Voces

Monday 22 Jul 2024 | Actualizado a 11:39 AM

México, crónica de un complot

Desesperados, los enemigos de AMLO juntaron a tres partidos de distinta ideología e eligieron a una candidata

Javier Bustillos Zamorano

/ 29 de abril de 2024 / 12:24

1) Hay que doblegarlo. Ante el demoledor triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en 2018, sus enemigos que no pudieron frenarlo con un nuevo fraude, se resignaron y buscaron el abrazo, como hacen los boxeadores que están a punto de irse a la lona. Halagándolo, se acercaron sumisos para ver si por las buenas conservaban algunos privilegios, pero no: los empresarios fueron obligados a pagar sus millonarias deudas al fisco, la Iglesia Católica dejó de imponer su agenda, las autoridades electorales que habían fingido imparcialidad durante 36 años fueron desenmascaradas y los dueños de medios y periodistas, acostumbrados a una relación corrupta con el gobierno, dejaron de recibir financiamientos y embutes. Rabiosos, pero con disimulo, recomenzaron su guerra, ahora subterránea. Lo atacaron con tanta saña, a través de la radio, la televisión y los periódicos, que se le comparó con Francisco I. Madero, líder de la Revolución Mexicana (1910). En toda la historia de este país, solo esos dos presidentes fueron injuriados y calumniados con tanta sevicia.

Consulte: El hombre de Washington

2) Hay que sabotearlo. Como vieron que ni la pandemia lo tiró, ni la economía se fue a pique, que no hubo devaluación ni fuga de capitales, ni ninguna catástrofe que auguraron, buscaron nuevos aliados y los encontraron en los jueces y fiscales del Poder Judicial. Toda iniciativa del gobierno, cualquiera, encontró un muro de rechazo en el Poder Judicial: empresarios extranjeros que medran con recursos energéticos y que el gobierno quiere someterlos a la Justicia, fueron protegidos, lo mismo que estafadores y defraudadores del Estado; hasta una ley eléctrica que beneficiaría a la población, aprobada por el Ejecutivo y el Legislativo, fue echada para abajo. Delincuentes que ya estaban encarcelados, fueron liberados con argumentos tan insólitos como que la hora en que fueron detenidos, no era la misma que aparecía en el expediente. Así, salieron narcotraficantes, asesinos confesos, políticos corruptos, violadores y hasta los secuestradores de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. En respuesta, el gobierno propuso cambios constitucionales para que los integrantes del Poder Judicial sean elegidos por voto popular.

3) Hay que destruirlo. En esas estaban cuando les llegó el tiempo de las elecciones presidenciales que serán este próximo 2 de junio. Desesperados, los enemigos de AMLO juntaron a tres partidos de distinta ideología e eligieron a una candidata, Xóchitl Gálvez, a quien apuntalaron con millonarios gastos propagandísticos y todo el apoyo de los medios. Pero como un globo que se desinfla, así se desinfló con el tiempo su candidata. A un mes de las elecciones, su adversaria Claudia Sheinbaum, del partido de AMLO, le lleva 30 puntos de ventaja. Entonces, decidieron jugar su última carta: descarrilar la elección, buscar la forma de que sea anulada; relacionar al gobierno con el narcotráfico y desatar la violencia política, con asesinatos incluidos.

Buscaron ayuda en Washington y la obtuvieron: el mismo día y casi a la misma hora, The New York Times, la agencia Deutsche Welle y un medio llamado Propública, emitieron una nota periodística, en febrero de este año, que decía que agentes estadounidenses habían comenzado una investigación sobre un presunto financiamiento del narcotráfico a las campañas del entonces candidato AMLO en 2006 y 2018. Pero como sus fuentes no eran confiables y no había pruebas, decidieron cerrarla. Fin de la nota. Pero eso bastó para que sus adversarios realizaran una intensa campaña cibernética con el hashtag “AMLOnarcopresidente”, que a la fecha lleva 300 millones de reproducciones, la mayoría de bots y robots, operados desde España, Argentina y Estados Unidos. Según la plataforma Pandemiadigital.net, en marzo se publicaron nuevamente 30 millones de mensajes relacionando a AMLO y la candidata Claudia Sheimbaum con el narcotráfico.

