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Mérida, ancestral y moderna

La puerta de ingreso al mundo maya.

/ 7 de julio de 2013 / 04:00

El paladar es presa de un sabor único. Una mezcla de amargo y salado ha dejado huella en la carne que, envuelta en hojas de plátano, se quiebra al toque del tenedor. El comensal cede inevitablemente al jugoso trozo de cerdo marinado en achiote (especia de color rojizo-amarillento proveniente de la semilla de un arbusto cultivado en ciertas regiones intertropicales de América) y naranjas agrias, horneado tradicionalmente bajo tierra y acompañado en el plato por cebolla morada picada y previamente cocida con vinagre y extracto de limón.

Esa combinación de ingredientes recibe el nombre de cochinita pibil, una de las joyas gastronómicas de Yucatán, México. La preparación es también degustada en tortas, al medio de un bolillo (pan) o tacos, sobre tortillas de maíz. Además, el cerdo puede ser reemplazado por pollo, con lo que la denominación cambia a pollo pibil. El término “pibil” refiere al método de cocción, pues tiene su origen en la palabra maya pib, que significa “enterrado”.

En Mérida, la capital del estado, la cochinita pibil y sus variantes están en restaurantes de todo tipo, así como en los puestos de comida del mercado Lucas de Gálvez, próximo al centro de la ciudad. Pero hay más en el patrimonio culinario de Yucatán. Apunte usted algunos otros platillos: sopa de lima —consomé de pavo desmenuzado con pedazos de fruta, tortillas de maíz fritas y rábanos—; el relleno negro —caldo hecho de un recado oscuro (elaborado con chiles y condimentos) y en el que flotan piezas de pavo y un rollo de carne de cerdo molida y huevo cocido—, y los papadzules: tortillas de maíz rellenas de huevos duros y bañadas con una salsa de pepitas de calabaza y tomate.

Y si de bebidas se trata, el agua de chaya (arbusto que crece en zonas costeras del Golfo de México y el Mar Caribe) es casi omnipresente. De sabor fresco y servida fría, es ideal para combatir el clima tropical —hasta 43 grados centígrados en los meses más cálidos (abril y mayo) — y húmedo de Mérida. También resultan útiles para ese cometido las nieves y helados de la Dulcería y Sorbetería Colón, negocio fundado en 1907 por Vicente Rodríguez y Peláez, un español que emigró a Cuba, donde aprendió el arte de la repostería antes de recalar en Mérida.

El postre se abre paso con una variedad de recetas típicas que incluyen el dulce de papaya y el caballero pobre. Ése último consiste en pequeñas rebanadas de pan capeadas con huevo, empapadas con miel y servidas con pasas. Aquí la variante recibe el nombre de “rico caballero pobre”. La riqueza, en este caso, proviene de una porción de helado servida sobre el pan y de un chorro de xtabentún, un licor de origen maya elaborado con anís y miel fermentada. Cuenta la leyenda que la florecilla aromática del mismo nombre nació del lecho de muerte de Xtabay, una mujer acusada de promiscua, pero cuya grandeza de alma se plasmó en lo embriagador del néctar.

La cocina yucateca es el resultado de elementos nativos y foráneos, de dos culturas que se encontraron hace ya mucho tiempo y que todavía hoy conviven: la hispana y la maya. La coexistencia de mundos distintos se expresa también en otros aspectos de la vida en Yucatán, como la lengua y el acento de sus habitantes. De piel cobriza y cuerpo acampanado. Así son los mestizos yucatecos, señala Francisco Chan, quien trabaja en una tienda de recuerdos en el centro de Mérida. De ahí el uso de los términos mayas boxito (morenito) y boxita (morenita) para referirse a los hombres y mujeres de la región.

El español que se habla en esas tierras es claramente distinto al de otros rincones de la república mexicana debido a la influencia de la lengua maya, que aún es hablada por gran parte de la población y cuyos vocablos se entremezclan con palabras del castellano tradicional. Con un acento suave y melódico, los yucatecos suelen reemplazar la “ill” por “i” al decir “vainia” en lugar de “vainilla”, o “tobio” en vez de “tobillo”. Es común además que cambien la “ñ” por “ni” al hablar de un “niño” como “ninio”.

Urbe colonial, cimientos mayas

Los pilares pegados a la pared dejan ver “guerreros armados que descansan en cabezas de indios vencidos, y que tienen en una mano una alabarda (arma formada por un mango de madera y una punta de lanza atravesada por una cuchilla), y en la otra una tosca espada”. La descripción, hecha por Manuel Toussaint —historiador de arte, escritor y académico mexicano—, corresponde a una parte de la fachada de la mansión de los Montejo.

El inmueble está ubicado en la manzana que mira al sur de la Plaza Grande de Mérida y su construcción la inició en 1542 Francisco de Montejo El Mozo, conquistador de la península de Yucatán y fundador de la ciudad, para su padre Francisco de Montejo El Adelantado. La inscripción de la portada de piedra da cuenta de que la residencia fue concluida en 1549. Ha sido conservada parcialmente y, a lo largo de los años, pasó por varias modificaciones y restauraciones.

