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ELVIS entre el sueño americano y la pesadilla del triunfo

A 40 años de la muerte del Rey, se trabaja para que su luz no se apague.

/ 3 de septiembre de 2017 / 04:00

Hace poco más de una semana se recordaron los 40 años de la muerte de un mito polivalente, plagado de incongruencias y contradicciones. Elvis Presley bebió de las raíces negras del rhythm and blues y logró acercar el rock al público blanco, fue considerado eficaz símbolo de rebelión, claro que él nunca se consideró un insurgente ni se planteó cambiar el mundo.

Fue llamado y es considerado el Rey del rock and roll, pero él se sentía más a gusto cantando baladas country. Cuando fue a Hollywood trató de ser el nuevo James Dean, pero solo logro protagonizar películas en general mediocres. Detestaba a los hippies y las drogas mientras consumía toda una gama de estimulantes y tranquilizantes. Elvis encarnaba el sueño americano y la pesadilla del triunfo a la perfección; para algunos fue una cruel metáfora de su país.

Elvis Aaron Presley nació el 8 de enero de 1935, sus padres fueron Vernon Presley y Gladys Smith Presley, en el seno de un hogar humilde en Tupelo, en el Estado de Mississippi. Su hermano gemelo murió a las pocas horas de nacer, por lo que fue muy querido y protegido por sus padres.

A la edad de 13 años su familia se trasladó a Memphis en busca de un ambiente mejor.

En la época de colegio no fue un gran estudiante, fue amedrentado muchas veces por los adolescentes de la ciudad. Jugando béisbol logró congeniar y conseguir amigos. Es en esa época que empezó a conocer la música, logrando actuar como aficionado en solitario y también con un grupo vocal: allí es donde escuchó el blues, el country y el soul negro.

Tras graduarse, trabajó de chofer en una empresa de instalaciones eléctricas. Un buen día de 1953 estacionó su camioneta en el estudio de grabación de Sun Records, un pequeño sello local. Y sin mucho pensar, por cuatro dólares grabó un disco para regalárselo a su madre. La empleada que le atendió se fijó en él y recordó que su jefe, Sam Phillips, siempre hablaba de que “hay una fortuna esperando a quien descubra a un cantante blanco con el sonido y sentimiento de los negros”.

Phillips, cuando escuchó a Elvis, no quedó muy impresionado, pero sabía reconocer un talento. Tras horas de trabajo en el estudio y con el apoyo del contrabajista Bill Black y el guitarrista Scotty Moore, en julio de 1954, tocaron un ritmo musical que se conoció como rockabilly que permitió al joven Elvis ingresar al negocio de la canción.

La buena estrella de Elvis llamó la atención del coronel Tom Parker, quien se convirtió en su mánager y logró que la RCA (Radio Corporation of America) pague al joven artista la cifra de 40.000 dólares. Ya para 1956 se hizo del número uno en las listas con la canción Heartbreak Hotel. El mismo año rodó su primera película Love me Tender. Entonces se produjo el momento mágico en el que el artista y el público se conocieron y nació la relación Elvis y los teenagers. RCA inundó el mercado ante la gran demanda de canciones del Rey, así surgieron temas memorables como Jailhouse rock, Hound dog, Teddy bear o All shook up, entre otros, la sensación fue tal que los “guardianes de la sociedad” no comprendían cuál era el misterio de ese joven de rasgos normales, que con pocas palabras y movimientos espasmódicos controlaba a toda la juventud.

En 1958 el joven Elvis debía cumplir con el servicio militar, cosa que no le agradaba, y fue enviado a una base militar en la República Federal de Alemania por pedido de su mánager, quien quería mejorar su imagen frente a los padres de Estados Unidos. Ese año falleció su madre a causa del abuso del alcohol y las píldoras para adelgazar. La simpatía de toda una nación se derramó por el cantante, amante hijo y patriota impecable.

Ya para su vuelta en 1960, Elvis apareció en el programa de televisión de Frank Sinatra donde el León del Rock and Roll se convirtió en un artista para toda la familia con base en un nuevo estilo más melódico y dócil. El coronel Parker tenía la idea de que el rey deje la música y se concentre en el cine, filmando tres películas por año, mientras el Rey se instalaba en las nubes del éxito en su mansión de Graceland. Hicieron su aparición Los Beatles, Bob Dylan y Los Rolling Stones; pero él no se dio por enterado de que el rock and roll había evolucionado.

En 1967 se casó con Priscilla Ann Beaulieu, hija de un militar, y al año tuvieron a su única hija, Lisa Marie, quien muchos años después se casaría a su vez con el rey del pop Michael Jackson. A partir de esos años parece que la fuerza de Elvis se perdió y sus fans fueron siguiendo a las nuevas estrellas del rock que aparecían.

A finales de 1968 Elvis reapareció en un especial de Navidad, el coronel Parker quería proyectar de nuevo su imagen utilizando material de viejos éxitos combinado con lo nuevo. Un año después el Rey volvió a ser número uno con la apabullante Suspicious Minds que fue precedida por In the Ghetto, canción con gran contenido y mensaje. En La Vegas se armó un espectáculo de culto al ídolo que se repite año tras año hasta el cansancio.

En sus últimos años, Elvis gozó de la visibilidad que perdió en los años 60, pero es también ahí cuando el mito adquirió visos de tragedia. Infatigablemente mujeriego, recibió con desagrado y repudio la noticia de que su mujer se fugó con su instructor de karate, terminando este matrimonio definitivamente en octubre de 1973.

Para 1974 las ventas de sus discos habían descendido alarmantemente. Cuando su implacable mánager, el coronel Parker, conseguía meterlo finalmente en un estudio, al cabo de uno o dos días Elvis escapaba del lugar.

Los conciertos en Las Vegas cada vez fueron más penosos. Las críticas, feroces, se debatían entre la pena y la rabia. Algunos escribían que el Rey estaba gordo, adormilado, que no vocalizaba y olvidaba las letras de las canciones o simplemente las cambiaba de modo grotesco. Se comportaba erráticamente: lo mismo hacía una exhibición de karate en mitad del show que iniciaba una guerra de pistolas de agua con sus coristas.

El sobrepeso solo fue uno de los muchos problemas que padeció, pues sus problemas intestinales y su hipertensión aumentaron. Le fue detectado un principio de glaucoma e hígado graso. Para combatirlos, y para poder conciliar el sueño, tomaba cantidades ingentes de sedantes, analgésicos y estimulantes los cuales habían inflamado su intestino y, por tanto, agravaban su estreñimiento crónico, que contrastaba con las ocasiones que solía perder el control de sus intestinos, por lo que usó pañales en conciertos. Fue hospitalizado en varias ocasiones por sobredosis.