Simultáneamente aumentaron los asesinatos de candidatos a diferentes puestos de elección —55 hasta el momento—, la mayoría del partido de AMLO. Varios más fueron secuestrados y desaparecidos. ¿Hasta dónde llegarán los conspiradores? No se sabe. Pero cuando esos poderes se juntan con los del crimen organizado, todo se puede esperar.

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Hamdan, habla su patrocinador

Gutiérrez Yáñez dijo que va a seguir apoyando moralmente a Hamdan, pero que si tiene que ir a declarar a Bolivia, irá

Javier Bustillos Zamorano

/ 22 de julio de 2024 / 11:11

Víctor Hugo Gutiérrez Yáñez es un licenciado en finanzas y abogado mexicano de 54 años de edad, que incursionó brevemente en la política primero como militante de base de diferentes partidos, luego como diputado y finalmente como fallido aspirante a una candidatura presidencial independiente. Cansado de estas batallas, decidió dedicarse por completo a una ONG que creó en 2017, a la que llamó Comisión Iberoamericana de Derechos Humanos Para el Desarrollo de las Américas (CIDHPDA).

Junto a otras personas, estableció delegaciones en algunos estados de la república mexicana y otras en Sudamérica, entre ellas Bolivia. En sus estatutos, a los representantes de su organización se les llaman comisionados, y uno de ellos es Luis Fernando Hamdan, el activista recientemente detenido acusado de ser cómplice del asalto militar del pasado 26 de junio.

Consulte: El dúo Arias-Archondo

En breve conversación con este reportero en la ciudad de México, dijo que no conoce personalmente a Hamdan y la única información que tuvo de él fue a través de internet, de unos cursos y talleres que daba sobre defensa de presos políticos. Que quien se lo presentó como “un periodista defensor de derechos humanos” fue Carolina Delgadillo vía WhatsApp, en 2022.

Dijo que conoció antes a las otras tres integrantes de la delegación boliviana, cuando Carolina Delgadillo, Helen Kelly Tejeda y María Katherine Antezana se comunicaron con él, para pedirle ayuda porque se sentían indefensas “ante los ataques del Gobierno” y necesitaban protección de una organización del exterior, a lo que él accedió, y sin más trámites las nombró sus representantes en Bolivia.

Gutiérrez Yáñez se guía por lo que le dicen ellas y el abogado de Hamdan, Jorge Valda. Así, da por ciertos los dichos de Sergio Castro (capitán del Ejército que actualmente busca asilo en Missouri, Estados Unidos), en los que dice que Hamdan fue víctima de un engaño de parte del general Zúñiga “que pretendía tomar el poder mediante un autogolpe en complicidad con el presidente Arce”. Que fue vigilado desde 2019 por agentes de Inteligencia. Gutiérrez Yáñez vio y oyó al capitan Castro y le pidió realizar una declaración notariada de sus dichos, a fin de que no se quede en eso, y sirva como prueba para la defensa de Hamdan. Hasta el cierre de esta columna, aún no recibía respuesta de Castro. Dijo también que en Bolivia hay 278 presos políticos; que Hamdan se entrevistó con Zúñiga solo para hablar de presos políticos y exigió al Gobierno de Bolivia la liberación de su representante.

