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Sunday 21 Apr 2024 | Actualizado a 22:50 PM

Irán: 45 años de bloqueo y sanciones

Irán se consolidó como potencia regional por sus avances y logros en ciencia, medicina, educación

Sdenka Saavedra Alfaro

/ 23 de febrero de 2024 / 09:58

Transcurridos 45 años de la Revolución Islámica de Irán liderada por el ayatolá Ruhollah Al Musavi Jomeini, que condujo a la liberación de todo un país al expulsar al régimen totalitarista de Reza Sha Pahlavi, tras 2.500 años de una monarquía que se había enriquecido sobre el dolor y el sufrimiento de un pueblo que, flotando en mares de riqueza, vivía en la miseria sirviente de EEUU, la corona británica y Francia, continúa siendo un referente en la lucha y resistencia frente a las injerencias del imperialismo y el sionismo para Latinoamérica y el mundo.

Y en esa visión multilateralista, la que fortalece a los pueblos con conciencia y cosmovisión contra el terrorismo hegemónico, es que hoy Irán es un soporte al progreso económico, político y científico de los países de la Patria Grande, demostrando su solidaridad más allá de las posturas multipolares, como su apoyo a Bolivia, con el aporte a la salud, traducido en la existencia de sus dos hospitales, uno en la ciudad de El Alto y el otro en Cochabamba, brindando atención gratuita y de excelencia en sus diferentes campañas; también en la cooperación e inversión en la industria petrolera, así como la exportación de tractores, variando su número entre 700 y 900 unidades.

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Esa solidaria percepción de la lógica de su política exterior vigente: no intervenir, no oprimir, ni ser oprimido, la vemos también en el constante envío de buques tanqueros de gasolina a la República Bolivariana de Venezuela, país doblegado y sancionado por EEUU. Al mismo tiempo vemos su ayuda a países como Cuba, que ya cumplió más de 60 años de bloqueo económico impuesto, a Nicaragua y a todo país que es vetado, bloqueado y sancionado en apoyo a las demandas de libertad e independencia de las naciones oprimidas del orbe, frente a la crueldad de países arrogantes.

Pese a la iranofobia, la guerra mediática que creó EEUU, Israel, Europa para cultivar una política antiiraní; la guerra psicológica, las amenazas militares, el haber cometido una serie de atentados, asesinatos, las sanciones inhumanas, el bloqueo económico no solo a sus empresas estatales, sino también a directivos y personas particulares —claro ejemplo de ello el cobarde asesinato en 2020 del general de la Guardia Revolucionaria de Irán, Qasem Suleimani, y los continuos ataques que se cometen recordando sus cuatro años de su martirio—, la Revolución Islámica de Irán sigue latente, ya que sus enemigos no han podido doblegarla.

La revolución iraní continúa viva en el Eje de la Resistencia, siendo un baluarte ante los ataques bélicos que en este momento lleva a cabo Israel con el apoyo de Estados Unidos y los países europeos, contra la Franja de Gaza y Rafah en Palestina, genocidio avalado por la comunidad internacional y los organismos internacionales como la OTAN, la ONU, la OEA, la UE, etc… que no hacen nada —o no pueden hacer nada— para poner un alto al fuego; pues mientras se escriben estas líneas, un niño pierde la vida cada 15 minutos, si no es por las bombas es por la hambruna existente, o las enfermedades y lesiones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los procesos de integración que han llevado a la creación de organizaciones internacionales como la Organización de Cooperación de Shanghai y el BRICS son también el fruto del anhelo de las naciones emergentes de romper su dependencia frente al sistema financiero impuesto por EEUU. Y otra de tales manifestaciones es el proceso de desdolarización y la construcción de un modelo financiero internacional independiente, siendo Irán un pionero en la resistencia y en la cooperación con las naciones latinoamericanas que han sido objeto de sanciones por parte de Washington.