A sus 42 años, Elvis estaba muy lejos de aquel muchacho de 19 años que había saltado a la fama. Su personaje le había devorado y se había convertido en una criatura hinchada y dependiente de la infinita lista de medicamentos que consumía. La noche del 16 de agosto de 1977 Elvis no había conseguido dormir, se encontraba en Graceland a vísperas de una gira. Tomó un libro sobre la Santa Sábana de Turín de su extensa biblioteca de temas esotéricos y se retiró al baño para leer. Al día siguiente su novia, Ginger Alden, encontró su cuerpo en el suelo en posición fetal en un carcho de vómito. Para evitar el escándalo, al ser un héroe nacional, el forense dictaminó que era una muerte natural, un ataque al corazón, sin referirse a los medicamentos que tomaba.

Pero con su muerte no acabó el mito, al contrario: no tardaron en surgir grupos de fans fieles dispuestos a negar la muerte de su Rey. Que Elvis Presley está vivo sigue siendo una de las leyendas urbanas más populares del rock. Los indicios para justificar que no murió se remontan hasta el momento de su funeral. Algunas de las personas que acudieron a darle el último adiós comprobaron que había algo raro en el cuerpo y en el ataúd, como si fuera un muñeco y no él.

Los avistamientos del Rey siempre estuvieron a la orden del día. Tras su muerte, varios testigos aseguraron que se encontraron con él en los lugares más singulares del planeta: desde Estados Unidos, en una gasolinera de Montana, leyendo poesía en la Universidad Estatal de Pensilvania, pidiendo aventones en una autopista de Texas; hasta Europa, en un supermercado de Cambridge, en una pizzería de Southampton, en una oficina de Oslo; incluso hay quienes dicen hoy que radica en Argentina. Aparte de los avistamientos, existen numerosos testimonios fotográficos donde aparece un supuesto Elvis. Las más famosas: una imagen que tomó un fan de Graceland, donde se ve a Elvis detrás de la ventana, y otra de septiembre 1984 en la que Muhammad Ali aparece en primer plano con Presley detrás de él.

Este 2017 no solo se recuerdan los 40 años de su partida, sino que ahora el difunto cantante debe luchar con el declive de su popularidad. La última década Memphis ha percibido la menor asistencia de turistas a la Elvis Week. En 2011 se cerró Viva Elvis, un montaje del Cirque du Soleil por las decepcionantes cifras en taquilla.

Pero no todo está perdido: su discográfica ha realizado con éxito asombrosas acrobacias, así como su acercamiento a las pistas de baile. Junkie XL ha realizado una remezcla de A Little less conversation, y están también los recientes álbumes de baladas con el añadido de la Royal Philharmonic Orchestra, valiosos pese a la inclusión de unos duetos (“desenterrados”, en la jerga de los disqueros) perfectamente prescindibles.

Al final de todo queda su obra, apareció en la escena con un gran impacto para la década de los años 1950. Su música y su personalidad, que fusionaban los estilos del country blanco y el rhythm and blues negro, cambiaron permanentemente la cara de la cultura popular estadounidense.

Tenía un intenso número de seguidores, y en todo el mundo era un símbolo de vitalidad, rebeldía y buen humor de su país, y que pese al bajón de su popularidad, ya tiene un lugar en el salón de la fama del rock, pues no se puede hablar de este género musical sin hablar de Elvis Presley.

Juan José Cabrera es escritor y docente universitario

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Brandon Lee: 30 años sin el ‘Hijo del Dragón’

El 31 de marzo de 1993, el hijo del mítico Bruce Lee murió por el impacto de un proyectil en el set de la película ‘The Crow’

Por Juan José Cabrera

/ 16 de abril de 2023 / 05:57

Hace 30 años, el 31 de marzo de 1993 por la noche, en Wilmington, Carolina del Norte (EE UU), tuvo lugar uno de los accidentes laborales más conocidos de la industria del cine de los años 90. Comenzaba la filmación de una nueva secuencia de The Crow (El Cuervo), filme basado en el comic escrito de James O’Barr. En la escena, el héroe del largometraje, Eric Draven, debía ser asesinado al intentar detener la violación de su prometida.

La idea principal era que todos los matones debían disparar al héroe, pero a último momento, el director Alex Proyas decidió que solo uno de ellos dispararía a Draven. Dio la orden para que se emplee una sola bala de fogueo y que dejen en una bolsa un buscapiés que liberaría sangre sobre el actor mientras este caía en el suelo. Ese actor era Brandon Lee, quien en su última entrevista había declarado lo siguiente: “No sé si estaba destinado a este papel, pero me siento muy afortunado por hacerlo”.

Tras el disparo cayó hacia atrás, y no hacia adelante, como se había planeado en un principio. En el momento en que el director dijo “corten”, el personal recién se percató de que Lee sangraba profusamente del lado derecho. El actor fue llevado al New Hanover Regional Medical Center, donde fue intervenido de urgencia durante más de seis horas, antes de ser declarado muerto a las 01.04, del 31 de marzo.

En los años 1990, Brandon Lee ya brillaba con luz propia en el campo del cine. Foto Internet

Nace el mito

El último día del año del dragón, el 1 de febrero de 1965, nacía Brandon Bruce Lee en Oakland, California. Era hijo de la legendaria estrella de las artes marciales Bruce Lee —fallecido a los 32 años, a consecuencia de un edema cerebral— y Linda Lee Cadwell. También fue el hermano mayor de Shannon Lee, quien en la actualidad preside la Fundación Bruce Lee.

Brandon era una persona con gran carisma, gustaba de la filosofía y de la lectura. Era un apasionado de la música rock de la década de 1970, en especial de Jim Morrison y su banda The Doors. También era un aficionado al motociclismo y practicante de las artes marciales. Desde muy pequeño, Bruce Lee le comenzó a enseñar golpes y patadas básicas del Jeet Kune Do; tras la muerte de su padre abandonó las artes marciales durante un largo periodo, hasta que fue convencido para retomar la práctica bajo la instrucción de los antiguos estudiantes de su padre, como Dan Inosanto. Así llegó a dominar diversas disciplinas como el Jeet Kune Do, Wing Chun, Karate, Judo, Tai Chi Chuan, Taekwondo, Jiu Jitsu, Boxeo, Hapkido, Capoeira, Kickboxing, Kendo, Kali, Thai Boxing, Silat y Savate. Todo este aprendizaje lo enfocó para ser empleado en la gran pantalla, pues estaba decidido a convertirse en actor como su padre.

Inició su carrera como modelo y apareció en anuncios de TV, mientras tomaba clases de actuación hasta ser notado y poder conseguir un papel.

En 1985, Brandon se instaló en Los Ángeles, donde aceptó el empleo de asistente de producción. Ese mismo año, Lynn Stalmaster le dio un papel secundario en Kung Fu: La Película, continuación de la serie televisiva Kung Fu, ideada por su padre. Un año después se le ofreció viajar a Hong Kong para hacer el papel protagónico en la película Legacy of Rage, donde compartiría escenario con Michael Wong, Regina Kent y Bolo Yeung. Este filme fue el único que grabó en ese país, pues no quería estar bajo la sombra de su padre.

Comenzando 1988, Brandon Lee apareció en la segunda temporada de O’hara, una serie de televisión estadounidense que tuvo a Pat Morita (mejor conocido como el señor Miyagi de la exitosa saga de películas Karate Kid) como protagonista principal, acá apareció interpretando a un personaje malvado llamado Kenji.