Confía en Hamdan y metería las manos al fuego por él y por todos sus comisionados, afirmó, pero no negó la posibilidad de equivocarse; contó que ya hubo gente que hizo mal uso de su organización y que, en caso de comprobarse lo contrario en el caso de Hamdan, tomaría las medidas correspondientes. ¿Expulsión? Prefiere esperar al resultado de las investigaciones. “Nosotros no nos dedicamos a desestabilizar a ningún país”. “El señor (Hamdan) jamás nos habló de ataques subversivos”. “Nos deslindamos de cualquier acto de terrorismo”. “Cualquier persona puede ser defensora de derechos humanos y en nuestros nombramientos siempre ponemos que no nos hacemos responsables por los malos usos que realicen esas personas”, aseguró.

Quizá por ser de reciente creación o porque hasta la fecha no se ocupó de un caso relevante, la CIDHPDA no tiene presencia en medios periodísticos mexicanos ni en la esfera de los organismos de defensa de derechos humanos. Gutiérrez Yáñez dijo que su organización civil se financia a través de donaciones, ninguna procedente de Estados Unidos.

Fue cuidadoso al hablar de su ONG. Dijo que su institución actúa bajo los estándares de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero aclaró que no cuenta con un reconocimiento formal de parte de estos organismos. Que ya iniciaron los trámites, pero que aún no tienen respuesta. Esto porque en las cinco cartas de acreditación como representantes de esta ONG en Bolivia, que Carolina Delgadillo, identificada como Alta Comisionada, envió al general Zúñiga y al Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otros, se lee: “…CIDHPDA organismo internacional reconocido por la OEA y NN.UU.”

Gutiérrez Yáñez dijo que va a seguir apoyando moralmente a Hamdan, pero que si tiene que ir a declarar a Bolivia, irá.

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

Temas Relacionados

Comparte y opina:

El dúo Arias-Archondo

El dúo participó ese día en tres distintas radioemisoras repitiendo sus dichos, casi con las mismas palabras

Javier Bustillos Zamorano

/ 8 de julio de 2024 / 10:23

Fue como un rayo en noche estrellada. Los noticieros de la una de la tarde en México, las tres de Bolivia, habían comenzado lentos y con notas sin importancia, cuando llegaron los primeros avances de lo que estaba ocurriendo a esa hora en la plaza Murillo. Entonces comenzó el griterío de los conductores: ¡De último momento! ¡Golpe de Estado en Bolivia! ¡El Ejército toma la sede de gobierno con tanques y tropas…!

Y el acostumbrado monitoreo de esa hora se convirtió en un frenesí de ir de una radioemisora a otra, todas parecían en cadena nacional: “¡Un tanque derribó la puerta de Palacio Nacional!” “¡Las tropas ya entraron a la sede de gobierno”! Al buscar radios bolivianas por internet, el asombro, en varias so lo había deportes y fútbol, en otras, huayños y así hasta que una empezó a dar noticia del asalto militar.

Lea: La versión oficial de la realidad

A las seis de la tarde, hora de México, mientras en la embajada el titular, José Crespo, hacía un resumen de los hechos a los reporteros, regresé al monitoreo de noticiarios: todos entraron con el asunto boliviano, con crónicas y enlaces con periodistas de allá, pero en una radioemisora reconocí una voz, no era un periodista, era Iván Arias, el alcalde de La Paz, y oí lo que dijo: “…esto pasó de ser una tragedia a una comedia, fuimos víctimas de un sainete, de un engaño, pero más allá de eso, la primera reacción que tuvimos como autoridad democráticamente elegida, fue defender la democracia…yo no salí a defender al Presidente, ni a su partido, salí a defender la democracia que tanto nos ha costado…yo soy hijo de la democracia, yo fui torturado, yo fui baleado por las dictaduras y no voy a permitir que un sainete ponga en riesgo a la democracia…”

Siguió Arias: “…Fue un sainete que agravará la precaria situación del país, no sé si esto beneficiará a los organizadores… nosotros quedamos con la boca abierta, Dios mío, no puede ser, hemos sido víctimas de un sainete… después de esto ¿tenemos más dólares? ¿Tenemos más combustible? ¿Más estabilidad?… si no tenemos eso, todo lo que ha pasado se va a voltear contra todos los que nos han querido tomar el pelo…”