Irán se consolidó como potencia regional por sus avances y logros en ciencia, medicina, educación, obteniendo el cuarto puesto en robótica y en nanotecnología a nivel mundial, o siendo el primer país en nacionalizar su petróleo; asimismo, es una potencia en tecnología y producción de drones, misiles, satélites, cohetes, y se sitúa en el puesto 18º entre las mayores economías del mundo y ocupa el décimo cuarto lugar en función de su poderío militar, Global Firepower (GFP), desempeñando un papel clave de afronte incólume al imperialismo, otorgándole a la comunidad internacional un equilibro de poder frente a las naciones invasoras y opresoras.

(*) Sdenka Saavedra Alfaro es escritora y corresponsal de HispanTV

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Pulverización del sistema educativo en Gaza

El cese al fuego es el grito de la humanidad por los millones de niños que viven bajo los bombardeos

Sdenka Saavedra Alfaro

/ 1 de abril de 2024 / 06:49

Los conflictos armados, las invasiones y la ambición de poder son la principal causa de deserción escolar y universitaria de niños, adolescentes y jóvenes, de acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el cual señala que existen más de 26 millones de niños que viven en zonas de conflicto en 22 países que no pueden ir a la escuela.

Cada día crece la inversión en armamento, superando los más de $us 3 billones en 2023, siendo que la ayuda militar estadounidense a Ucrania rozó los 50.000 millones el pasado año, de acuerdo con el Centro de Estudios Estratégicos en la Escuela de Leyes y de Diplomacia de la Universidad de Tufts. Y en febrero de este año, el Senado de Estados Unidos, aprobó un paquete de ayuda de unos 88.500 millones de euros (o $us 95.340 millones) para Ucrania e Israel.

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Uno de cada cuatro niños no asiste a la escuela en Yemen, Irak, Siria, Afganistán, Libia, los Territorios Palestinos, Sudán y los tres países que acogen a un gran número de refugiados sirios —Jordania, Líbano, Turquía—, además de otros países que se encuentran en zonas de conflictos armados, según la Unesco, datos que nos explican que las invasiones de EEUU, Israel y sus aliados no solo causan efectos desastrosos en la salud de los niños, sino también en la privación de sus derechos, como el de la educación.

El  lobby armamentístico, la hipocresía de EEUU, los países europeos, “la Comunidad Internacional” y otros organismos internacionales están pulverizando a la humanidad; que hacen poco o nada para detener el genocidio y la limpieza étnica contra el pueblo palestino, sobre todo en la Franja de Gaza, donde en estos casi seis meses la entidad ocupante intensificó sus ataques convirtiendo al enclave en un “cementerio abierto” —con ya casi 33.000 muertos—, donde la mayoría son niños y mujeres; con enfermedades, inanición y hambruna en la población, ya que —según la OMS— uno de cada tres niños menores de dos años en el norte de la ciudad sufre de desnutrición aguda.

Este es el plan israelí, expulsar definitivamente a los gazatíes y borrarlos del mapa, su historia y su memoria, devastando museos,  universidades, escuelas, centros culturales, archivos históricos, que en su mayoría son patrimonio de la humanidad, por ejemplo, los más de 300 monumentos arqueológicos e históricos, incluidos santuarios religiosos; en otros términos, el régimen israelí quiere arrasar con todo el entramado material y espiritual que hace posible el funcionamiento de cualquier sistema cultural, educativo de un pueblo.

El derecho internacional humanitario, mediante el cuarto Convenio de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales de 1977, ofrece protección específica a los niños en los conflictos armados; pero esta protección no está siendo cumplida por el ente ocupante, convirtiéndose en violador de los derechos humanos y responsable de crímenes contra la humanidad, sobre la niñez, la adolescencia y la juventud, así ya ha sido denunciado constantemente por organismos de derechos humanos como Save the Children e incluso por la propia ONU.

