Tuesday 6 Dec 2022 | Actualizado a 00:07 AM

Erótica 6.0: cuando lo bueno se repite

color. El pintor potosino Zenón Sansuste presenta ‘La vie en rose’, óleo sobre trupán (160 x 80 cm)

/ 2 de octubre de 2022 / 01:24

Más de una veintena de artistas son parte de la muestra dedicada al erotismo y al desnudo en la galería Altamira

De las 16 fechas de exposición anuales que organiza la galería Altamira (calle José María Zalles #834, bloque M-4, San Miguel, La Paz), solo hay dos que son colectivas y, además, temáticas. Y solo una de ellas que año tras año se repite. Cuando la hicimos por primera vez, allá por 2016, bautizada Por el ojo de la cerradura, lo hicimos como un divertimento, como una manera de convocar —y provocar— a un público que sabíamos se acercaba al desnudo, que por otra parte goza de una gran tradición en la pintura universal.

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En ese momento convocamos a los artistas cercanos a la galería a que trabajen algo específico para ese tema. El resultado al recibir las obras no pudo ser más alentador. Las propuestas eran bellísimas y variadas. Por supuesto que por sobre todo estaba presente el desnudo femenino, pero hubo piezas sutiles y crípticas que contenían una carga erótica que nos llevó a pensar que este tema ofrecía muchísimas posibilidades. Al año siguiente empezamos a utilizar la palabra “erotismo” para la convocatoria. Lo demás es historia. Esta es nuestra sexta versión y no dejamos nunca de sorprendernos, y sorprender al visitante, que es el fin último de nuestro trabajo. Erótica 6.0  colectiva de desnudo, estará abierta al público hasta el 11 de octubre de 10.00 a 13.00 y de 15.30 a 20.00.

Y si algo nos causa asombro, algo que me atrevo a asegurar, es que el paso de los años hizo que nos convirtiéramos en sociedades más represivas, más pacatas. Revisando la historia del arte y del erotismo puedo decir, sin temor a equivocarme, que desde el inicio de los tiempos los hombres convirtieron el erotismo en arte, y lo hicieron de una forma libre y poderosamente abierta. ¿Una prueba? Intente usted subir alguna de las obras de esta exposición a Facebook y saltarán las alarmas. Esta es nuestra modernidad.

LA GRÁFICA

Encuentro. La paceña Carolina Lovo exhibe ‘Balcón’, acrílico sobre lienzo (80 x 80 cm).

Trazos. Del artista potosino Enrique Arnal se ha rescatado este ‘Estudio’, grafito sobre papel (100 x 83 cm)

Ciudad. La artista paceña Ángeles Fabbri muestra el políptico ‘Conversación en la Catedral’, acrílico sobre lienzo (140 x 150 cm)

Urbano. El paceño Gustavo del Río enseña ‘Business day’, óleo sobre lienzo (104 x 69 cm)

Desnudos. El paceño Mario Conde ‘Barbies’, acuarela sobre papel (76 x 56 cm)

Abstracción. ‘Confort’ (óleo sobre lienzo, 125 x135 cm), del pintor paceño Vidal Cussi

Trazos. ‘Dama’, xilografía iluminada sobre papel (16.5 x 33.5 cm), del sucrense Juan José Serrano

Mitología. El paceño Pablo Giovany propone ‘Cantar de los Cantares 8:6’, (acrílico sobre lienzo 70×70 cm)

Silueta. ‘Torso negro’, talla en piedra basalto negro (58 x 25 x 11 cm) del escultor paceño Jorge Aranda

Masculino. El paceño Rubén Perales pintó ‘Dionisio y los Zarzales’, óleo sobre lienzo (70 x 90 cm)

Humor. Christian Aranibar sugiere ‘El fruto prohibido’, óleo sobre lienzo (47 x 47 cm)

Escultura. El artista Juan Bustillos —nacido en los Yungas y radicado en Santa Cruz— propone ‘Placer’, una escultura en bronce (28 x 50 x 30 cm)

Fotos: Galería Altamira

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Jamir Johanson: cambio de ritmo

El artista peruano radicado en Santa Cruz presenta la exposición ‘Sueños de color’ en la galería Altamira

EXPOSICIÓN. La muestra se exhibirá en la galería Altamira de San Miguel hasta el 20 de septiembre.