Sintonicé otra estación de radio y ahí también tenían a otro boliviano que hablaba con mucha seguridad del asunto, lo identificaron como “el periodista boliviano Rafael Archondo” y lo oí “…no, no es como se viene diciendo que es un golpe de Estado, no, mi hipótesis es otra: lo que pasó no fue un golpe, para empezar un golpe de Estado no se da a las tres de la tarde, se lo da en la madrugada, el que va a dar el golpe se levanta a las cinco de la madrugada, toma el congreso, al presidente y el control del país… es más probable que se haya tratado de una escenificación para intentar generar una ola de solidaridad con un gobierno muy débil, muy cuestionado y que no ha podido enfrentar la crisis económica… necesitaba una especie de balón de oxígeno… mi hipótesis es que entre Arce y Zúñiga se pusieron de acuerdo y lo tuvo que detener, porque si lo dejaba libre, la credibilidad hubiera sido ausente… todo ha sido planteado para que los medios puedan dar una cobertura; los periodistas y transeúntes no fueron retirados de la plaza para que pudieran presenciar este espectáculo… fue circo y maroma, como se hizo en 2019, cuando se intentó generar la idea de que el Ejército se enfrentaba a la democracia, hostigando a un gobierno democrático…”

El dúo participó ese día en tres distintas radioemisoras repitiendo sus dichos, casi con las mismas palabras. Me interesó saber cómo ocurrió ese despliegue. Hablé con un colega del equipo de producción de uno de los noticiarios y me dijo que Archondo ya era asiduo en Radio Fórmula, y que Arias fue contactado con facilidad pues se mostraba dispuesto con quien quisiera entrevistarlo.

En los tres noticiarios en los que participó el dúo quedó la idea final de que lo ocurrido ese miércoles en Bolivia fue un “autogolpe” que el presidente Arce había escenificado. Al terminar de oírlos, recordé algo que había leído hace poco sobre la calumnia y la acusación, según Maquiavelo: “… la calumnia no necesita testigos ni ningún otro género de prueba, de suerte que cualquiera puede calumniar a otro, pero no acusarlo, porque la acusación exige verdaderas pruebas y circunstancias que demuestren la verdad en que se funda” (Discursos de la Primera Década de Tito Livio, Nicolás Maquiavelo).

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

Temas Relacionados

Comparte y opina:

La versión oficial de la realidad

En 2019, vi a Carlos Mesa decir que hubo fraude, sin esperar los resultados finales del cómputo

Javier Bustillos Zamorano

/ 24 de junio de 2024 / 10:25

Siempre supe que el humano es un ser anfibio, así como nada en la realidad, bucea en la imaginación, territorio éste de los escritores que pueden llegar libremente a la ficción. Pero los políticos no. Ellos, como Ulises, no solo deben amarrarse al mástil de la realidad, sino también ponerse cera en los oídos para no caer en el encanto de las sirenas. Ellos son o debieran ser los más objetivos y ecuánimes; no deben alejarse de la realidad, pues son responsables de los anhelos que despiertan. Pero al parecer también son víctimas de sus ficciones. Creen en lo que quieren creer, oyen lo que quieren oír y viven la versión de la realidad que quieren vivir.

En las recientes elecciones mexicanas, por ejemplo, la candidata Xóchitl Gálvez y los dirigentes de los partidos de oposición salieron en la tarde de ese 2 de junio a decir que habían ganado, frente a un grupo de gente que estalló en júbilo: lágrimas y gritos en un festejo que duró cuatro horas, hasta que las autoridades electorales informaron que habían perdido por más de 30 puntos. En 2019, vi a Carlos Mesa decir que hubo fraude, sin esperar los resultados finales del cómputo y sin presentar una sola prueba; a Evo Morales negar el referéndum de 2016 y al presidente Luis Arce aceptar a regañadientes una realidad económica adversa.