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Brandon Lee en una de las escenas de ‘The Crow’. Foto Internet

Ese mismo año obtuvo el papel de Michael Gold en la película de acción y espionaje Laser Mission al lado de Ernest Borgnine. Este thriller de bajo presupuesto fue filmado en Namibia y Sudáfrica. El inicio de su consagración se dio al aceptar coprotagonizar junto a Dolph Lundgren (Rocky IV, Los Amos del Universo) la película de acción Showdown in Little Tokyo, con la cual logró su debut e incursión en el cine estadounidense en 1991.

La 20th Century Fox posó sus ojos sobre el joven Lee y lo contrató para protagonizar tres películas. La primera en filmarse fue Rapid Fire, el guion de la película fue escrito teniendo en cuenta las características acrobáticas del propio Lee. Al ser un filme de artes marciales llegaron las comparaciones con su padre Bruce y en una entrevista él aclaró: “Es extraño que me pregunten si pretendo seguir las huellas de mi padre. Si con ello se refieren a hacer películas de excelente calidad y a hacer el tipo de trabajo que hacía mi padre, que era de alta calidad, claro que sí. Eso quiero hacer, sin dudas. Pero si se refieren a que, quizás, podría tratar de imitarlo siendo una especie de segundo Bruce Lee, se equivocan”.

En 1992, la productora Dimension Films ofreció a Brandon filmar tres películas, siendo la primera la adaptación del comic The Crow, comenzando la grabación el 1 de febrero de 1993, cuando Lee cumplió 28 años. En diferentes declaraciones, el joven actor siempre mostraba su agrado y compromiso con el papel de Eric Draven. “Es el mejor papel que he tenido la oportunidad de tener en mis manos”. El incidente del rodaje que ya mencionamos desnudó la negligencia con la cual se trabajaba cuando había una falta de presupuesto.

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La muerte de Brandon Lee fue seguida de un proceso que se resolvió, finalmente, de manera extrajudicial. La madre de Brandon Lee denunció a todos los implicados, incluso al desafortunado actor Michael Massee, quien había disparado el arma al interpretar a Funboy. Pese a que obviamente la responsabilidad de supervisar los contenidos de las diferentes armas no recaía sobre él, Massee quedó traumatizado por lo sucedido, se retiró un tiempo del cine y, hasta su muerte en 2016, sostuvo en entrevistas no haber sido capaz de ver nunca la película. En una entrevista que concedió en 2005, explicó que era triste ser recordado más por ser el hombre que disparó a Brandon Lee que como un buen actor de cine y televisión.

The Crow fue lanzada en mayo de 1994 y se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando 115 millones de dólares en todo el mundo. Esta producción es considerada una película de culto y definitivamente catapultó a Lee hacia la fama, ganando el Premio Fangoria Chainsaw a mejor actor.

Después de la muerte de Brandon Lee quedaron truncados los proyectos que 20th Century Fox tenía pensado hacer con él, incluso se había hablado de una secuela de Rapid Fire. Aun sin terminar The Crow ya se había pensado en una secuela que el propio Lee debería interpretar, la que salió con el título de The Crow: City of Angels, en 1996, donde Vincent Pérez interpreta a Ashe Corven, un nuevo Cuervo que viene a vengar a su hijo muerto.

Bruce Lee, el célebre actor de artes marciales con su hijo. Foto Internet

Aquí, el enlace con la primera es el personaje de Sara, que en la primera película es la protegida de Eric Draven.

También se habla de que, para el papel de Johnny Cage, en la película Mortal Kombat, se había pensado en Brandon Lee para asumir el papel, esto lo haría luego de finalizar la película en la que murió. El nombre de Lee también fue manejado por las hermanas Wachowski para el personaje de Neo en su exitosa película The Matrix, que curiosamente fue estrenada el 31 de marzo, misma fecha en la que falleció el actor.

Actualmente, las circunstancias de la muerte de Brandon Lee, 30 años después, siguen siendo objeto de rumores y leyendas, como la maldición de los Lee. Por muchos años se rumoreaba que murió en un accidente de coche. Pero, ¿qué sucedió aquella fatídica noche? Fue una tragedia del destino, una maldición familiar. Brad Pitt, que fue amigo del actor, confesó que una noche en la que estaban muy borrachos, Brandon le había contado que pensaba que moriría joven como su padre. “Yo pensé que era una de esas charlas de borrachos a las seis de la mañana”, afirmó el actor.

Finalmente, la investigación policial llevada a cabo determinó que la muerte de Lee se debió a una negligencia por parte de los responsables del filme. Al parecer, los miembros del equipo se quedaron en un momento dado sin balas falsas y, en lugar de esperar al día siguiente para comprárselas a un distribuidor de armas de fuego con licencia, optaron por fabricarlas con sus propias manos (de forma inapropiada y sin tener ni idea del tema) a partir de munición real.

Aunque fue muy breve la carrera de Brandon Lee, este demostró compromiso y talento, dejó su sello personal en los diferentes minutos de acción en los que participó. Su trabajo en The Crow lo ha catapultado a ser considerado como objeto de culto 30 años después de su muerte.

Brandon Lee Fue enterrado junto a su padre en Seattle. En su lápida se puede leer la una cita de un libro que el actor había seleccionado para las invitaciones a su boda, nunca celebrada: “Como no sabemos cuándo moriremos, vemos la vida como un pozo sin fondo. Pero todo sucede solo un cierto número de veces. ¿Cuántas veces más verás la luna llena? Quizás veinte. Y, sin embargo, todo parece inagotable…”.

Texto: Juan José Cabrera

Fotos: Internet

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A 30 años de la inmortalidad recordando a Highlander The Series

Tras el éxito de las películas, la Tv tuvo seis temporadas dedicadas a la saga de los inmortales

Stan Kirsch y Adrian Paul encabezaron el reparto de esta serie de televisión

Por Juan José Cabrera

/ 23 de octubre de 2022 / 00:05

A 30 años de la inmortalidad, al final solo quedará uno”.

Esta frase nos traslada primero a 1986 para recordar Highlander/Los Inmortales, película que con los años sería de culto.

Pero acá hablaremos de su spin-off televisivo, lanzado el 03 de octubre de 1992, y que en seis temporadas consiguió sus propios seguidores.

Después de las dos primeras películas de Highlander, sus productores, Peter Davis y Bill Panzer, querían hacer una serie sobre esta propiedad intelectual.

Christopher Lambert, quien protagonizó a Connor MacLeod, logró que Christian Charret, presidente del conglomerado de entretenimiento líder francés Gaumont, se reuniera con los productores en el festival de cine de Cannes en 1991.

Así, Gaumont compró los derechos de la serie.

Fue la primera productora francesa que participó creativamente en un espectáculo para el mercado estadounidense.

Highlander fue coproducido en sindicación por socios internacionales como Gaumont, RTL Plus (Alemania), Rysher Distribution (Estados Unidos), Reteitalia Productions (Italia), Amuse Video (Japón) y TF1 (Francia).

El presupuesto de la primera temporada fue de 26,1 millones de dólares.