Israel no solo privó a los niños, los jóvenes de Gaza, de su derecho a la educación, sino acabó con la vida de más de 13.000 menores en la Franja de Gaza durante la agresión israelí iniciada desde el 7 de octubre, de acuerdo con Unicef. Más de 600.000 alumnos y otros 88.000 universitarios de Gaza se privaron de su derecho a la educación por los continuos bombardeos israelíes; es decir, la destrucción del sistema educativo es uno de los efectos colaterales, ya que el daño al 70% de escuelas y universidades supera los $us 720 millones, según el Fondo Monetario Internacional.

Gaza se ha convertido en laboratorio de armas para Israel, pues se ha dado cuenta que la ocupación es una herramienta de marketing de su industria militar en sí misma, para ello utiliza armas impulsadas por IA en sus sistemas aéreos y navales, así lo señala Antony Loewenstein, autor del libro El laboratorio palestino.

Los niños y los jóvenes en Gaza no tienen al tiempo de su lado, el régimen sionista está agravando el bloqueo a un pueblo que cada día es masacrado, el cese al fuego es el grito de la humanidad por los millones de niños que viven bajo los bombardeos. ¿Acaso no tienen derecho a vivir?

(*) Sdenka Saavedra Alfaro es escritora, corresponsal internacional de HispanTV

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‘Libertad incompleta sin la libertad de los palestinos’

La lucha del Eje de la Resistencia se mantiene incólume en su objetivo por la liberación de Palestina

Sdenka Saavedra Alfaro

/ 20 de enero de 2024 / 07:46

Cuánta sangre de gente inocente tendrá que seguir derramándose para hacer entender a los organismos internacionales como a la ONU, la OEA, la OTAN, la Corte Internacional de Justicia, la comunidad internacional, que Israel ya extendió su acción militar a toda la región de Medio Oriente, pues su objetivo y el de Estados Unidos es Irán y el Eje de la Resistencia, tras los dos atentados terroristas del 3 de enero de 2024 que dejaron un saldo de más de 108 personas asesinadas, perpetrados en la ciudad de Kerman, en el cuarto aniversario del asesinato del general de la Guardia Revolucionaria de la República Islámica de Irán, el Hach Qasem Soleimani.

Un ejemplo de ello también fue el asesinato del alto comandante del CGRI, Seyed Razi Musavi, el pilar central del apoyo al Eje de la Resistencia en el Mediterráneo Oriental, en Damasco, Siria, perpetrado por Israel, mientras se encontraba en una misión de asesoramiento.

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Los martirios del jefe adjunto de Hamás, Saleh al-Arouri, y del comandante de Hezbollah, Wissam Hassan al-Tawil, en el Líbano, realizados por ataques del ejército israelí, han demostrado una vez más el fracaso de Israel en el logro de sus objetivos en la Franja de Gaza, pues su exterminio lo lleva a toda la región.

La internacionalización de la guerra en Medio Oriente demuestra que Israel no puede eliminar al Movimiento de Resistencia Palestino, tras la operación Diluvio de Al Aqsa desde el 7 de octubre, que constituyó un paradigma y un punto de inflexión en el logro palestino, con el apoyo total del frente de la resistencia en el Líbano, Irak, Yemen y Siria, que logró humillar a un ejército que se constituía invencible.

Sudáfrica se convirtió en el primer Estado en llevar a juicio a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, por el genocidio cometido en la Franja de Gaza, audiencia que tuvo lugar entre el 11 y el 12 de enero, denuncia que fue respaldada por Bolivia, Venezuela, Chile, Brasil, Cuba, Colombia, Irán, Turquía, Malasia, Jordania, Bélgica y la Organización para la Cooperación Islámica y la Liga Árabe, entre otros. Alegando que los crímenes de lesa humanidad del ente ocupacionista son desde hace 76 años, una Nakba perpetua.