Por Ariel Mustafá

/ 11 de septiembre de 2022 / 13:04

Aveces me pregunto si la seducción de la obra de Jamir Johanson viene por nuestra necesidad de completar lo insinuado en esos trazos de diversos colores que luchan por ganar un espacio, o más bien de mantener lo que ocultan precisamente esos mismos trazos, de no correr esa cortina que (des)cubre aquello que creemos que está allí.

Una segunda mirada confirmará las sospechas y, puesto que la obra ya forma parte de nosotros, reconoceremos también las sombras, los reflejos, las manchas que siendo tales aportan al equilibrio de lo que en inicio era una sola figura. De pronto ya nada está oculto, o tal vez solo creamos eso, tal vez completamos la obra a nuestro gusto. He aquí, pienso, la música que el artista propone y que nos invita a seguir mirando.

Y cuando creemos que lo tenemos dominado, que conocemos la obra del artista, que desentrañamos sus misterios, nos sorprenden los mismos colores, pero esta vez todo lo ocultan, descifrarlos se convierte en un acto personalísimo, pues tenemos ante nosotros su propuesta abstracta. Vanos serán los recursos aprendidos. Debemos empezar de cero, sorprendidos ante aquello que nos hipnotiza y que no acepta traducción única, uniforme, consensuada.

Este el Jamir que nos acompaña en esta nueva muestra a la que ha llamado Sueños de color y que se exhibirá en galería Altamira —calle José María Zalles 834, Bloque M4 de San Miguel, en La Paz— hasta el 20 de septiembre. Este, el que nos cambia el ritmo y hace —por momentos— inútiles los pasos aprendidos.

LA GRÁFICA

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

EL ARTISTA

Jamir Johanson nació en Cajabamba, Perú, en 1973, desde donde llegó hace más de 20 años a Santa Cruz de la Sierra, ciudad en la que actualmente reside. Es egresado de la Escuela de Bellas Artes del Perú, con especialidad en dibujo y pintura.

Entre sus reconocimientos destacan las Medallas de Oro y Plata del Centro Cultural ENBA, Sala Juan Achá, Museo de la Nación, Lima, Perú. Forma parte del Colectivo Búho Blanco de Santa Cruz.

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Por Ariel Mustafá

/ 11 de septiembre de 2022 / 12:48

Aveces me pregunto si la seducción de la obra de Jamir Johanson viene por nuestra necesidad de completar lo insinuado en esos trazos de diversos colores que luchan por ganar un espacio, o más bien de mantener lo que ocultan precisamente esos mismos trazos, de no correr esa cortina que (des)cubre aquello que creemos que está allí.

Una segunda mirada confirmará las sospechas y, puesto que la obra ya forma parte de nosotros, reconoceremos también las sombras, los reflejos, las manchas que siendo tales aportan al equilibrio de lo que en inicio era una sola figura. De pronto ya nada está oculto, o tal vez solo creamos eso, tal vez completamos la obra a nuestro gusto. He aquí, pienso, la música que el artista propone y que nos invita a seguir mirando.

Y cuando creemos que lo tenemos dominado, que conocemos la obra del artista, que desentrañamos sus misterios, nos sorprenden los mismos colores, pero esta vez todo lo ocultan, descifrarlos se convierte en un acto personalísimo, pues tenemos ante nosotros su propuesta abstracta. Vanos serán los recursos aprendidos. Debemos empezar de cero, sorprendidos ante aquello que nos hipnotiza y que no acepta traducción única, uniforme, consensuada.

Este el Jamir que nos acompaña en esta nueva muestra a la que ha llamado Sueños de color y que se exhibirá en galería Altamira —calle José María Zalles 834, Bloque M4 de San Miguel, en La Paz— hasta el 20 de septiembre. Este, el que nos cambia el ritmo y hace —por momentos— inútiles los pasos aprendidos.

LA GRÁFICA

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

Obra de Jamir Johanson

EL ARTISTA

Jamir Johanson nació en Cajabamba, Perú, en 1973, desde donde llegó hace más de 20 años a Santa Cruz de la Sierra, ciudad en la que actualmente reside. Es egresado de la Escuela de Bellas Artes del Perú, con especialidad en dibujo y pintura.

Entre sus reconocimientos destacan las Medallas de Oro y Plata del Centro Cultural ENBA, Sala Juan Achá, Museo de la Nación, Lima, Perú. Forma parte del Colectivo Búho Blanco de Santa Cruz.

Texto: Ariel Mustafá R.