El tema de apertura fue Princes of the Universe, del álbum A Kind of Magic (1986) de la banda de rock Queen, que ya había sido utilizada en el primer filme; la música incidental fue compuesta por Roger Bellon.

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Actores de la serie Highlander

A 30 años de la inmortalidad

Originalmente, se había pensado en una tercera película de Highlander (un filme para Tv), pero al final se decidió reescribirla para que sea el episodio piloto.

Al principio se creyó que Connor MacLeod iba a ser el protagonista y Christopher Lambert debería interpretarlo, pero este no quería hacer Tv porque su carrera en el cine estaba de subida, aunque estuvo de acuerdo con que debería haber una serie.

Tras que Lambert se negó, comenzó la búsqueda de quién sería el inmortal.

Antes de que se eligiera al inglés Adrian Paul, la producción quería que Alastair Duncan tenga el papel principal.

Duncan apareció más tarde como el inmortal Terence Coventry en la quinta temporada.

El actor y artista marcial británico Gary Daniels también fue uno de los favoritos y Alexis Denisoff, de Buffy the Vampire Slayer y Ángel, también hizo una audición.

Adrian Paul venció a 400 aspirantes para el papel.

Originalmente, el actor era difícil de vender a los inversores porque era un desconocido, su rol principal un poco conocido fue cuando interpretó a John Kincaid en la serie La guerra de los mundos.

Para algunos de los productores, Paul les recordaba a un joven Sean Connery (quien por coincidencia interpretó a Ramírez en las dos primeras entregas en el cine), lo atraería a hombres y mujeres fans de la franquicia.

Adrian dijo en una entrevista que se sintió atraído por la serie porque tenía muchas capas: historia, romance, aventura, espiritualidad.

Una vez que Paul obtuvo el papel, sugirió a la producción que la serie se enfocara en otro MacLeod.

Para el paso de la antorcha se pidió a Lambert aparecer en el episodio piloto, según los informes, le pagaron $us 500,000 por tres días de rodaje.

Así en el capítulo La reunión (The Gathering) se presentó a Duncan MacLeod, discípulo de Connor MacLeod.

Dato

Los otros papeles secundarios fueron para Alexandra Vandernoot (como Tessa Noël), quien solo estuvo en la primera temporada, pues comenzando la segunda pidió a los productores dejar la serie, por lo que los guionistas mataron a su personaje en el episodio The Darkness.

Stan Kirsch dio vida a Richard H. ‘Richie’ Ryan, quien con el avance de las temporadas se convirtió en otro inmortal y discípulo de Duncan.

A medida que la serie se desarrollaba surgieron personajes como Amanda (Elizabeth Gracen), que tendría una serie propia que solo duraría una temporada.

Methos (Peter Wingfield) considerado el inmortal más antiguo, y Joe Dawson (Jim Byrnes), miembro de un grupo de vigilantes que investiga a los inmortales.

Un acierto de parte de los guionistas y la producción fue que diferentes músicos sean invitados y aparezcan en la serie.

Como: Martin Kemp (Alfred Cahill), miembro de la banda new wave Spandau Ballet; Roland Gift (Xavier St. Cloud), cantantede la banda Fine Young Cannibals; Roger Daltrey (Hugh Fitzcairn), voz de The Who.

Joan Jett (Felicia Martins), vocalista de Joan Jett and the Blackhearts; Vanity (Rebecca Lord); Dee Dee Bridgwater (Carolyn Lamb).

Sheena Easton (Annie Devlin); Marcus Testory (Caspian), cantante  de MELT, banda que tocó tres canciones para los episodios The Modern Prometheus: Steps, Follow My Voice y Alpha Et Omega.

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Una escena de Highlander

La recepción

A diferencia de lo que sucede con las secuelas de la película Highlander, la reacción crítica a Highlander: The Series ha sido en general favorable.

Sobre todo a escala internacional: fue nominada tres veces para un Premio Gemini y una para un Premio Saturn.

Rob Lineberger, de DVD Verdict, señaló: “La dirección es a veces incierta, pero Highlander: la serie ofrece a los espectadores algo único e inspirador.

Cada episodio nos da una mirada provocativa a las pruebas y preocupaciones de la inmortalidad, las grandes peleas de espadas, las escenas retrospectivas elegantes de épocas pasadas, y ocasionalmente inmortales malvados con quickenings asombrosos”.

Abbie Bernstein, de Audio Video Revolution, afirmó que “durante la quinta temporada, (el programa) estaba en la cima de su gloria creativa”.

Kathie Huddleston, de SCI FI, dijo que “la cuarta temporada fue posiblemente la mejor temporada de la serie.

ya que el programa se despidió de los personajes de la temporada anterior y profundizó en lo que hizo que los habituales y los personajes recurrentes más notables funcionaran”.

Casi al final de la serie, diferentes críticos señalaron que las últimas temporadas fueron malas, algo que muchos fans no pensaron así, el problema radicó en que  simplemente se prolongó demasiado.

Más allá de la Tv

Mientras la serie era muy popular aparecieron 10 novelas Highlander: The Series.

Publicadas desde octubre de 1995 hasta septiembre de 2000, que son canon.

Los eventos de ellos se incluyen en el CD-ROM de Watcher Chronicles, que contiene una extensa base de datos de los eventos e inmortales de la serie de televisión.

Al finalizar el programa se pensó en un spin-off titulado Highlander: The Raven que cuenta las aventuras de Amanda (Elizabeth Gracen) que no tuvo la respuesta esperada.

En 2001, aparece The Methos Chronicles serie web animada en Flash (o transmisión web) basada en Methos (Peter Wingfield), un inmortal de 5.000 años.

En 2008, a una década de concluida la serie, se filmó un especial de reunión protagonizado por Peter Wingfield, Elizabeth Gracen y Jim Byrnes repitiendo sus papeles.

El especial de 17 minutos fue un proyecto de bajo presupuesto.

La filmación tuvo lugar en la antigua casa de playa del productor Peter Davis con los actores como voluntarios en sus papeles.

Un año más tarde, Big Finish lanzó una serie de cuatro aventuras de audio, con una hora de duración, con licencia oficial con Adrian Paul como Duncan MacLeod.

La historia fue establecida años despúes de lo que sucede en la película Highlander: Endgame. Hay una nueva partitura musical y un nuevo tema de audio Highlander de Jamie Robertson.

En 2011, Big Finish lanzó una caja que contenía una serie vinculada de cuatro aventuras de audio con los actores que interpretaron a los Cuatro Jinetes en la serie de televisión.

El compositor de la música de la serie, Roger Bellon, junto a Harlan Collins, estrenaron en 2010 Highlander: A Celtic Opera.

La misma sigue el destierro de Duncan de su clan, su relación con una mujer mortal llamada Aurora, que se convierte en su primera esposa, y sus encuentros con un visigodo inmortal llamado Fritagern.

Entre junio de 2006 y 2007, Dynamite Entertainment ha publicado dos miniseries de cómics basadas en la franquicia Highlander.