Consulte: Claudia Sheinbaum, de cerca

Nuestros políticos también tienen pues un problema con la realidad. Un problema que para el escritor y poeta mexicano Carlos Montemayor (1947-2010) tiene una explicación. A continuación, reproduzco parte de un texto que publicó en 2009 en el diario mexicano La Jornada, bajo el título de Discurso no requerido, que podría acercarnos a una comprensión:

“Suele decirse que el político es un hombre de acción y el escritor un hombre de imaginación… es riesgoso considerar a la política como la ciencia o el dominio de la acción… la mayor parte de la actividad del político se despliega en la formulación de un sistema de referencia persuasivo, o en una peculiar reconstrucción de la realidad que justifique las actividades de represión, reorganización, competencia o justicia social que se propone un grupo en el poder en un momento dado. Es el empeño de imaginación permanente que sirve para encubrir, justificar o callar lo que todo el pueblo gobernado sabe que está ocurriendo y nadie quiere o logra decir. De tal manera que el ejercicio político no es puramente un ejercicio de acción, es un ejercicio también de ficción y muchas veces con un sentido más profundo de ficción que el literario. Es la ficción que da origen a la versión oficial de la realidad.

Todo enfrentamiento ideológico es, en principio, en la vida política, el enfrentamiento de distintos grupos empeñados en un conocimiento divergente. Por ello, todo cuestionamiento no solo es enfrentarse contra los grupos en el poder, sino contra la construcción verbal misma que de la realidad formulan tales grupos. Con frecuencia la polarización de versiones oficiales partidistas hace de las realidades legibles o ideológicamente construidas una oscura zona que dificulta la opinión del ciudadano, del periodista, del político mismo o del escritor. La historia oficial es quizás la aspiración política más evidente que desean conseguir, que quisieran lograr, en cuanto construcciones verbales de la realidad, todos los gobiernos del orbe. Ningún sector se impone como fuerza civil en una contienda política o armada sin una visión de la realidad que lo justifique o lo defina como la parte poseedora de la verdad política. No hay traidores de oficio. Hay hombres que hacen todo lo posible por realizar sus valores políticos.

La versión del mundo, pues, no es una construcción fácil. Los políticos mexicanos, igual que los políticos de otras latitudes, tienen una visión muy definida sobre lo que debe pensarse dentro de sus territorios. Todo lo que no coincida con la versión oficial se toma como agresión, impugnación, crítica desmedida, infundada o ingenua. Todo sistema gubernamental, todo grupo en el poder, descalifica a quien se atreva a cuestionarlo. Para el poder son enemigos e incluso criminales en potencia. Esa actitud permanente de subestimar al que impugna, al que no piensa como nosotros o nos cuestiona, muestra la actividad del hombre político no como acción pura, sino como una peligrosa y dañina labor de ficción y riesgoso encubrimiento…”

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Claudia Sheinbaum, de cerca

Claudia Sheinbaum Pardo creció oyendo discursos y proclamas desde el desayuno hasta la cena

Javier Bustillos Zamorano

/ 10 de junio de 2024 / 10:22

Aún no desaparecía el olor a pólvora de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, luego de la masacre de estudiantes ese 2 de octubre de 1968, cuando Annie Pardo y otros militantes de la rebelión juvenil mexicana salieron a las calles a repartir volantes denunciando la represión ordenada por el gobierno. Ella y su marido, Carlos Sheinbaum, habían logrado escapar de las balas del ejército, pero no de las represalias, pues días después les quitaron el trabajo, los expulsaron de la universidad y fueron perseguidos durante varios meses. Claudia, la hija de ambos, tenía entonces seis años de edad. Dentro de cuatro meses, será la primera presidenta en la historia de este país.