OBRAS: JAMIR JOHANSON

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Opinión

Luis Zilveti, in absentia

Ariel Mustafá, de la Galería Altamira, describe cómo se logró organizar la muestra del pintor radicado en París

‘Migrantes’, óleo sobre papel (50x65 cm) París, 2022

Por Ariel Mustafá

/ 29 de agosto de 2022 / 14:46

ARTE

El año 2021, coincidiendo con su cumpleaños número 80, el artista Luis Zilveti había programado hacer una muestra binacional en la Galería Altamira. Conversábamos a menudo del tema llamándola la exposición París-La Paz, era su manera de festejar una vida dedicada al arte. Podríamos decir que buscaba celebrar sus 60 años de arte, aunque quizás nos quedemos algo cortos porque sabemos con seguridad que aún no había cumplido los 20 años cuando hizo su primera muestra.

Lo cierto es que el año 2020 y la pandemia jugaron en contra. La situación del mundo impedía planificar nada, de a poco se esfumaba el proyecto. Pero el arte no frena. El maestro seguía pintando allá en París y con dos movimientos sincronizados logramos traer sus obras a Bolivia. El artista trabajaba, la Galería lo extrañaba y DHL hizo el resto.

A inicios de 2021 logramos traer las primeras piezas, su público lo buscaba y las agotamos en breve. Siete meses después repetíamos el proceso. Zilveti estaba presente en su país, si no en cuerpo, sí en obra.

Quedaba en deuda la expo aniversario. Irreversible el tiempo hacía imposible que sea por los 80 años, pero si la medida del tiempo es caprichosa, la voluntad del artista lo es aún más. No será por el aniversario, no será en dos ciudades, no podrá él estar presente, pero hoy lo tenemos en La Paz con 21 obras llegadas hace apenas algunas semanas y, ¡oh casualidad! en nuestra exposición número 80.

Es tal vez el último pintor vivo de la llamada “Generación del 52” que se mostrará ante nosotros con sus trabajos fruto de las pulsiones de estos aciagos años. Aquel que compartiera sala con María Luisa Pacheco, Alfredo La Placa, María Esther Ballivián, Enrique Arnal, por citar a algunos, nos acompañará en Altamira —calle José María Zalles #834, bloque M-4, San Miguel— hasta el 30 de agosto. Orgullosos nosotros.

LA GRÁFICA

‘Cuervo’ (60×60 cm) París, 2020.

Sol de fuego’ (81×100 cm), París, 2020.

‘Mujer sentada’ (50×50 cm), París, 2020.

‘Inmigrantes II’ (60×60 cm), París, 2021.

‘Figura de frente’ (92×73 cm), París, 2022.

‘Figure I’, dibujo al óleo sobre papel (65×50 cm), París, 2021.

Perfil del artista

Luis Zilveti nació en La Paz, Bolivia, en 1941. Es pintor y muralista. Estudió en la Escuela de Bellas Artes Hernando Siles y en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés; fue becario de la Cite Internationale des Arts de París, ciudad en la que actualmente radica. Ganó el Gran Salón Pedro Domingo Murillo en dos oportunidades, en 1964 y 1969.    

OBRAS: LUIS ZILVETI

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Adda Donato: Más allá de la pintura

Toros, gallos y gatos pueblan la obra plástica que la artista paceña expondrá en la Galería Altamira de San Miguel hasta el 5 de abril

Una de las obras en exposición en Galería Altamira

/ 27 de marzo de 2022 / 19:06

Es un clásico en la galería Altamira —calle José María Zalles #834 – bloque M-4, San Miguel, en La Paz— esperar expectantes la propuesta que ofrecerá Adda Donato para cada una de sus exposiciones. Probablemente es la artista plástica que más experimenta, no solo con su propuesta estética, sino también con las técnicas que utiliza. Esta exposición no sería la excepción, máxime sabiendo que estuvo parte del último trimestre de 2021 en México en un viaje de conocimiento y aprendizaje.

A su mundo, surcado por su mirada de campo y ciudad, a su quehacer de artista sumada a su función gremial —es presidenta de la Asociación Boliviana de Artistas Plásticos (ABAP) El Alto— se sumaba el vistazo al trabajo artístico de una megalópolis con un arraigo a la tierra tan profundo como el nuestro, pero inundado con la presencia artística global.