El primero es una serie de 13 números titulada Highlander que luego se lanzó en un conjunto de tres volúmenes.

La segunda serie es una precuela de cuatro números de la primera película de Highlander llamada Highlander: Way of the Sword. Duncan hace su aparición a partir del número 10.

Han pasado 30 años y la serie continúa teniendo seguidores, si bien este tipo de género ya no es tan popular entre los jóvenes, se la puede seguir viendo en plataformas como YouTube o Dailymotion.

Donde están los episodios en diferentes idiomas. Highlander: The Series es uno de esos productos que llegaron para quedarse, pues tiene un ejército de fieles seguidores que aún esperan el regreso de Connor o Duncan McLeod.

Porque al fin de cuentas son inmortales y no se sabe qué puede pasar por la cabeza de un ejecutivo o productor de cine o televisión.

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Robocop, 35 años del superpolicía

El filme de 1987 del director Paul Verhoeven fue un éxito de taquilla que cambió la forma de abordar el cine de acción hasta esa época

El actor estadounidense Peter Weller tuvo ciertas dificultades para utilizar el traje de la cinta Robocop de 1987

Por Juan José Cabrera

/ 29 de agosto de 2022 / 14:23

CINE

El cine de los años 80 rebosaba entretenimiento: sobresalían los géneros de aventura, ciencia ficción y terror, pero con una mirada juvenil, según el crítico de cine Diego Brodersenm. Es así que RoboCop, un clásico estrenado hace 35 años, sigue tan vigente por su historia y la parodia que trató de hacer. La trama fue concebida en 1982 por Edward Neumeier mientras trabajaba en el equipo de Blade Runner. Tiempo después la idea se desarrolló aún más con el apoyo de Michael Miner. Neumeier insistió en darle vida a su idea y para 1985, su guion fue adquirido por el productor Jon Davison en nombre de Orion Pictures.

Desde un comienzo la producción apuntó como primera opción para la dirección a Paul Verhoeven, pero este descartó el guion dos veces porque no entendió su contenido satírico hasta que su esposa leyó el guion y le pidió darle una oportunidad porque no había visto el alma de la historia, que trataba sobre alguien que perdió su identidad. El director volvió a revisar el escrito y fue la escena en la que RoboCop regresa a la casa abandonada de Murphy y experimenta recuerdos persistentes de su vida anterior lo que le llamó la atención y aceptó el proyecto.

La elección del actor para el papel principal demoró entre seis y ocho meses. Se consideraron nombres como Arnold Schwarzenegger, Michael Ironside,  Rutger Hauer, Tom Berenger, Armand Assante,  Keith Carradine y James Remar. Al final se decidió por Schwarzengger, la estrella del reciente éxito The Terminator (1984), pero éste no quería el rol porque no se vería su rostro, a lo que se sumó que por su gran musculatura no le quedaba el traje.

En la selección surgió el nombre de Peter Weller quien había expresado su interés, por tal razón se puso el traje y por cerca de dos horas realizó las primeras pruebas; además era el que quería cobrar menos. La producción tuvo que decidir rápido, pues a Weller se le había ofrecido el papel de coestrella en King Kong Lives.

Aparte de Weller, se completó el elenco con Nancy Allen, Daniel O’Herlihy, Ronny Cox, Kurtwood Smith y Miguel Ferrer. El resto del reparto fue conformado por Paul McCrane, Ray Wise, Jesse D. Goins, Calvin Jung, Robert DoQui, Michael Gregory, Felton Perry, Kevin Page y Lee de Broux. Las figuras de Mario Machado y Leeza Gibbons, S. D. Nemeth aparecen como presentadores televisivos. Por su parte, Angie Bollings y Jason Levine hacen las veces de la esposa e hijo de Alex Murphy, nombre de RoboCop previo a su conversión en cyborg. De relleno, el propio director, Paul Verhoeven, hizo un cameo como cliente de un club nocturno que baila, el productor Jon Davison brinda la voz de ED-209 y el director John Landis aparece en un anuncio dentro de la película.

La filmación

El rodaje comenzó el 6 de agosto de 1986, con un presupuesto de 11 millones de dólares inicialmente. Casi toda la filmación se realizó en Dallas, con grabaciones adicionales en Pittsburgh (Pensilvania) y Las Colinas. Esto se realizó porque Verhoeven quería un lugar de rodaje moderno que pareciera un futuro cercano, la ciudad de Detroit (donde se supone que se desarrolla la historia), fue descartada por la forma de sus edificios.

El disfraz de RoboCop estuvo listo justo al comenzar el rodaje, fue muy incómodo para el actor, quien tuvo que aprender a sobrellevarlo sobre la marcha. El visor del casco molestaba a Weller, lo que originó peleas con el director hasta el punto que Verhoeven pidió su reemplazo con Lance Henriksen, el detalle fue que el nuevo actor no podía usar el traje. Finalmente, la producción intercedió para hacer las paces entre actor y director.

Los efectos especiales estuvieron a cargo de Rob Bottin, Phil Tippett, Stephan Dupuis, Bart Mixon y Craig Davies, entre otros. A pedido de Verhoeven muchos de estos se hicieron de forma violenta, porque el director pensaba que era más atractivo. En un determinado momento, el director comparó la brutalidad de la muerte de Murphy con la crucifixión de Jesús, la brutalidad de la escena permitió generar simpatía por Murphy, pues la audiencia no llegó a conocerlo bien de antemano.

Footo: Internet

Los efectos especiales

Para dar la sensación de sufrimiento y agonía de Murphy, al ser desmembrado, se moldearon brazos protésicos en alginato y se llenaron con tubos que podían bombear sangre artificial y aire comprimido. De igual manera, se fabricó la mano izquierda para que pudiera explotar de manera predecible; para el disparo en la cabeza se empleó una réplica de la parte superior del actor.

Para hacer muy real al ED-209, robot rival del héroe, se diseñó un modelo en escala real. El modelo de fibra de vidrio totalmente articulado, con una altura de 2,1 metros y un peso de 140 a 230 kg, tardó cuatro meses en construirse y costó 25.000 dólares.

Para la escena final, donde el villano empresario Dick Jones cae desde el edificio de la OCP, se usó una marioneta animada por Rocco Gioffre, y por el limitado tiempo de desarrollo, ésta era de goma espuma con un esqueleto de aluminio, en lugar de una versión articulada de mayor calidad.

A lo largo del rodaje continuaron presentándose dificultades que subieron el presupuesto hasta llegar a superar los 13 millones de dólares. Una vez concluida la producción se comenzó con la comercialización de la película que presentó algunas dificultades debido a su nombre. Cuando fue estrenada en julio de 1987 se convirtió en un éxito financiero de forma inesperada tras ganar 53,4 millones de dólares.  El filme fue elogiado como una película de acción satírica e inteligente con mensajes filosóficos profundos, pero en conflicto por la violencia extrema mostrada. Por otro lado, el largometraje recibió nominaciones a varios lauros, logrando un Óscar y numerosos premios Saturn.

El legado del filme

RoboCop fue concebida desde un comienzo como una parodia, una exageración y una proyección de las tendencias políticas existentes en Estados Unidos a finales de los 80.

Uno de los temas centrales tratados fue el poder de las corporaciones, presentadas como corruptas y codiciosas, que tienen el objetivo de privatizar los servicios públicos y rehabilitar varias zonas urbanas para que puedan vivir solo las personas de un nivel económico alto. Para el periodista y guionista Drew Taylor, RoboCop es un retrato del capitalismo desenfrenado de la política de la era Reagan “brutalmente realizada”, mientras las corporaciones llevan a cabo una guerra literal y la Policía se convierte en una entidad con fines de lucro. Sin embargo, en el filme se culpa a las drogas y al crimen del avance de la tecnología y la privatización de servicios públicos como los hospitales, las prisiones y la Policía.

Michael Robertson, periodista de investigación, describió las rupturas mediáticas a lo largo de la cinta como críticas directas a las políticas neoliberales de Reagan.

La década de 1980 fue un periodo en el que los héroes del cine eran todos buenos, como se ve en Raiders of the Lost Ark (1981) y Back to the Future (1985), que promovieron la vida suburbana, el materialismo y los villanos inquebrantables, donde se podía ser más feminista y humano, según Hadley Freeman en su libro The Time of My Life. Con RoboCop hay un giro, no todos son buenos y el capitalismo tampoco lo es, pues no se limita a conseguir un monopolio de empresas, quieren toda la ciudad. Peter Weller describió a la película como una evolución donde el héroe ya no es el tipo musculoso y heterosexual, sino un oficial mutilado que busca venganza de la forma más brutal que la tecnología le permite. Si bien el superpolicía no presenta las características de perfección física (cuerpos fuertes y masculinos), elimina criminales aprovechando la armadura y golpeando su entrepierna, como demostrando que está por encima de la masculinidad muy pronunciada en esos años.

El filme trata también sobre la humanidad y la muerte. Lo primero que se trata de mostrar es cómo Murphy trabaja para una corporación que insiste en que posee individuos basados en exenciones y que puede hacer con sus restos lo que desee; pese a ello, el cumple con las órdenes de sus jefes hasta el final de la película. A pesar del aspecto inhumano, RoboCop tiene un alma y experimenta los miedos de cualquier humano y es esto lo que lo convierte en más que una máquina. Para el filósofo y psicoanalista Slavoj Žižek, Murphy es un hombre entre el deceso, pues según todas las mediciones está muerto, pero que simultáneamente ha sido reanimado con piezas mecánicas. Además, expone que a medida que recupera su humanidad, pasa de su estado de impulso programado a su disposición anterior. A esto el psicoanalista denomina “regreso de los muertos vivientes”: Una fantasía fundamental de las masas, el deseo de evitar la muerte y vengarse de los vivos.

La mitología cristiana sobre la muerte y resurrección está presente en la historia, pues la muerte de Murphy se relaciona con la muerte de Jesús y su posterior resurrección. Para Verhoeven es un “Jesús estadounidense que camina sobre el agua en la acería y empuña una pistola”.

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La banda sonora

Otro elemento fundamental es la música de la película, y es que no se puede entender el éxito de la misma sin sentirse atraído por la melodía compuesta por Basil Poledouris, autor de la música de Conan el Bárbaro o Starship Troopers. En el tema central, Poledouris refleja de forma precisa y concisa las características del protagonista en su vertiente más heroica: la contundente percusión marca y acompaña el caminar lento y seguro de RoboCop cuando enfrenta al crimen. De forma general, se puede apreciar cómo Poledouris da al filme, lo que necesita, musicalmente, en cada momento, algo que cada vez es menos notorio en Hollywood actual, debido al reducido margen de tiempo con el que cuentan los compositores y los cambios de montaje de última hora.

Han pasado 35 años desde la primera película y el éxito de RoboCop creó una franquicia que comprende las secuelas RoboCop 2 (1990) y RoboCop 3 (1993), tres series animadas para niños, múltiples programas de televisión de acción en vivo, 18 videojuegos, 19 historietas, 20 juguetes, ropa y otros productos. En 2014 se intentó comenzar un reinicio con el mismo nombre que pasó sin pena ni gloria. Desde 2020 se desarrolla una secuela directa de la película original, titulada provisionalmente RoboCop Returns y que ignora otras entradas de la serie.

En resumen, se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que RoboCop es una de esas joyas de los 80 muy reivindicable. No solo por su exagerado uso de la violencia, por su tono satírico, por las escenas de acción o por la credibilidad a la hora de abordar el conflicto personal del protagonista. Fundamentalmente, porque es una película que ha sabido cómo sobrellevar los años y poder ser vista hoy, algo que no se puede decir de muchas producciones de Hollywood en la actualidad.

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Conan el Bárbaro: 40 años de la disciplina del acero

El filme de John Milius, adaptación del cómic, fue pionero en el género de espadas y brujería, y catapultó al actor Arnold Schwarzenegger

Actor. Arnold Schwarzenegger protagonizó ‘Conan el Bárbaro’, filme estrenado el 14 de mayo de 1982

Por Juan José Cabrera

/ 29 de mayo de 2022 / 20:13

Aquello que no nos mata, nos hace más fuertes”, es la frase de Friedrich Nietzsche que da inicio a Conan el Bárbaro,  y que muestra cómo esta película está venciendo el paso del tiempo, pues el 14 de mayo cumplió 40 años de su estreno. Antes de la década de los 80 hubo otros intentos de llevar el cómic al cine, pero en su mayoría tropezaban con los derechos de autor. En 1975 el productor Edward R. Pressman mostró interés por hacer una película, por tal razón comenzó a negociar para hacerse de los derechos cinematográficos, pero con el paso del tiempo el deseo de llevar a Conan a la gran pantalla se fue enfriando.

El éxito repentino de Star Wars en 1977 llamó la atención de los estudios en Hollywood, que deseaban producir historias de aventuras heroicas en mundos sobrenaturales. Por esos años los jóvenes estadounidenses comenzaron a comprar reimpresiones de los cómics de Conan con el arte de Frank Frazetta y las adaptaciones de Marvel Comics. Esto llamó la atención de cineastas, pero como antes, quedó en planes de preproducción.

Paramount Pictures ofreció financiar el proyecto si había un guionista de renombre. Con esa propuesta Oliver Stone se unió al equipo de preproducción, se recurrió a Frank Frazetta como consultor visual, pero no se llegó a un acuerdo. Ron Cobb, quien diseño el set de Alien, fue contratado y solo realizó algunos dibujos antes de marcharse.

El guion terminado de Stone subió los costos de producción y ningún estudio quería producir el proyecto por su elevado presupuesto. Otro inconveniente fue encontrar un director adecuado. Se pensó en Joe Alves, Ridley Scott e incluso el mismo Oliver Stone. El director John Milius, quien años antes había mostrado interés para dirigir el filme, fue el que finalmente se quedó con el cargo y quien logró negociar con Dino De Laurentiis y Pressman. Universal Pictures se convirtió en distribuidor de la película.

Se estimó un presupuesto de 16 millones de dólares. A Milius se le pidió reescribir el guion de Stone, así que el primero añadió escenas basándose en las historias de Howard y las películas japonesas como Kwaidan de Masaki Kobayashi y Los siete samuráis de Akira Kurosawa.

Una vez que se consolidó la producción del filme comenzó la búsqueda de los actores que participarían. Desde un inicio Milius quería que un musculoso, aunque desconocido, austríaco, llamado Arnold Schwarzenegger, que en ese entonces ya era seis veces ganador del título Mr. Olympia (su séptimo título lo logró tras haber rodado la película), asuma el papel principal. Su hasta entonces carrera cinematográfica había sido breve, pero intensa. Su primer papel fue en Hércules en Nueva York (1969), donde aparecía en créditos como Arnold Strong; The Long Goodbye (1973),  su segundo filme, en el que tuvo un papel secundario; y luego la actuación que le valió el Globo de Oro a la nueva estrella del año, Stay Hungry (1976). Esta última le trajo el visibilidad, aunque sería con Pumping Iron (1977) que lograría el reconocimiento de la industria de Hollywood.

En un comienzo Dino De Laurentis dudó sobre si Schwarzenegger podría con el papel principal, pero Milius fue un fuerte defensor de que Arnold se quedará con el mismo. Ante mucha insistencia, el director señaló que si se cambiaba de actor el rol debería caer en Dustin Hoffman. En ese momento De Laurentis tuvo que decidir si era mejor mantener al joven actor o quedarse sin película.

Si bien Schwarzenegger obtuvo el papel por ser del agrado del director, éste le pidió perder varios kilos de músculos, pues se quería mostrar a alguien atlético, con movimientos más gráciles. Arnold tuvo que practicar desde natación, hipismo, escalada y salidas diarias a trotar para cumplir con las exigencias de Milius.

El papel de Valeria, pareja sentimental de Conan, recayó en la poco conocida Sandahl Bergman, gracias al filme la actriz ganó el Globo de Oro a la actriz revelación. Un dato curioso fue que durante el rodaje no contó con un doble para las escenas de acción: ella aprendió a hacer sola todas escenas de riesgo. Tres años después participó en Red Sonja, filme con una temática similar a Conan, asumiendo el papel de villana.

Para interpretar a Subotai, compañero de aventuras de Conan, el director eligió a un viejo amigo de sus épocas de surfista y carente de experiencia artística, el hawaiano Gerry Lopez. Milius imaginó la imagen de Lopez como la del lugarteniente de Genghis Khan, el personaje con el que el director siempre estuvo obsesionado, aunque nunca pudo hacer con él la película que soñó.

Para contrarrestar la poca experiencia de sus actores principales, la producción contrato a Max Von Sydow, más conocido por su papel del emperador Ming en Flash Gordon, para interpretar al rey Osric, mientras que James Earl Jones, quien puso la voz de Darth Vader (Star Wars), encarnó a Thulsa Doom, el brujo que poblaba la imaginería de la era Hiboria.

El rodaje fue en Almería, Madrid, Segovia, Ávila y Cuenca, donde se dio trabajo a más de mil extras. Se cuenta que los extras españoles enfurecían a Milius porque tardaban mucho en morir. “Únicamente muéranse”, gritaba el director, que ofreció un bono para los extras que morían más pronto.

Cuando se rodó la primera escena, Schwarzenegger debía decir una frase atribuida a Gengis Khan y sucedió lo que muchos temían: las palabras que salieron de su boca fueron versos ininteligibles que no se parecían al inglés. El director tomó la decisión de despedir al profesor de dicción y contratar a uno nuevo con resultados más favorables, además de simplificar varios diálogos.

La elección de quién ejecutaría la banda sonora del filme también fue motivo de mucha discusión. Al rodar en Europa, la primera elección para darle el sentido histórico y épico al filme fue Ennio Morricone, pero Milius ya había escogido a Basil Poledouris, compositor griego, que con sus melodías aportó en el relato mítico del personaje. Los ritmos eslavos que usó, así como la música étnica que evoca a la Rusia clásica, además de los coros, transformaron las violentas batallas en danzas brillantes. Para eso Poledouris aplicó su conocimiento de la música folclórica antigua que permitió crear una atmósfera consistente de la Edad Media.

En 1984 se produjo una secuela, Conan el Destructor, que en su intento de ser más amigable para llegar a las audiencias más jóvenes perdió la magia narrativa que tenía la primera. Una tercera película no se pudo concretar por temas de derechos de autor y en 2011 la versión reboot, con Jason Momoa, fue un desastre y no contó con un lanzamiento global.

Un año después del fracaso de Momoa se pensó en una tercera película, secuela directa de la original de 1982, pero todo quedó en planes de preproducción. Actualmente se habla de que Netflix estaría interesada en sacar una serie.

Cuarenta años después de su estreno, Conan el Bárbaro se ganó el título de clásico por ser pionera en representar la historia de los grandes mitos y estilos del mundo antiguo, género que en el mundo cinematográfico desde entonces se conoce como sword and sorcery (espadas y brujería), donde la magia y los hechizos van de la mano de historias fantásticas protagonizadas por bravos guerreros de tierras lejanas. En definitiva, Conan es parte de la historia del cine por todo lo que implica y significa, pero principalmente por la vigencia que ha mantenido sin importar el paso de los años.

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Chris Cornell, cinco años sin la mejor voz del grunge

La inolvidable voz del ‘frontman’ de la banda Soundgarden se apagó el 18 de mayo de 2017 en Detroit, Michigan

Christopher John Boyle (Cornell) nació en Seattle, Washington, el 20 de julio de 1964

Por Juan José Cabrera

/ 16 de mayo de 2022 / 02:08

Hay tristeza para cualquiera que muera antes de tiempo, y específicamente para aquellos que parecen afectar a las personas de manera positiva. No importa si es Whitney Houston o una persona sin rostro y sin nombre en la calle. Eso es una tragedia tan grande para mí”. Si hace cinco años las palabras de Chris Cornell hubiesen hecho eco en su propia existencia, este 2022 no se recordaría un año más de su muerte.

Hace tiempo alguien mencionaba que había una maldición sobre los hijos de Seattle, pues todos los cantantes oriundos del lugar fallecieron de forma trágica, para los que no están al tanto, antes habían fallecido Jimi Hendrix, Kurt Cobain y Layne Staley; los que al igual que Cornell tenían muchos conflictos existenciales que se originaron desde su infancia, un patrón que se hizo común entre los representantes del grunge.

Las personas que estuvieron presentes en el concierto del 17 de mayo de 2017 de la banda Soundgarden en el teatro Fox de Detroit, que sería el último de Chris Cornell, notaron que el artista de 52 años se comportaba de manera diferente en el escenario. Según el fotógrafo de la revista People Ken Settle, la primera impresión al ver a Cornell era la de una persona feliz con lo que le estaba pasando. “Él siempre había sido, especialmente en los primeros días, un cantante algo inquietante, más introspectivo, muchas veces mirando su guitarra la mayor parte del tiempo con el pelo en la cara. En este espectáculo fue todo lo contrario”, señaló Settle.

La reportera de USA Today Ashley Zlatopolsky dio una visión diferente, para ella el artista daba señales de que algo no estaba bien. “A menudo se tambaleaba de un lado a otro del escenario y parecía débil en sus movimientos. Con solo una o dos canciones, era como si la energía hubiera salido de su cuerpo, y lo que quedaba era el caparazón de un hombre luchando por hacer su trabajo”, afirmó la periodista.

Según Vicky Cornell, es inexplicable el suicidio de su esposo. “Yo sé que amaba a nuestros hijos y que nunca se hubiera quitado la vida conscientemente por el daño que les haría”, dijo. Sospecha que su marido perdió el juicio al excederse con su medicación contra la ansiedad. “Cuando hablamos después del concierto noté que balbuceaba. Estaba diferente. Me dijo que tal vez se había tomado un Ativan o dos de más”. Esto causó mucha preocupación en Vicky, quien llamó pidiendo que confirmaran si su esposo estaba bien.

Horas más tarde, el 18 de mayo de 2017, el mánager de Cornell, Brian Bumbery, anunció a The Associated Press que Cornell fue encontrado muerto en el baño de la habitación del hotel en el que se hospedaba, después de su última presentación en Detroit con la banda Soundgarden.

Han pasado cinco años y parte del mundo del rock se prepara para rendirle un homenaje al vocalista de Soundgarden, Audioslave y Temple of the Dog. Pese a los años, las curiosidades sobre esta estrella del grunge fueron varias de las cuales podemos destacar las siguientes:

Al contrario de lo que muchos piensan, la primera banda de Cornell no fue Soundgarden, fue The Jones Street Band y hacía covers de Rush, AC/DC, Sex Pistols y The Ramones. En esta banda Cornell ejercía las labores de cantante.

Chris Cornell junto a su agrupación Audioslave, al presentarse de forma gratuita en un concierto multitudinario en La Habana durante 2005, se convirtieron en los primeros roqueros estadounidenses en tocar en Cuba bajo el régimen de Fidel Castro.

En 1991, el músico grabó un disco con el grupo Temple of the Dog, compuesto por él y por miembros de la formación Mother Love Bone. Varios de los miembros de ésta conformaron después Pearl Jam.

Chris Cornell era conocido por su potente voz llena de notas agudas y una vocalización que se sumergía en gran medida en su voz de pecho y le daba una característica intensa y un tinte áspero a su manera de cantar. Por ello, la revista Hit Parade lo clasificó en el puesto número cuatro de las mejores voces de la historia del heavy metal, hard rock. En una encuesta del sitio web de la revista Rolling Stone, se lo sitúo en el puesto número nueve entre los mejores cantantes de la historia. Para la radio digital Planet Rock, el artista ocupa el puesto número 22 de lista de las 40 mejores voces del rock.

Cornell tuvo una faceta cerca del mundo del cine. Participó en la película Singles de Cameron Crowe, haciendo un cameo y actuando en el escenario. También aportó con su tema Seasons a la banda sonora de la película. Esta misma canción se tocó en la cinta Man of Steel. Un año antes, junto a Soundgarden, tocó Live to Rise para el filme The Avengers. En 2006, Chris junto al compositor David Arnold crearon You know my name para Casino Royale.

Tras la muerte del cantante surgió una batalla legal entre la viuda Vicky Cornell  y Soundgarden por el tema de regalías y la existencia de grabaciones inéditas que hizo el cantante antes de su muerte. El año pasado el juez de primera instancia de Seattle falló a favor de la viuda. 

Es muy difícil marcar con qué canciones podríamos recordar a Chris, ya que junto con sus bandas tuvo grandes éxitos e hizo versiones en solitario que destacaron. Ahora que se van a cumplir cinco años de su muerte se mencionan algunas que ayudan a recordarlo:

Hunger Strike – Temple of the Dog: Canción tocada en 1991 en compañía de su amigo Eddie Vedder, en la banda tributo Temple of the Dog, por el fallecimiento de su otro amigo Andrew Wood.

Black Hole Sun – Soundgarden: Tema sensación de 1994 y la que es considerada como la canción más conocida y popular de Soundgarden y con la que ganó el premio Grammy a “Mejor interpretación de Hard Rock” en 1995.

Like a Stone –Audioslave: Fue lanzada en 2003. Gracias a su éxito, logró hacerse del disco de oro, todo gracias a la voz de Chris y a la guitarra de Tom Morello.

Nothing Compares 2 U – Versión propia: En 2015 Chris mostró su versatilidad al versionar la canción Nothing Compares To You de Prince, con motivo del fallecimiento de la estrella púrpura. Con su voz icónica y espectacularidad dinámica, la interpretación de Cornell es una de las favoritas de los fanáticos, ha acumulado más de 123 millones de visitas en el canal de YouTube de SiriusXM. Este año, la hija de Cornell, Toni, apareció en The Late Late Show con James Corden para rendir homenaje a su difunto padre con una conmovedora interpretación de Nothing Compares 2 U, y claramente la joven que ahora tiene 17 años heredó la magnífica voz de su padre.

Billie Jean – Versión propia: Chris Cornell realizó su versión de la canción del rey del pop, Michael Jackson, en su segundo álbum en solitario denominado Carry On, que fue lanzado el 28 de mayo de 2007. Ante la pregunta de por qué realizó el cover de Billie Jean, Cornell manifestó que le gusto la letra porque en algunos momentos parece llegar a un lamento.

La música de Chris Cornell sigue vigente, un claro ejemplo es el álbum No one sings like you anymore, que salió el año pasado y que está conformado por una selección de 10 canciones versionadas por el propio Cornell, seleccionadas por éste para hacer un homenaje a diferentes figuras y canciones que le habrían inspirado en su vida profesional.

Para los que vivimos las canciones de Chris Cornell como parte de nuestra adolescencia y nuestra madurez, es importante saber que una de las mejores voces que ha tenido el mundo del rock no se ha perdido en el tiempo. Cornell es uno de los artistas referentes de la generación X, por su música, pero también por las letras que llegaron a los más sensibles.

La muerte del cantante hace cinco años fue repentina, a sus 52 años y con una gran familia a la que quería y apreciaba, el suicidio parecía el camino menos probable para él. Ese trágico día se unió a la fatídica lista de los músicos del grunge que sucumbieron a la depresión y las drogas. El pasado de Chris Cornell no está libre de adicciones, ya que probó drogas desde muy joven porque sufría de ansiedad, entre otros problemas, pero son su talento, su carisma y su presencia en el escenario lo que sus seguidores siempre recordarán. A lo largo de los años grandes personajes de la música han reconocido su talento: para Axel Rose es el mejor vocalista de rock, lo mismo opinó Eddie Vedder.

Christopher John Boyle —su nombre de nacimiento— pertenece a una generación perturbada por una sociedad estadounidense que vivió la desintegración familiar y el incremento del consumo de drogas en las calles. Es uno de los hombres que como forma de escape encontró refugió en la música, convirtiéndola en su aliada: le permitió crear su propio camino.

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