Revise: EEUU, la fiera herida

Claudia Sheinbaum Pardo creció oyendo discursos y proclamas desde el desayuno hasta la cena; leyendo periódicos y libros que sus padres le dosificaban: ella, bióloga, maestra y doctora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y él, ingeniero químico de la Escuela Nacional de Ciencias Químicas de la Universidad de Guadalajara. La ideología de izquierda vino en su torrente sanguíneo, pues su abuelo paterno, un judío asquenazi inmigrado, fue un destacado militante del Partido Comunista Mexicano en los años 20.

De la mano, sus padres la llevaban a sus clases de francés y ballet, pero también a la cárcel de Lecumberri a visitar a dirigentes obreros y campesinos presos. Su primaria y secundaria las cursó en una de las llamadas escuelas activas, de esas donde la enseñanza, a diferencia de la escuela tradicional, es horizontal, democrática y donde el alumno aprende a través de la observación, experimentación y pensamiento crítico. En 1977, ingresó al Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM y, cuando no estaba en clases, asistía a marchas sindicales y apoyaba huelgas. Hace unos días, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, recordó cómo ayudó a la guerrilla M-19 cuando estaban de clandestinos en México.

En 1986, durante un conflicto en la UNAM y a punto de egresar de la carrera de Licenciatura en Física, conoció al que iba a ser su esposo durante 29 años, Carlos Imaz, un académico con el que procreó una hija y crio a otro solo de él. Juntos, echaron abajo una reforma que las autoridades pretendieron imponer.

En 1992, hizo la maestría en ingeniería energética, en 1995 el doctorado en ingeniería ambiental y se afilió por primera vez a un partido que había sido fundado cinco años antes por un grupo de políticos de izquierda, entre ellos Andrés Manuel López Obrador; un amor ideológico a primera vista y para siempre. Cuando AMLO fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal en 2000, la incluyó en su gabinete; después la impulsó a una alcaldía y finalmente a jefa de gobierno de la Ciudad de México, una gigantesca urbe de cerca de 10 millones de habitantes. Recibió varios premios, entre ellos, el Nobel de la Paz en 2007, concedido a un grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático, del que formó parte.

En 2004, Sheinbaum vivió quizás el peor momento de su vida. Su esposo fue videograbado recibiendo dinero de Carlos Ahumada, un empresario argentino. Según se investigó después, habría sido para apoyar campañas políticas. Los señalamientos de corrupción la mancharon, tanto, que buscó a López Obrador para presentarle su renuncia, pues formaba parte de su gabinete. AMLO no se la  aceptó, porque sabía que ella no tenía nada que ver. Le reafirmó su confianza y la convenció de seguir adelante. Claudia eligió y tiempo después, se divorció. Y así permaneció durante varios años, hasta que por Facebook se reencontró con Jesús María Tarriba, un viejo amor estudiantil con el que se casó en segundas nupcias, en 2023.

El próximo 24 de junio cumplirá 61 años de edad. Se le ve feliz. A primera vista, da la impresión de que es una mujer demasiado seria, fría, hermética; sus opositores la motejaron como «la mujer de hielo», pero los que la conocen dicen que es cautivadora, amable hasta casi la ternura, pero firme y de decisiones indiscutibles. Más racional que emocional; más a la izquierda que el propio AMLO; una científica, que sin embargo y sin decir agua va, agarra un día su guitarra y se pone a cantar canciones de amor, como esa que dice: Gracias a la vida, que me ha dado tanto…

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

Temas Relacionados

Comparte y opina:

EEUU, la fiera herida

Este fin de mes, oiremos pues su maullido, junto al rugido estertóreo de la fiera herida que ya empieza a dar sus primeros coletazos

Javier Bustillos Zamorano

/ 27 de mayo de 2024 / 07:09

Así como cayeron antiguos imperios, el estadounidense se acerca progresivamente a su fin, en un declive imparable que lo hace aún más peligroso, como ese animal herido que al sentirse acorralado ataca con más fiereza. Unos dicen que comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, porque no aprovechó el fortalecimiento económico que le había dado una Europa destruida, que se recuperó pronto, hasta quitarle el monopolio de las bombas atómicas. Otros dicen que se debe a sus fallas y debilidades internas, agravadas por el crecimiento de otras potencias como China.