Sin embargo, su hipocresía moral es tan alta al negar el genocidio en Gaza, afirmando que es una injuria en la CIJ, cuando el mundo sabe los crímenes de guerra que comete Israel, y cuando su primer ministro, Benjamín Netanyahu, alega que “nadie nos detendrá: ni la Haya, ni el Eje del Mal, ni nadie más”, confirmándose su belicosidad en la zona contra los objetivos hutíes en Yemen, el Líbano y Siria, todo ello con el respaldo de Estados Unidos y los países europeos.

Desde hace más de tres meses, Israel lleva a cabo la limpieza étnica, el exterminio de la población de Gaza, transformándose en un nuevo Auschwitz, crímenes de guerra con los desplazamientos forzosos masivos de más del 85% de la población, la privación de atención médica, el bloqueo de ayuda humanitaria, especialmente agua, medicinas y alimentos; y la muerte de más de 24.620 palestinos, de los cuales la mayoría son niños y mujeres, mientras se escriben estas líneas.

La catástrofe de salud pública, la hambruna deliberada, la imposición de la deshidratación, el horror en el que operan los hospitales asfixiados o paralizados por la falta de energía eléctrica, medicinas y combustibles, niños, bebés mutilados sin anestesia, mujeres dando a luz sin cesáreas, han convertido al enclave en la peor crisis humanitaria de este siglo.

La lucha del Eje de la Resistencia se mantiene incólume en su objetivo por la liberación de Palestina ante lo que se avecina. ¿Acaso los líderes israelíes —como Netanyahu, el «amigo eterno» y protegido por Estados Unidos desde 1948— aun siendo sentenciados serán detenidos? Sin duda que no.

Los incumplimientos a las resoluciones del Consejo de Seguridad, la Asamblea General, la CIJ y todo el andamiaje jurídico internacional, muestran de manera contundente que Israel es un Estado que incumplirá sus obligaciones, lo viene haciendo desde hace más de 75 años; en tal sentido, solo la lucha y resistencia de los pueblos podrá contener la bestialidad de sus acciones, pues mientras no haya libertad para este pueblo, “nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos” (Nelson Mandela).

(*) Sdenka Saavedra Alfaro es periodista, escritora y profesora universitaria

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Jesús, el palestino vetado por Estados Unidos

Hoy, la tierra de Jesús, minuto a minuto está siendo pulverizada, concurrida y transitada

Sdenka Saavedra Alfaro

/ 21 de diciembre de 2023 / 07:07

Ya son más de 76 días que Israel intensificó su ataque hacia la Franja de Gaza con un saldo de ya más de 20.000 palestinos muertos, que en su mayoría son niños y mujeres, y cientos de miles de heridos, mientras se escriben estas líneas; sin contar los que se encuentran bajo escombros, algunos con vida que no han sido rescatados, sumándose a ellos los más de 1.900.000 desplazados.

Hoy, la Franja de Gaza, la prisión sin techo más grande del mundo, se ha convertido en un campo de exterminio donde la población civil, con cientos de niños, otros huérfanos, con miedo, con traumas y heridas continúan pidiendo ayuda, al igual que las mujeres buscan protección para sus hijos, los que se encuentran sin comida, agua, energía eléctrica, pues la gran mayoría de los 2,3 millones de habitantes ya se han quedado sin hogar.

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Es invierno, cae la nieve, y no solo el hambre y el frío acechan al enclave costero, sino la desolación, la angustia y el miedo. Cientos de miles de familias duermen en la intemperie en tiendas improvisadas, donde las enfermedades y virus como el cólera, el COVID o la difteria, sumados a los traumas cerebrales, son una amenaza mayor a las bombas y los misiles. A eso se suman los bombardeos del ejército de Israel a más de 14 hospitales, asesinando no solo a los heridos, sino a todo el personal de salud, causando la muerte de más de 200 trabajadores sanitarios y la destrucción de más de 250 centros médicos en la Franja, según datos proporcionados por el Ministerio de Salud de Palestina.

Somos testigos de uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea, el holocausto palestino, la limpieza étnica, el genocidio, la crisis humanitaria más letal después de la Segunda Guerra Mundial, un apartheid más mortífero que el de Sudáfrica, la vergüenza del siglo XXI, pues Israel junto a Estados Unidos y los países europeos están exterminando a los palestinos, que obedeciendo a sus deseos barbáricos, capitalistas y neoliberales quieren tomar el control de las reservas estratégicas de gas y petróleo en las costas de Gaza.

El papel de Estados Unidos es fundamental en el envío de millones de dólares, así como en la solvencia del armamento enviado para que continúe este genocidio, pues el país del norte vetó y sigue bloqueando la resolución de las Naciones Unidas, respaldada por casi todos los demás miembros del Consejo de Seguridad y otras naciones que exigen un alto el fuego inmediato en Gaza, convirtiéndose en cómplice de este exterminio, y lo continuará haciendo porque de lo que se trata es de continuar exprimiendo los yacimientos de petróleo y gas natural de la Cuenca del Levante —o Mar Levantino, dentro del Mediterráneo— que tienen un valor neto de $us 453.000 millones.

Y en este tiempo de celebración para los católicos y cristianos del mundo, cuando se recuerda el nacimiento de Jesús en Belén, aquella pequeña ciudad a menos de 10 kilómetros de Jerusalén, donde hoy se apagarán las luces por el dolor y la tristeza de los miles de muertos ocasionados por las acciones criminales de Israel contra el pueblo de Jesús: el pueblo Palestino.

Hoy, la tierra de Jesús, minuto a minuto está siendo pulverizada, concurrida y transitada, pero no por los tres reyes magos que van a su adoración, sino por tanques y bulldozers que barren con la vida de los descendientes y coterráneos de Jesús, donde el resplandor y las luces no son por la estrella de Belén, sino por los misiles y el fósforo blanco que con su brillo asesina y entristece al pueblo de Jesús.

Durante más de 75 años, el pueblo de Jesús ha tenido que vivir con los tormentos, las torturas, las tristezas y los dolores propinados por el sionismo mas no el judaísmo, pues los verdaderos judíos siempre han vivido en armonía, respeto y tolerancia con el pueblo palestino, todo lo contrario del movimiento sionista, el autor de los crímenes contra el pueblo de Jesús, el “hijo de Dios”.

Jesús fue golpeado, escupido, expulsado, vilipendiado, humillado y crucificado; hoy su pueblo, su descendencia, sufre los embates igual que en su tiempo, por lo tanto ellos no tienen nada que celebrar, al contrario, llorar por sus más de 20.000 muertos, pero siempre con la esperanza de que más temprano que tarde serán victoriosos; así como el “hijo de Dios resucitó” en un Domingo de Pascua, el pueblo palestino resucitará de las cenizas y los escombros para volver a brillar.

(*) Sdenka Saavedra Alfaro es periodista, escritora y profesora universitaria

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‘Limpieza étnica’ en Gaza

El ejército israelí comete genocidio y crímenes contra la humanidad en Gaza, al apuntar sistemáticamente contra los civiles

Sdenka Saavedra Alfaro

/ 17 de noviembre de 2023 / 08:59

Ya son más de 40 días desde que Israel lleva adelante un genocidio perpetrado hacia la Franja de Gaza, bajo las narices de la comunidad internacional, pues la tensión es mucho más grave que nunca desde la Segunda Guerra Mundial, porque las potencias occidentales han optado por sacrificar a la población de Gaza, dejándola a su suerte, ya que lo que hoy está en juego ya no es la cuestión palestina, sino la supremacía de Occidente.

No obstante, de existir pausas humanitarias presentadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Francia y Reino Unido vetaron varias veces la propuesta de alto el fuego humanitario de la misma institución, la que fracasó en sus supuestos intentos de frenar el exterminio de la población que hoy se lleva adelante en la Franja de Gaza.

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Y esto ya lo adelantó Eli Cohen, ministro de Relaciones Exteriores de Israel: “Hamás no solo ya no estará en Gaza, sino que el territorio de Gaza también disminuirá”, de ahí que esta ejecución continúa, con el desplazamiento forzado de la población gazatí y con el asesinato, mientras se escriben estas líneas, de 12.000 palestinos, entre ellos más de 5.000 niños y 4.145 mujeres, además de más de 40.000 heridos.

Al mismo tiempo, este exterminio de Gaza se comprueba con el ataque directo contra los hospitales, ya se había conocido el 12 de noviembre que todos los pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital de Al-Shifa, el mayor de Gaza, habían muerto por falta de electricidad y oxígeno, y el 15 de noviembre, el ejército sionista ha irrumpido y atacado nuevamente este hospital, que alberga cientos de pacientes, heridos y desplazados, después de días de mantener el complejo bajo bombardeos y asedio, incursión que ha dejado decenas de muertos y cientos de heridos.

El ejército israelí comete genocidio y crímenes contra la humanidad en Gaza, al apuntar sistemáticamente contra los civiles, más aún, viola la Convención de Ginebra, la que establece la protección a la que tienen derecho los hospitales civiles: “no cesará a menos que se utilicen para cometer, fuera de sus funciones humanitarias, actos perjudiciales para el enemigo”.

Las potencias occidentales han abandonado a los civiles palestinos a su suerte, sin agua, sin luz, sin comida, sin ayuda humanitaria, porque hasta ahora no dejan ingresar parte de la ayuda que se mandó de países como Venezuela, Bolivia, Cuba, Colombia, Rusia, Irán, entre muchos otros, ya que Israel señaló que no permitirá entrada de ayuda humanitaria a Gaza hasta que Hamás libere a rehenes.

El doble rasero de Occidente. Mientras los pueblos gritan en las calles de todo el mundo exigiendo un alto el fuego, la Unión Europea, la OTAN , la ONU, la comunidad internacional y la  Casa Blanca, entre otros, continúan guardando silencio apoyando la impunidad de Israel, pues esta es la política de “limpieza” étnica de Netanyahu y el Likud que está inscrita en el acta de nacimiento del Estado de Israel, como lo señala Noam Chomsky, la doctrina militar de atacar civiles indefensos figura en una frase del Diario de la Guerra de Independencia de David Ben Gurión (fundador del Estado israelí), del 1 de enero de 1948: “No hay duda de si una reacción es necesaria o no. La cuestión es solo el momento y el lugar. Volar una casa no es suficiente. Lo que se necesita son reacciones crueles y enérgicas. Necesitamos precisión en tiempo, lugar y víctimas. Si conocemos a la familia (debemos) golpear sin piedad, mujeres y niños incluidos. De lo contrario, la reacción es ineficaz. En el lugar de la acción no es necesario distinguir entre culpables e inocentes”.

En ese sentido, no se debe normalizar el genocidio, ya son dos países que rompieron lazos con el ente ocupacionista, Bolivia y Belice, mientras Colombia y Honduras llamaron a consultas a su embajador en territorios palestinos ocupados. Asimismo, el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) retiró a su embajador de territorio israelí, al tiempo que condenó el genocidio contra el pueblo palestino. Hoy, más que nunca se hace necesario no solo manifestar la condena por la limpieza étnica que se lleva adelante en Palestina, sino que de una vez por todas cese la impunidad contra Israel.

(*) Sdenka Saavedra Alfaro es periodista, docente universitaria e investigadora

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El Che vive en la resistencia palestina

A 56 años de su partida física, su imagen continúa siendo un paradigma de lucha inmortal

Sdenka Saavedra Alfaro

/ 25 de octubre de 2023 / 09:33

El 9 de octubre de 1967, un día después de su captura, se consumó el asesinato por órdenes de la CIA, en una modesta escuela del pueblo de La Higuera en Bolivia, del símbolo universal de la resistencia contra toda forma de injusticia, tiranía y opresión, Ernesto Guevara de la Serna, más conocido como el Che, el médico, el escritor, el diplomático, el guerrillero, ícono revolucionario, la cara más visible de la lucha antiimperialista.

Hoy, a 56 años de su partida física, su imagen continúa siendo un paradigma de lucha inmortal, cuya influencia traspasó América Latina, llegando a África, Palestina, Asia, y en Irán y los países del Eje de la Resistencia —Siria, Irak, Yemen, Líbano, Afganistán— es un símbolo de rebelión contra el colonialismo, el capitalismo, el apartheid, la resistencia de los pueblos frente a las injerencias del imperialismo, el sionismo y sus huestes.

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Un punto de inflexión, cuya ascendencia ha sido reflejada por grandes líderes intelectuales de quienes sus aportes fueron elementos importantes en la lucha y el triunfo de la Revolución Islámica de Irán, por ejemplo, entre ellos el sociólogo Ali Shariati, quien tradujo al persa obras de Jean Paul Sartre y de Frantz Fanon; igual el libro La Guerra de Guerrillas de Ernesto Guevara; también esta influencia la vemos cuando el ayatola Mahmud Taleghani dijo que donde quiera que exista una lucha contra el colonialismo y la explotación, allí también estamos, y Fidel Castro señaló que si es esto islam, entonces todos somos musulmanes.

Sin lugar a dudas que las cordiales relaciones entre la Revolución Islámica —la que derrotó a la monarquía de los Pahlavi, gendarmes de EEUU, Inglaterra y Francia— y la Revolución Cubana —que derribó al régimen de Fulgencio Batista, servil a EEUU— hicieron del Che un modelo revolucionario, cuyo legado vive en todas las luchas de resistencia; desde Argelia, el Congo, Níger, hasta la República Árabe Saharaui, y todo tipo de injerencia de la “bestialidad del imperialismo” en América Latina y el Caribe.

Su rostro pintado nos mira fijamente desde el Muro de la Vergüenza, el que comenzó a construirse en 2002, en Cisjordania-Palestina, por el régimen sionista israelí, el que segrega, divide y separa a los campesinos de sus tierras y sus lugares de trabajo, separando a más familias, quienes arriesgan sus vidas para acceder a derechos básicos como centros de salud y educativos.

Su imagen nos sonríe estampada en la polera del niño, del joven palestino que hoy sigue arrojando piedras, o del menor que está siendo detenido por los soldados israelíes, o que perdió la vida en estos momentos cuando se lleva adelante el genocidio hacia la Franja de Gaza por parte de Israel, el decimoctavo ejército más poderoso del mundo, y todo el respaldo de EEUU, las naciones europeas y sus lacayos; pues Netanyahu promete convertir Gaza en una ciudad «en ruinas», siendo ya la mayor cárcel a cielo abierto del mundo, que desde 2007 sigue bloqueada por todos lados, donde ya fueron asesinados centenares de palestinos, incluidos niños y recién nacidos, al momento de escribir estas líneas.

El Che está en todas partes, en la resistencia palestina, aquella que sigue de pie por más de 75 años resistiendo el colonialismo, el apartheid, la limpieza étnica, la expansión de asentamientos ilegales, el robo de tierras que Israel continúa llevando a cabo desde 1948, los crímenes de guerra y todo vejamen que comete a la luz de la comunidad internacional desoyendo toda ley y convención, ya que goza de una eterna impunidad avalada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y toda entidad servil a la hipocresía del gobierno de Estados Unidos, que hasta ahora no ha cortado el suministro de armas, y no ha congelado los miles de millones de dólares que se le entrega como “asistencia militar” al régimen sionista.

El Che se encuentra en cada uno de los combatientes palestinos del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), las Brigadas Al-Qassam y la Yihad Islámica Palestina, que con su movimiento histórico y de sorpresa lanzado desde el 7 de octubre de 2023 pusieron de relieve el inminente colapso de Israel y destruyeron el mito de invencibilidad del régimen.

(*) Sdenka Saavedra Alfaro es periodista, docente universitaria, e investigadora

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