Viendo las obras de esta muestra, agradezco la reciente publicación de Ramiro Garavito (Arte, conocimiento e incertidumbre. Fragmentos interrumpidos. A ediciones. 2022) que rescata el pensamiento de Marcel Duchamp, que decía, —cito al boliviano— “(en su momento) introducía una nueva idea en el arte y es que este debe ser una actividad intelectual más que una habilidad manual o un oficio”, y es ahí donde nos encontramos con Donato.

Tenemos toros, gallos, gatos y no podemos pensar que ese sea el espíritu de su obra, algo late en presencia de ellas —de las obras— que está a un paso de explotar, algo ocultan las presencias animales, algo traslucen los objetos. Por eso recurrimos a Duchamp, porque nos hace pasar por alto la maestría en el uso de los materiales y en el artificio de los recursos, Adda propone lo que está más allá de una sola mirada.

O tal vez no. Tal vez solo quiso pintar gallos y toros lo más parecido a los gallos y toros que nos muestra la naturaleza. No habrá forma de saber. Y no es algo que quisiera preguntarle.

LA GRÁFICA

‘Pajarito’ (óleo sobre lienzo, 100×60) es una de las obras de la muestra de Adda Donato

‘Gallo lunar’

‘Bola de nieve’

'Tinto y áspero'

Otra de las obras

Perfil

Adda Donato nació en La Paz en 1986. Estudió en la Escuela Municipal de Artes (EMDA) de El Alto y en la Carrera de Artes Plásticas de la Universidad Pública de El Alto. Proviene del seno de una familia de artistas, principalmente músicos dedicados al folklore. Fue parte de la primera y última generación de egresados de la EMDA, donde se formó con el acuarelista Ricardo Pérez Alcalá.

OBRAS: ADDA DONATO

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comerveroír

Ariel Mustafá - Editor de profesión, galerista por entusiasmo, lector apasionado y escritor aficionado. Esquizofrénico en ciernes, nadie me toma en serio: soy intelectual para los empresarios y empresario para los intelectuales, lo que a la larga llega a ser una ventaja

/ 24 de junio de 2012 / 04:00

Oír • Escucho poca música, pero siempre lo mismo —a un volumen bajísimo—: Serrat, Aute, Sabina, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Víctor Jara. Creo que la música sirve como fondo a una buena charla, a los besos previos, a los espacios de soledad. Música clásica cuando escribo, aunque cada vez lo hago menos. Casi no voy a conciertos ni a escuchar música en vivo, pero procuro no faltar a la Sinfónica. Me encantan las guitarreadas pero ya nadie me invita (y eso que me sé todas las canciones, o tal vez sea por eso).

Comer • Aunque puedo pasarla sin comer, me encanta la comida típica. Soy un fanático del cordero (en todas sus variedades), del charquekán, del chicharrón, de la salteña. Viajo para probar sabores nuevos. Lo que me gusta realmente es la hora del té, por mi trabajo casi no lo logro pero sentarme “como vieja”, con masitas y siempre dos tazas, creo que es lo más cercano al paraíso. (Muchas veces hago tortas y hacer pan es algo que nos acerca a los dioses).

Beber • De (y por) principio me extraña que aquí se omita el beber, algo tan relacionado con oír, comer, viajar…; de motu propio, lo incorporo. El whisky es mi antibiótico de amplio espectro; a falta de él, un buen singani, algo de vino tal vez. (Con Daniela venimos recorriendo locales en el país buscando el pisco sour perfecto).

Ver • No voy al cine pero todas las semanas lo planifico: escojo días, películas, salas y horarios y nunca los cumplo. En la tele me macurco los dedos haciendo zapping y siempre prefiero ver una película mil veces vista a una nueva. Pero no dejo pasar una carrera de Fórmula Uno.

Arte • Me gusta la pintura. Envidio el don de los pintores porque no puedo hacer una raya recta ni con regla. Voy al teatro me-nos de lo que quisiera y por lo gene- ral me atormento pensando en lo que dejé pasar.

Tiempo libre • Intento estar en familia, con mi pareja; aunque no imagino un trabajo con horarios de entrada y de salida, me apasiono con lo que hago aunque eso incluya el fin de semana; creo que Daniela y mis hijas lo aceptaron y lo comparten. Amo el lago, navego en él desde mis 14 años, no puedo imaginar un lugar mejor.

PD • No tengo Facebook ni cuenta en Twitter, pero no es algo de lo que me sienta particularmente orgulloso.

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