Lea: CIDH, el viejo ariete

El diagnóstico más reciente (abril de 2024) lo dio un grupo de académicos de la  Rand Corporation en una investigación titulada Declive relativo de la posición de Estados Unidos, al que tuvo acceso el periodista David Ignatius del diario The Washington Post. El análisis, solicitado por el propio Pentágono, dice que “su posición competitiva se ve amenazada, desde dentro, por la ralentización del crecimiento de la productividad, el envejecimiento de la población, un sistema político polarizado y un entorno informativo cada vez más corrupto. Desde fuera, por el creciente desafío directo de China y la menor deferencia hacia el poder de Estados Unidos por parte de docenas de países en desarrollo”.

La decadencia, añade, también se debe “a la adicción al lujo, a la incapacidad de seguir el ritmo de las demandas tecnológicas, una burocracia osificada, pérdida de virtudes cívicas, sobrecarga militar, élites interesadas y beligerantes, y prácticas medioambientales insostenibles”. Sobre su economía, cita las advertencias del Fondo Monetario Internacional sobre el elevado nivel de deuda y gasto públicos «que están contribuyendo al recalentamiento de la economía, lo que dificulta a la Reserva Federal la tarea de derrotar a la inflación». Y concluye: “Cuando las grandes potencias han perdido una posición de preeminencia o liderazgo debido a factores internos, rara vez han invertido esta tendencia”.

En otra investigación, de 2019, llamada Ascenso y declive de Estados Unidos en la hegemonía mundial, Alejandro Dabata y Paulo Lealb, de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, confirman que la supremacía estadounidense está en un franco período de declinación, «lo que implica una transformación profunda que probablemente genere el fin de su hegemonía y se transite a un mundo multipolar». De China, dicen que se ha convertido en el primer productor de manufacturas del mundo con la mayor participación en el Producto Interno Bruto mundial. Que hoy es el mayor exportador, con niveles muy altos de innovación y de generación de conocimiento.

“Al igual que EEUU lideraba al mundo desde inicios del siglo XX, China lo hace desde inicios del siglo actual, lo cual parece ser una tendencia irrefrenable”, dice el análisis. Y concluyen con esta advertencia: “EEUU ha pretendido mantener su hegemonía basándose en la intimidación militar y económica… existe una posibilidad de que realice actos de provocación contra China para generar una Tercera Guerra Mundial que fortalezca su hegemonía”.

Precisamente esto, un acto de intimidación, veremos en los próximos días, cuando en el mar argentino arranquen los ejercicios militares denominados Southern Seas (Mares del Sur) 2024, promovidos por el Comando Sur del ejército estadounidense y en el que participarán soldados de Reino Unido, Países Bajos, Argentina, Canadá, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Uruguay y Paraguay. Pasado mañana, llegará a esas aguas uno de los más poderosos portaaviones norteamericanos, el USS George Washington, de propulsión nuclear, que tiene un largo de más de 330 metros y un ancho de 76, que posee avanzados sistemas de radar, una capacidad para albergar a 3.200 tripulantes y a 90 aviones y helicópteros.

Llegará junto a otros dos buques, el destructor cazamisiles USS Porter y el petrolero de reabastecimiento Lenthall, que según informes del Pentágono serán recibidos «con honores especiales» por el presidente Javier Milei. Una demostración de fuerza que emociona al mandatario argentino, que quiere convertir a su país en socio global de la organización guerrerista OTAN. Este fin de mes, oiremos pues su maullido, junto al rugido estertóreo de la fiera herida que ya empieza a dar sus primeros coletazos.

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

Temas Relacionados

Comparte y opina: