. Y este es el público al que apunta principalmente M3GAN, dirigida por Gerard Johnstone, con guion de Akela Cooper y James Wan.

Es justamente Wan —que además produce la cinta— quien ha dado con este exitoso y rentable filón. Fue el director, productor y guionista malayo que pasó de las sangrientas entregas de Saw, con un gore en el sentido más clásico de este subgénero, a la mirada más que adolescente de la última entrega de Anabelle, la que de ser una muñeca aterradora que hacía poner los pelos de punta en la primera entrega de El Conjuro, pasó a ser uno de los disfraces favoritos para Halloween.

 El público infantojuvenil siempre ha sido amante del terror y el misterio. Basta repasar series de Tv dirigidas para éste, desde los inocentes fantasmas de Scooby Doo hasta las inquietantes historias de ¿Le temes a la oscuridad? El gran acierto de M3GAN es reconocerse entretenimiento puro y duro para toda la familia, recurriendo a diversos géneros para ofrecer una historia que, si bien no cuenta nada nuevo, combina la ciencia ficción con el terror y el humor negro para alternar entre la risa y los jump scare de forma alternada y hábil. Es algo así como una película de la hechura de Disney: tiene la acción y los sustos para divertir a los niños mientras lanza también mensajes para adultos.

ACTORES. En una escena de M3GAN: Jen Brown, Brian Jordan Alvarez y Allison Williams.
ACTORES. En una escena de M3GAN: Jen Brown, Brian Jordan Alvarez y Allison Williams.

La trama va así: Gemma (Allison Williams) es una ingeniera en robótica que trabaja para una empresa de juguetes que usa inteligencia artificial. Ella desarrolla  M3GAN, una muñeca realista programada para ser la mejor compañera de los niños y la mejor aliada de los padres. Cuando muere su hermana, obtiene la custodia de su sobrina Cady (Violet McGraw), para lo que recurre a la ayuda del prototipo M3GAN, que traerá de todo menos paz y tranquilidad a su hogar.

Siguiendo el estilo de Wan, Johnstone ofrece una cinta de acción trepidante que no da tiempo para grandes reflexiones, apenas dejando apuntes sobre cómo se ve amenazado lo “humano” por el desarrollo asombroso de la inteligencia artificial, así como la dependencia actual que tenemos de una multitud de gadgets.

Quien espera terror más filosófico, baños de sangre o salir aterrado de la sala, se equivocó de cinta. M3GAN responde al fenómeno de la tendencia, del baile viral en TikTok y del personaje que se presta para bromear. Eso se asume en una campaña mediática que con la inteligencia artificial, por ejemplo, va “corrigiendo” las malas reseñas en Twitter.

¿Y por qué no da miedo? Pues porque no hay mayor exorcista que la risa. Y las risas no faltan, entre susto y susto, en esta cinta que no te hará helar la sangre, pero sí pasar un momento muy entretenido.   

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Texto: Miguel Vargas

Fotos: Internet 

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‘Al perro Petardos lo hemos asumido como un tótem’

Sergio Gareca: El escritor orureño acaba de presentar ‘El reino de las pesadillas’, la segunda entrega de una trilogía en narrativa

sergio-gareca

/ 22 de enero de 2023 / 05:48

El perro Petardos es el personaje real/mítico que sirve de eje conductor entre El reino de las pesadillas, libro que acaba de presentar Sergio Gareca, y El secreto de la vida, la primera novela de la trilogía planeada por el escritor orureño para llegar a otros públicos. El libro —que estará disponible a fines de enero en Librería Subterránea (La Paz), Librería Electrodependiente (Cochabamba) y Centro Kuma y Ana (Oruro)— planea un viaje por el subconsciente, en el que los mundos tenebrosos encuentran a un hombre en un estado de fragilidad. El perro Petardos conoce a la bruja Circe, quien aparece en La Odisea de Homero y de manera inversa, convierte a un animal en ser humano. En la novela también aparece una niña, Cecilia, quien visita el mundo onírico y logra vencer sus pesadillas en la búsqueda del añorado origen familiar y su valor intrínseco.

— Desde El secreto de la vida, el primer libro de la trilogía, ¿cómo se arma este universo en torno al perro Petardos?

—Hace ya varios años vivía en Oruro, entre 2000 y 2009, aproximadamente, el perro Petardos. Era un perrito muy singular. No tenía un solo nombre, tenía varios. Algunos lo llamaban también “Coronel”, pero lo de “Petardos” se nos quedó. Se contaban historias sobre él. Por ejemplo, que era un perrito desertor de la Policía, que estaba entrenado para agarrar las manos a personas con arma de fuego y por eso saltaba hacia los petardos. Era un perrito desconfiado si le ofrecías comida, pero una caricia no se la negaba a nadie. Se metía por todos los barrios de la ciudad y hay muchas anécdotas de él. La Sociedad Protectora de Animales lo encerraba en una casa durante sus últimos carnavales, porque algunos danzarines que no le conocían le pateaban o él mismo podía hacerse daño con fuegos artificiales muy poderosos. Lo hicieron operar dos veces por la pólvora que ingería y era cuidado de cuando en cuando por algún hogar. Sin embargo, no le gustaba el encierro ni pertenecer a una familia. Era libre. Le gustaba el amor de toda la ciudad. Lo encontrabas pasando clases en la Facultad de Economía o Derecho. Me acuerdo que una vez en un examen final nuestro docente el Dr. Carlos Salinas les dijo a los estudiantes: “Y ¿de dónde aparecen? Este perrito asiste más que ustedes”, o podías verlo encima de un carro cuidándolo, mientras los dueños estaban farreando; cuando salían, no les dejaba conducir borrachos. Era un perro particular. Como colectivo nos hemos sentido atraídos por ese sentido de libertad y por eso lo hemos asumido como un tótem. Me refiero a que, si los indios norteamericanos tuvieron al lobo, el águila, el oso; los jóvenes de la ciudad tienen como único referente de lo salvaje al perro de la calle. He decidido construir un universo a su alrededor más o menos desde 2010. No trato de recrear su vida, de momento, sino de mantenerlo vivo, en otras circunstancias, en las calles de la imaginación, donde tampoco es de nadie. Por eso será que también hay perros Petardos en Potosí, y seguro en todo el mundo. Es un espíritu.

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Foto. sergio-gareca

Mi amiga Emma Villazón me ayudó con eso. En septiembre de 2010 vino a visitarme a Oruro y yo le conté la historia del perro en el parque Bolívar. En parte ella nos motivó a tomar ese nombre. Hay otras publicaciones por parte del colectivo como un libro de cómics que tiene como personaje al perro Petardos que solo salió en versión cartonera y quizá fuera bueno reeditar. Ahí todo el colectivo fue coautor.

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—¿Cómo surgió el relato de El reino de las pesadillas?

—La primera novela, El secreto de la vida, la escribí en dos días, después de estar en un festival de poesía en 2012 en Sucre. Allí tuvimos muy lindos días, “Bebiendo y viviendo poesía”, como decía Janina Camacho. Entonces, con Omar Alarcón, Adriana Lanza y la propia Janina comenzamos una larga amistad.

De esa experiencia, juntada con los problemas del TIPNIS, salió esa primera novelita, un poco jugando para mí mismo, y descansó hasta 2020 que por fin pude publicarla. Pero la intención siempre era hacer más: cómics, literatura, cine, música en torno al mito del perro, entonces quedaron historias sueltas. Entre ellas, esta de El Rreino de las pesadillas que empezó a tomar forma cuando nació mi hija en 2014, que aparece en la novelita con el nombre de Cecilia. Le puse otro nombre, porque con la experiencia de mi cuento El día que no hubo Carnaval, donde he convocado fuerzas extrañas para que lo escrito se haga realidad, me da miedo escribir ciertas cosas. Mi hijita tiene que escribir su propia vida.

Podría decirse que la novela corta es una mezcla de Pinocho con La Odisea. Aunque no sean las referencias que haya tomado directamente. Pinocho, porque, en su nivel simbólico, es la búsqueda del padre por parte de un niño. El “niño sin conciencia” es la humanidad y su padre es Dios. Por lo menos esa es una de las lecturas, sobre todo de la versión de Disney. De Collodi creo que soy un heredero de su agrio sentido del humor. Por parte de La Odisea, podemos decir que han sembrado en toda la narrativa universal, la dinámica del viaje, del periplo, de la travesía chocando con todo tipo de dificultades, en este caso es, al contrario de Pinocho, la confrontación con los Dioses y con el destino. En mi novelita, aparece Circe, la bruja de La Odisea que en lugar de convertir a los hombres en animales, convierte al perro Petardos en humano. Es una parte subjetiva, porque nosotros los seres humanos supuestamente venimos de los animales, en sentido evolutivo. O sea que un día éramos monitos (algunos siguen siendo), y de un rato para otro nos hemos vestido, tenido lenguaje, carnet, trabajo y otras tantas cosas. Ahí es donde juega su rol el perro Petardos como lo conocí en la calle, como un salvaje que trataba de entendernos y se divertía con nosotros, pero no nos tenía ninguna admiración. 

Al perro Petardos

Una larga fila de personas hizo fila para que el autor firmara sus copias.

POETA. Gareca, ofreciendo su trabajo en la calle. Abajo: una niña leyendo el primer libro de la trilogía.

—¿A qué apunta esta trilogía propuesta en torno a este can?

—A mí me preocupaba que mi literatura, sobre todo mi poesía, la “censuren” en los colegios o que haya la imagen de que tengo la cabeza muy retorcida (como si pudiese pervertir más a la juventud de lo que nuestro mal ejemplo como sociedad ya hace), me estaba privando de algún modo de mi entorno, mientras se da cabida a la lectura fácil de la autoayuda y otras cosillas. En este momento, esta trilogía es como un puente con nuevos lectores, aunque sea un poco darle el gusto al nado a favor de la corriente.

También lo he publicado porque trato de demostrarme a mí mismo que los libros son de alguna manera económicamente sostenibles. Una vez, estando ya en el paroxismo de cuestionamiento a mí mismo, sin trabajo, sin fe, “sin yerba de ayer secándose al sol”, como dice el tango; me animé a vender poemas. Al final “es para lo único para lo que soy bueno”, me dije, y quise escribir como por encargo. Como es de suponer, me fue pésimo. Y me alegro. Qué miserable fuera la poesía si se vende; porque la poesía no sirve para eso, no sirve para venderse a nadie. Sirve para invocar a los Apus, para decirse cosas a uno mismo; para tener una conexión con el wifi del universo, no sirve para ganar un solo peso, porque es liviana y es del éter, ¿para qué quiere pesos? Las librerías lo saben, las editoriales también. Los libros de poesía no se venden.

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En cambio, creo que el puente de la fantasía, la narrativa, sí puede poner un camino entre lo que digo y los lectores de mi contexto, que obviamente cuestiona, interpela y motiva a ese razonamiento, pero son más asequibles. Entonces, quizás me estoy ablandando. Pero estoy dejando mediante estos libros una puerta abierta a mis libros anteriores, a los futuros, y también a la literatura local en general.

— En la obra hay una alta carga onírica que acompaña a un espíritu rebelde. ¿Qué relación hay entre los sueños y la resistencia?

—Se podría decir que es un libro teológico esotérico y, quizá sí. Podría interpretarse así porque en este caso no se cuestiona la política, sino el “uno mismo”. En ese sentido, es una obra más reflexiva, porque nada puede hacer contra todo quien no se tiene a sí mismo.

—Desde visitas a historias de la Grecia antigua y la presencia importante del Carnaval, ¿qué presencia tiene el mito y el ritual en tu obra?

—Oruro es rito, mito y ritmo; de los griegos solo hemos querido conservar los mitos, pero tal vez hubiera sido bueno también conocer sus ritmos y darse una bailadita en sus fiestas. Creo que, también, deberíamos nomás escribir un “manual para diferenciar collas”. Si en El Alto se mueren de disparo, de asalto a mano armada o al final de cualquier cosa, es porque, como está en las crónicas alteñas que publicó Alexis Argüello en No me jodas, no te jodo, el alteño no le teme a la muerte; en cambio, el orureño tiende a la inmortalidad.  Yo repito que cada ciudad y lugar tiene una locura distinta. Parecemos lo mismo y no somos. En este caso, tal vez pudiera parecer provinciano, pero no hay manera en que pueda dejar de ser Oruro en mí y viceversa. A veces despierto y Diablada y Morenada son una pesadilla real, a veces son un sueño. Este último fin de semana pasaba por una calle vacía y, del silencio, se abrió la puerta del Carnaval en la velada de los Cocanis en el Hotel Edén como un pasadizo mágico; eso es de todos los días. Somos un pueblo muy feliz, la felicidad nos va a matar.

—¿Qué esperas que encuentre el lector en este libro?

—Que encuentre los errores para que yo pueda poner una fe de erratas.

PERFIL Sergio Gareca Rodríguez, escritor

Nacido en Oruro en 1983, publicó: Historias a la Luna (2004) y Bostezo de serpiente infinita (poesía visual 2009), Transparencia de la sangre (Premio poetas jóvenes de Bolivia 2010), Mirador (2011), Tradiciones del futuro (cuentos 2015), Área Vip (2016), Apología de un monstruo diminuto (2018), La Inconclusa y su yapa (2019) y El secreto de la vida (2021). Ganó el premio Poetas Jóvenes de Bolivia (Cámara Boliviana del Libro y la Fundación Pablo Neruda de Chile en 2010). Fue parte de los grupos Hechos de sangre, Preludio, Iki y Allinka. Dirigió el corto El poema que me he prohibido y el largo Marcha de órdenes. Fundó el kolectivo Perro Petardos, con quienes ganó la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo Siart 2016.

Texto: Miguel vargas

Fotos: archivo sergio gareca

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