Actualmente está en manos de la Fundación Fomento Cultural Banamex, la cual inauguró el museo Casa Montejo en 2010.

Tesoros familiares y objetos decorativos adquiridos en viajes a diversos países desbordan lujo desde las vitrinas y demás muebles. Componen el escenario perfecto para bailes y otros eventos sociales en los que, por ejemplo, las mujeres solteras buscaban pareja: llevaban en sus vestidos insignias que delataban su afán y de las cuales se desprendían cuando eran invitadas a bailar por algún pretendiente. Parte de esa atmósfera aristocrática puede ser apreciada en el despacho, la sala, el comedor y la recámara de la Casa Montejo, espacios abiertos al público.

La vivienda es uno de los principales monumentos históricos de la arquitectura civil del periodo virreinal, confirma Román Kalisch, académico de la Universidad Autónoma de Yucatán. Y su magnífico frontis es considerado por Toussaint como la muestra más valiosa del arte plateresco en México.

Pero esta reliquia arquitectónica simboliza ante todo el levantamiento de la Mérida colonial y contemporánea a partir de la desaparición gradual de la civilización maya. Los edificios de la ciudad indígena de T’Hó sirvieron como cantera para la construcción de la actual capital yucateca, refieren los investigadores Josep Ligorred y Luis Barba en Reencuentro con la Mérida ancestral, texto publicado en la revista Arqueología Mexicana. Sin embargo, añaden, estudios recientes revelan que aún quedan bajo el subsuelo del Centro Histórico de Mérida importantes vestigios de esa metrópoli de más de 2.000 años de antigüedad.

La Catedral de San Ildefonso (1561-1599), situada al este de la Plaza Grande, es muestra del dominio de una cultura por otra. Su edificación empleó piedras de algunas de las pirámides de T’Hó, cuya importancia en el mundo maya sólo era comparable en Yucatán con Chichén Itzá, Uxmal e Izamal. Aún así, según Ligorred y Barba, sus últimos basamentos monumentales fueron destruidos en el siglo XX.

La sombra del coloniaje está muy presente en Mérida, que fue Capital Americana de la Cultura en 2000. Su cerveza bandera se llama Montejo. El sello de la conquista es visible además en el emblemático Paseo de Montejo, el principal corredor turístico de la ciudad, construido en 1888 al estilo de los bulevares franceses para conmemorar su fundación. A lo largo de sus 5.483 metros de extensión saltan a la vista magníficas edificaciones. Algunas de ellas, ocultas tras los grandes árboles que flanquean la avenida, son sede de instituciones públicas y privadas. Otras están abandonadas o a la venta y algunas en manos de particulares. Pilares, grandes corredores, dinteles, lámparas y hasta pequeñas torres desnudan el origen de las casonas: el auge de la lucrativa industria (concentrada en pocas familias) del henequén o sisal, planta originaria de Yucatán y procesada para la fabricación de cuerdas, sacos, telas y tapetes.

El Paseo de Montejo se extiende desde el barrio de Santa Ana, en el centro de Mérida, hasta la salida que conduce a Progreso de Castro, el poblado más importante de las comunidades costeras de Yucatán. Fundado en 1871, el puerto ha sido por años un importante nexo de comunicación entre la región y el resto del mundo. Surgió como respuesta a la necesidad de los productores de henequén de un astillero próximo a la capital (hora y media en autobús público) desde el cual enviar su mercadería al exterior.

Un puente compuesto por varios arcos parte de tierra y se interna 6,5 kilómetros en el mar. Por la vía transitan camiones de alto tonelaje que se dirigen a lo que se divisa a lo lejos como una serie de edificios de color blanco. Esta singular obra de ingeniería, conocida como puerto de altura, ha convertido a Progreso en un punto estratégico para las exportaciones e importaciones de toda la península. La infraestructura, cuya construcción se inició en 1936 y concluyó en 1947, permite el atracado de naves de hasta 34 pies de calado: barcos de carga y cruceros turísticos.

El verde esmeralda de las tibias aguas del Golfo de México rodea el camino por donde circula el comercio de ultramar.

El paisaje lo completan playas de arena gris que atraen a gran cantidad de turistas en verano y en el periodo de Semana Santa. Progreso es un paraje ideal para nadar en aguas poco profundas y sin corrientes próximas a la orilla.

Otro de los atractivos de Yucatán son los cenotes (del maya ts’ono’ot o dzonot, que significa “caverna con agua”). Son pozos de agua dulce formados por la erosión de la piedra caliza. Hay más de 2.500 de ellos en el estado, según reporta la revista en línea México desconocido. De acuerdo con su edad, los cenotes pueden ser a cielo abierto (los más jóvenes), semiabiertos, los dispuestos a manera de caverna y los completamente subterráneos (los más maduros).

La experiencia en un cenote

Las plantas de los pies resienten lo irregular del suelo, y la temperatura del ambiente, 26 grados centígrados, incita a sumergirse con rapidez en aguas que reflejan distintas tonalidades de verde y cuya transparencia permite distinguir uno que otro pez ciego que nada con rapidez antes de retornar a su escondite bajo las piedras. La profundidad de esta piscina natural es tan diversa como las formaciones rocosas que la rodean y que están al fondo del agua. Uno bien puede permanecer en lo bajo y recorrer el borde con las manos apoyadas en estructuras suaves y porosas, animarse a nadar de un extremo a otro, o bucear en una especie de embudo ubicado al centro. Así describe Saúl Torres, un joven oaxaqueño, su visita al cenote San Ignacio o Tuunich Ha (“agua en la piedra”), emplazado al interior de una gruta en Chocholá, población localizada a media hora de Mérida y a la que se llega por la carretera que conduce al vecino estado de Campeche.

Entre los cenotes que alberga Yucatán existen dos que también vale la pena mencionar por encontrarse en Chichén Itzá (palabras maya que quieren decir “Boca de pozo” y “brujos del agua”, respectivamente), uno de los principales sitios arqueológicos de la región, ubicado en el municipio de Tinum, a dos horas y media de Mérida. El primero, a cielo abierto y conocido como cenote sagrado, tiene aproximadamente 60 metros de diámetro y 13 de profundidad. En tiempos de los mayas, en él se realizaban ofrendas al dios Chaac, señor de las lluvias, que consistían en objetos valiosos (cuentas talladas en jade, cascabeles de oro y otras piezas) y, según la tradición, sacrificios humanos. El segundo, denominado Xtoloc (“el iguano”), era utilizado como fuente de agua. Y es que la península carece de ríos visibles debido al suelo calizo y permeable.

Imponente. Dos cabezas colosales de la serpiente emplumada, una de las principales divinidades de Mesoamérica, marcan el inicio de la escalinata norte, compuesta —al igual que las escalinatas de los otros tres lados de la edificación— por 91 gradas y una adicional que lleva al templo de la cima. Se trata de la pirámide o castillo de Kukulcán, versión maya de la serpiente emplumada (Quetzalcóatl en la cultura tolteca). Es lo primero que el visitante ve al ingresar a Chichén Itzá, al menos a los vestigios de la ciudad fundada hacia el 525 d. C.

El lugar, nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988 y elegido en 2007 como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, contiene otras magníficas construcciones, relativamente próximas la una de la otra y debidamente protegidas por cercas de alambre y madera. Así tenemos al complejo para el juego de la pelota —el más grande de ese tipo en Mesoamérica—, el Grupo de las Mil Columnas —amplia plaza cuadrada con columnas alineadas en paralelo y a manera de pórtico, cuyo uso fue cívico-religioso—; el Templo de los Guerreros —que debe su nombre a las figuras labradas en sus pilastras—; y la Plataforma de Venus —dedicada a la estrella de la mañana y de la tarde—, entre muchos otros basamentos.

El aire que se respira en Mérida y sus alrededores es cálido, apenas refrescado por las lluvias de verano. La gastronomía y amabilidad de la gente de la región invitan a permanecer en ella más allá de lo previsto. A partir de la capital yucateca es posible además transportarse a otra época, a tiempos de una gran civilización, la maya, pero también a los de la Colonia que se impuso a ella.

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Junaro, un canto a la voz que nunca se marchará

Excompañeros del grupo de folklore latinoamericano Savia Nueva recuerdan al músico y al ser humano que conocieron

Jaime Junaro, cantautor y guitarrista

Por Iván Paredes

/ 14 de junio de 2021 / 09:23

El 3 de septiembre de 1976 se iniciaba una leyenda: los hermanos Jaime y César Junaro, junto a Carlos López (fallecido el 21 de diciembre de 2019) fundaban Savia Nueva, agrupación dedicada a la nueva canción latinoamericana que marcaría época en Bolivia y el mundo con temas como Mientras estás ausente, Los mineros volveremos o Paloma.

Jaime, cantautor y guitarrista, falleció el 7 de junio a los 72 años debido a un estado de salud muy delicado que arrastraba hace tiempo, agravado por complicaciones con el COVID-19.

El orureño de la voz privilegiada recorrió el mundo como un innovador de la nueva música folklórica de la región. Su música fue la banda sonora de esperanza en una época marcada por la dictadura y con la urgencia de la democracia. Con sus hermanos Emma y César produjo el disco ‘Tu semilla’, en que reunieron sus talentos. Y acompañando a Jaime siempre, como amuleto de la buena suerte, sus zapatos rojos.

La muerte no ha apagado su voz. Ésta persiste en un invaluable legado discográfico y, sobre todo, en la memoria de una generación que creció con ella.

Recuerdos de una persona maravillosa, gran aficionado de los trenes a escala

Hablar de Jaime, el compositor, el maestro, sería tan extenso que faltarían palabras para expresar lo importante que fue su aporte para la cultura de nuestro país.

Es aún más complicado hablar de Jaime como la persona maravillosa que fue: siempre un maestro, un amigo, un compañero y un confidente.

Siempre tenía un chiste o algo nuevo que contar, algo nuevo que cantar; la música y las letras le salían del alma, no necesitaba buscar un momento especial, de repente él cantaba sin nada más que pensarlo.  

Recuerdo con mucho cariño cuando preparábamos un concierto con Savia Nueva en la zona de San Pedro. Por alguna razón coincidimos en llegar a la sala de ensayo algo temprano y, también por casualidad, nos pusimos a conversar y le comenté que estaba buscando un tren a escala para mi hijo. Ahí descubrí que a él le encantaban los trenes a escala y que empezó desde muy joven a quererlos y coleccionarlos. Y comenzamos a soñar con la variedad de cosas que se podía hacer con tan atractivo pasatiempo. Me comentó que cuando estaba en Francia creció su gusto por los trenes y empezó a adquirir algunos modelos, que después trajo a Bolivia, para atesorarlos.

Pero luego de algún tiempo, y por situaciones que no pudo solucionar, estos trenes se perdieron, dejándolo con una gran aflicción.

Entonces hizo una promesa: cuando volviera a Francia adquiriría nuevamente estos trenes y luego mi hijo podría disfrutar de éstos. Eso lo tengo en mi mente y corazón, este gran gesto de empatía hacia mi hijo y mi persona.

Realmente admiro al gran compositor y músico, pero aún más a la persona, al amigo, al maestro. ¡Gracias Jaime Junaro por todo lo vivido!

(Freddy Candia – charanguista)

Foto: Carlos Fiengo

La potencia de una voz presente desde la infancia

Son alrededor de diez años que llevo haciendo música como parte de la agrupación Savia Nueva por invitación del maestro César Junaro.

En ese tiempo he tocado junto a grandes músicos como Verónica Guardia, Andy Burnett, Freddy Mendizábal, Estanly Marin, René Alinas, Benjo Chambi y muchos otros músicos más.

Pero conocer a Jaime fue, en su  momento, uno de los grandes sueños de mi vida.

Desde niño recuerdo que en casa sonaba música de Savia Nueva. Siempre. Por lo tanto, las letras y las melodías de sus canciones estaban ya en mi memoria.

Yo siempre me preguntaba cómo era esa persona con esa voz tan bella y me emocionaba con ‘La niña de Guatemala’, ‘Los caballitos del río’, ‘Paloma’ y tantas otras canciones del grupo, así que cuando lo conocí en persona —yo tendría 13 años— fue impresionante ver a ese ser humano enorme, sonriente, cariñoso y, sobre todo, sencillo.

Ya años después, cuando llegó el momento del primer concierto con Savia Nueva, los nervios me invadían en varios de los temas y no contuve las lágrimas de la emoción al estar en escenario junto a esos ídolos con los que siempre quise estar.

Era impresionante la energía que desbordaba Jaime y el cómo levantaba al público no tenía igual.

La potencia de su voz resonaba en cada rincón del teatro.

Querido Jaime, siempre te tendré en el corazón junto con tus canciones.

(Roberto Morales saxofonista, flautista, vientos andinos)

Foto: Carlos Fiengo

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Ubaldo Nallar: La pasión por la vida fue su escenario

Amigos y colegas se despiden del actor, gestor cultural, director y dramaturgo, fallecido el 7 de junio por coronavirus

ESPACIO.En 2005 Nallar fundó el Café Lorca en Santa Cruz, refugio de artistas, epicentro cultural y centro gastronómico

/ 14 de junio de 2021 / 09:17

En 2005 los sueños de una sola persona, pero capaz de guardar muchos perfiles —gestor cultural, artista, dramaturgo, actor y director, amigo, anfitrión, maestro, entre otros—  se reunían en un solo lugar de la ciudad cruceña: Café Lorca. Sin embargo, estos proyectos se fueron gestando durante  toda una vida marcada por el arte.

Desde joven, Ubaldo Nallar (1978-2021) relució su afición por el teatro. Como actor integró los elencos: Casateatro (19961999) y La Gruta de Macondo (19982000). Estuvo del otro lado del escenario, como director, junto a Panicum-Teatro, fundado por él en 1998. Desde tragedias griegas, hasta el teatro de lo absurdo, Nallar gestó representaciones del teatro universal en el país. En 2013 fundó la compañía Otero Moreno Teatro, nombre que dedicó a los escritores bolivianos y supo homenajear en vida. Fue figura central del Fitaz (Festival Internacional de Teatro de La Paz) durante muchos años, desde 2002 hasta 2016, dirigiendo importantes representaciones. Trabajó con la compañía Santa Cruz Shakespeare Company.

Café Lorca resumió una parte de su vida y de su intención que sobrepasaba lo personal e íntimo: dar cabida a otros artistas, a otras artes y regalar cultura. El espacio, que dirigió por más de una década, se convirtió en un café, un restaurante, una sala de conciertos, un teatro, también una carpa de circo, un espacio familiar y muchas veces una galería de arte. Se convirtió en uno de sus tantos legados.

El imposible mutis por el foro de Ubaldo Nallar

Mis muertos nunca se van, o si lo hacen tardan mucho. Siguen viviendo a mi lado como fantasmas, aparecen sin avisar a cualquier hora del día, unas veces me hacen reír (¿Recuerdas amigo aquella vez que robé un jamón asado de la boda de otro amigo y hui con él debajo del brazo a las 7 de la mañana de un domingo embutido en un traje blanco?) y otras llorar (Me regalaste toda tu vajilla con pequeñas fallas y me es imposible comer, hacerme un té o tomar una cerveza sin acordarme de vos). Y todos sabemos, incluso tú, amigo, que tu fantasma es “rompebolas”, perfeccionista, sarcástico, amable… el peor fantasma para tratar de librarse de él. Tu fantasma es más grande que tu cuerpo, tu leyenda del “vampiro inmortal” era cierta, pero no de la forma que todos esperaban.

Si me pudieras hablar me dirías que por qué un obituario tan largo, y yo te diría que mi enfermedad es la verborrea y que se contagia por vía textual. Y nos reiríamos a mandíbula batiente. Pero esta pena, la de ahora, la que no está reposada, la cruda, me mata de llanto y de risa al mismo tiempo. No me deja saber cuánto tiempo seguiré por las calles, por los objetos, por lo escenarios, tropezando con tu fantasma terco, imprescindible, incansable.

Quisiste hacer un “mutis por el foro”, irte de forma discreta, sin llamar la atención, pero no te salió bien esta vez, querido amigo, todos pudimos ver cómo te ocultabas por última vez tras el telón de fondo y solamente pudimos deshacernos en aplausos. (Marcos Vecin, actor)

La compañía que seguirá sus pasos

“Ha y almas a las que uno tiene ganas de asomarse, como una ventana llena de sol”, escribió Federico García Lorca. Esta frase de este poeta y dramaturgo a quien tanto admiraba Ubaldo, lo describe a la perfección. Era luz pura, que encantaba y atraía a cada ser que pasaba cerca suyo, muchos que solo iban de paso y otros para quedarse a su lado, pero siempre que compartieras con él sentirías la calidez y alegría de un náufrago que vislumbra un faro y llega a su hogar. Así fue conmigo. En 2015 vine a Bolivia con el elenco en el que formaba parte en Uruguay. Recuerdo que entre copas en la fiesta del festival conversamos sobre realizar intercambios internacionales y trabajar juntos.

Meses después volví a Santa Cruz. Ubaldo se convirtió en mi socio, director, hermano, amigo, familia, padrino de boda, en parte de mí. Me dio un hogar y sueño común como es Otero Moreno y Santa Cruz Shakespeare Company y la familia que se conformó con los artistas de las compañías. Pero la pasión y dedicación de Ubaldo por el teatro existen desde mucho antes de que lo conociera: su importante carrera teatral, el amor por su familia, la oficina de su casa y su biblioteca, su jardín de ensueño que parecía jardín de hadas sacado de “Sueño de una noche de verano” y tanto más por decir.

Ubaldo está vivo en su teatro, en sus obras, en sus textos, en  sus espectadores. Y sobre todo en nosotros, su elenco y su amada compañía, que sabrá mantener su legado. (Diego Cowks, teatrista)

Ubaldo: amigo y conector de almas

Entre las tantas conversaciones que tuvimos juntos, lo que más me impresionaba de Ubaldo era su constante motor por vivir la vida hacia adelante, de no mirar hacia atrás, de ser emprendedor, con su negocio, su teatro, su dramaturgia, con sus amistades, su familia y sus relaciones. Y sonreía.

Era implacablemente honesto. Quizás por eso se convirtió en el confidente de muchos. Era generoso porque te compartía sus historias, sus problemas, sus miedos y también te escuchaba. En un instante, te hacía parte de él, de su mundo. Te hacía creer en la amistad. Y sonreía.

Si era al degustar un delicioso plato que se había ideado, al tomar una ginebra con tónica, o una cerveza, al desmontar una obra de teatro, al terminar un ensayo, o simplemente sentado en su patio mientras escuchábamos el viento azotar las hojas de los árboles, nuestras charlas constantemente terminaban en temas íntimos: sueños, logros, preocupaciones. ¿Qué más se puede pedir de un amigo? Y entonces, como buen amigo que era, él trataba de orquestar tu vida, para bien, claro. Y sonreía.

Lo conocí hace poco más de seis años. En la primera charla que tuvimos me dijo: “Fer, quiero plantar una hilera de árboles desde mi casa hasta mi local de trabajo, de esta forma habrá sombra en mi camino, y en el de muchos”. Y sonreía.

Que nos ilumine desde donde esté. Nos toca hacer la sombra a nosotros, como aquellos árboles. (Fernando Arze, actor y director)

Soñar una noche de verano

Ubaldo, vos y yo sabemos que, tanto en narrativa como en dramaturgia, alguien puede morir en una línea y reaparecer en la siguiente página. Voy a contar una historia que se siente como un sueño, aquella de telones que es tu vida, y escribo “es” porque a los seres humanos como vos nunca se les corta el diálogo; son lo que conocemos como protagonistas. Escribiré primero que pasas horas de tus días cuidando plantas y árboles, que sabes nombres, cualidades y las exigencias de cada especie: eres un artesano fino de la vida. Así también nutres tu hermosísima biblioteca, una de lector ávido y clásico. De la misma forma operas en la comida y la bebida, motivación para despertar.

¿Qué más escribo? Que en todo buscas la belleza absoluta. En la luz con la que iluminas el escenario y a la gente que coleccionas para trabajar tus sueños de verano. Tus relaciones también las pones bajo la luz más encantadora, observas a cada persona, recuerdas sus particularidades y así todas nos sentimos especiales bajo tu mirada, que nunca es complaciente ni zalamera. Eres firme y honesto como pocos, pero sabes que serlo no significa ser grosero. Eres el imán más elegante que atrae y aloja solitarios y extraviados.

Es imposible el trabajo de esta escritora cuando el protagonista hizo tanto, entonces te conviertes también en la historia, el clímax, el contexto, que se ubicará en el centro de una ciudad calurosa, en la esquina frente a la Catedral, donde pasa la fiesta, la discusión intelectual, el arte. Donde se refugian y se presentan los artistas, porque el escenario es pequeño pero gigante como el corazón del perfecto anfitrión: vos.  (Paola Senseve, poeta)

Fotos: Julio González y Archivo La Razón

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TRECE COSAS que no sabías del club The Strongest (y nunca te habías atrevido a preguntar)

El monumental libro del historiador/arquitecto Iván Aguilar Murguía ‘Rugido centenario: Historia de The Strongest Football Club’ tiene fotografías inéditas y datos desconocidos de la historia del club.

Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar

/ 14 de junio de 2021 / 09:13

Uno: los dos primeros legionarios.Los dos primeros futbolistas en jugar en el extranjero fueron stronguistas. El primero fue Eduardo Chato Reyes Ortiz, que compitió en Chile e Inglaterra (en Tradesman F.C. y en Trinity Rangers F.C.). Don Eduardo tuvo el privilegio de ser el autor del primer gol anotado en el estadio Hernando Siles, en enero de 1930. El segundo “player” en demostrar su fútbol allende nuestras fronteras fue miembro del cuerpo diplomático boliviano. Su nombre, Humberto Montes; su destino, Bogotá; su equipo, el Gun Club/Sport Colombia. Montes jugaba de “centre forward” —delantero centro— y lo fue todo en The Strongest: hincha, goleador, presidente (en cinco ocasiones) y director técnico. Fue bajo la presidencia de don Humberto que el club —en mayo de 1922— pasó de llamarse The Strongest Football Club (F.C.) a simplemente The Strongest. El arquitecto Aguilar sostiene en su libro póstumo que esa medida fue antiestatutaria, pues la decisión se tomó en una reunión ordinaria y no en una asamblea general de socios. A esta condición de Tigre de exportación hay que sumar al tercer y cuarto boliviano que jugaron para clubes extranjeros: los también stronguistas Vicente Arraya (Atlanta de Buenos Aires) y Alberto Achá (club mexicano San Sebastián del Oro).

Dos: el primer grito de guerra en aymara fue en la Capital.El mítico “Huarikasaya, kalatakaya” fue idea de un periodista. Su nombre, Francisco Villarejos; su chapa, Pancho. Don Francisco era el presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz y un insigne aymarista en una década, los años 30, donde el indigenismo hacía furor en las clases intelectuales del país con pintores como Cecilio Guzmán de Rojas y David Crespo Gastelú, entre otros. La primera ciudad que escuchó el grito no fue La Paz sino Sucre. Fue un 25 de mayo de 1931 con motivo de la visita stronguista a la Capital por sus fiestas, donde se disputó un cuadrangular para asentar la hermandad con el club gualdinegro sucrense, el mítico Junín. En esa década y la posterior, 30 y 40, los jugadores al mando de su capitán Gerardo El IndioPeláez —nacido en Chayapampa y “centre half” del equipo y la selección— acostumbraban a hablar en aymara en la cancha.

Tres: el arquero de la valla invicta era pianista. Don José Bascón ha pasado a la historia del fútbol boliviano por ser el primer/último “goalkeeper” en ganar un campeonato sin encajar un solo gol. Fue en 1930, un año inolvidable. Bascón acostumbraba a tocar el piano en el Hotel Torino junto a su orquesta. Lo hacía hasta que la hora —las dos de la tarde— indicaba la marcha hacia Miraflores. Con las manos delicadas de pianista, don José atajaba toda pelota que llegaba por sus alrededores.

Cuatro: la primera hinchada organizada de Bolivia.Su nombre, la Murga Stronguista. El motivo, alentar a los jugadores en los primeros clásicos contra el club Bolívar. Cuando se iba a jugar el “match” número 10 entre ambos rivales (marzo de 1931, el primero fue en 1927 y acabó cero a cero), los hinchas gualdinegros se agruparon para disfrazarse de oro y negro con una “S” gigante alrededor de una murga con instrumentos de verdad y otros de cartón. La Murga no solo animaba sino que arrancaba sonrisas y simpatías en su caminata por el centro de la ciudad hacia el Gran Stadium La Paz.

Cinco: el stadium gualdinegro de Tembladerani. En 1945 el gobierno donó dos extensos terrenos en Tembladerani para los dos clubes más importantes de la urbe. En Bolivia, por aquel entonces solo el decano, Oruro Royal, contaba con cancha propia. Uno de los barones del estaño, Víctor Manuel Aramayo, hincha stronguista y a la sazón presidente honorario del club, donó 100.000 bolivianos y el estadio gualdinegro en “territorio comanche” se hizo realidad. Tres años después, un turbión que bajó desde Pasankeri y El Alto borró del mapa el stadium atigrado de Tembladerani. La Alcaldía, a modo de compensación, ofreció al club otros terrenos en Alto Obrajes que al final fueron canjeados por otros en Achumani. El sueño de la cancha propia iba a hacerse realidad 40 años después, en 1986 en la zona Sur de la ciudad.

Seis: miles de cartas al Chaco. Durante la Guerra del Chaco, el Tigre organizó innumerab l e s actividades de apoyo a los soldados stronguistas de las cañadas y los fortines. Una de ellas fue la “Correspondencia del Soldado”. Bajo la dirección del dirigente Manuel Benito Sagárnaga —uno de los primeros directores del Conservatorio Nacional de Música—, el club mandó miles de misivas desde La Paz, no solo a las posiciones de combate sino a la propia capital paraguaya donde había prisioneros gualdinegros, como los capturados al inicio de la guerra en Fortín Boquerón. Todas las cartas llevaban el sello del club The Strongest. La “Correspondencia del Soldado” nació en febrero de 1933, cinco meses antes de la fundación de Radio Illimani, otro nexo de unión entre las ciudades/pueblos y el lejano campo de batalla. A los familiares que no contaban con papel, esquelas del club, certificados y solicitudes al Estado Mayor, el club se los proporcionaba de manera gratuita.

Siete: del Tonguito al Chupa. El club siempre ha contado con hinchas apasionados, desde sus inicios hasta la actualidad. Varios de ellos se destacaron como “hinchas número uno”. El primero fue Tonguito (década del 10 y del 20 del siglo pasado) seguido por José Negro Fernández (vestía en los años 40 chompa amarilla y negra a cuadros y alentaba con megáfono: falleció el 18 de mayo de 1970) y RocotoMárquez hasta llegar a Humberto ChinoRiveros y su sobrino, el inolvidable Raúl ChupaRiveros.

Ocho: las vicuñas del arriero David Guardia. Pasada la Guerra del Chaco, The Strongest arrancó con una tradición que iba a perdurar durante décadas: la entrada al “field” con una vicuña, considerada un símbolo de buen augurio. Durante más de 20 años, las vicuñas eran adornadas por la tienda “Bueno, bonito y barato” de don Gastón Velasco. Su más popular arriero fue don David Guardia, que tenía cuatro vicuñas siempre a disposición del gualdinegro.

Nueve: la chapa de Tigre fue inventada por un rival. ¿Por qué al club The Strongest le dicen Tigre? Por nuestros colores. Pero, ¿quién fue el primero en llamarlo así? Fue don Max de la Vega, el histórico fundador/presidente de la Asociación de Fútbol de La Paz, allá por 1914. De la Vega fue el máximo impulsor del primer clásico rival del gualdinegro: Nimbles Sport Association. Con motivo del aniversario XXXIII en 1941, don Max tomó la palabra en los festejos del 8 de abril de aquel año y dijo: “¡Yo les llamo Tigres! porque lleváis en la piel los colores máximos del club, que en las sombras densas han recibido el beso del sol para que con sus rayos luminosos puedan hacer de la penumbra el emblema gualdinegro. ¡Yo les llamo Tigres! porque en los campos de la lid, vuestra garra y tesón me recuerdan al tigre feroz. ¡Yo les llamo Tigres! porque cuando el score os es adverso, lucháis, cual tigre herido, para reconquistar el laurel”. Cuando Nimbles desapareció, don Max pasó a ser hincha y formar parte de la dirigencia stronguista. Murió en Cochabamba el 21 de julio de 1967.

Diez: el otro accidente. Viloco está en el corazón de todos los stronguistas pero en la década anterior a aquel accidente aéreo fatal, los años 50, el club también perdió a jugadores por un trágico accidente al regresar de Cochabamba en un automóvil Mercury. Ocurrió en enero de 1953 y fallecieron arrollados por un tren tres “players”: Ezequiel Calderón, Alberto El CholoRamírez y el paraguayo Eusebio Martínez. El arquero Raúl Reynoso, el kinesiólogo Alberto Molina, el chofer Gerardo Maida, un amigo del grupo Luis Ramírez y el pequeño de 10 años Eloy Stemberg salvaron la vida, pudiéndose escapar de las vías del ferrocarril donde el auto había quedado trancado. Los tres atigrados fueron velados en el estadio Hernando Siles y enterrados en el Cementerio General de La Paz.

Once: el primer Cóndor de los Andes. El club gualdinegro fue la primera institución deportiva en recibir el Cóndor de los Andes. Fue con motivo de los 50 años del club en 1958, en sus Bodas de Oro. El presidente de Bolivia, doctor Hernán Siles Suazo, fue el encargado de colocar la distinción. En aquel año, el Tigre también recibió el “Cordón de Oro”, el máximo galardón de la Federación Boliviana de Fútbol a cargo de su presidente, coronel Luis Saavedra Camacho.

Doce: el presidente vasco que abogó por Bolívar. Uno de los más grandes patriarcas atigrados fue el vasco José Luis de Aranguren y Núñez. Nacido en Bilbao el 5 de octubre de 1904, llegó a Bolivia en 1943 como experto en peritaje mercantil. De ideología franquista — fue militante de la Falange— se desempeñó como cónsul de España en nuestro país durante 20 años (1953-72). También colaboró por sus creencias católicas con el periódico El Diario y Radio Fides. El Vasco, como era conocido en La Paz, fue durante 30 años dirigente stronguista y presidió el club durante cuatro mandatos diferentes: 1947-50, 1952-56, 1958-59 en las Bodas de Oro y 1964-65. Precisamente aquel año, 1964, The Strongest salió campeón y descendió su rival, club Bolívar. En una entrevista publicada en el periódico Última Hora a finales de aquel año, Aranguren se opuso al descenso celeste a la B. “Sus argumentos rayaron dentro de una caballerosidad sin par, digna de todo stronguista, cosa no vista hasta los tiempos que corren. Con una propuesta imaginativa, Aranguren pidió que no haya descensos para que suba el campeón de la segunda división y al año, 1965, desciendan dos equipos”, dice don doceIván Aguilar en su libro. El Vascotambién fue el (decimotercer) presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (1969). “La figura de José Luis de Aranguren refleja el amor puro y verdadero de un no paceño hacia el pueblo paceño. Se transformó el Vascoen uno de los stronguistas más memorables, cubierto hoy por el polvo del olvido”, añade don Iván Aguilar Murguía, también de ascendencia vasca. Tuvo dos hijos de su primer matrimonio de nombres José María y Alfredo; en su segundo matrimonio tuvo cuatro hijas de nombres Regina, Pilar, Begoña y Milagros; y cuatro hijos en su tercer matrimonio, de nombres José Luis, Ana María, Juan Carlos y Amparo. Don José Luis falleció en La Paz el 13 de abril de 1972.

Y trece: la primera mujer en formar parte de una dirigencia deportiva fue la stronguista Hortensia Taboada.Fue secretaria de actas en 1941 bajo la presidencia del periodista Gustavo Otero.

El libro Rugido centenario: Historia de The Strongest Football Clubde Iván Aguilar Murguía tiene un costo de 250 bolivianos (tapa dura) y 180 bolivianos (tapa normal). Se puede adquirir en la Biblioteca del Fútbol de Iván Aguilar, ubicada en la calle Indaburo y Junín 1089, a una cuadra de la plaza Murillo, o en el Edificio 4660, entre la calle cero y uno del barrio de Obrajes, sobre la avenida Ormachea.

LA GRÁFICA

El monumental libro delhistoriador/arquitecto Iván Aguilar. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

AUTOR. El historiador y arquitecto Iván Aguilar Murguía es el autor del libro ‘Rugido centenario: Historia de The Strongest Football Club’. El texto tiene 570 páginas. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

La vicuña, presente en la entrega del Cóndor de los Andes (1958). Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

José Bascón, el pianista arquero. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

El equipo en 1913. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

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DÉCIMA VEZ

El talento valeroso de Violeta Parra (Chile, 1917-1967) y los insumos que me dio el poeta y cantautor Vadik Barrón fueron más que suficientes para entender lo que era la décima

Por El Papirri

/ 14 de junio de 2021 / 09:02

CH’ENKO TOTAL

El talento valeroso de Violeta Parra (Chile, 1917-1967) y los insumos que me dio el poeta y cantautor Vadik Barrón fueron más que suficientes para entender lo que era la décima, porque cada vez que la explicaban musicólogos, compositores o poetas, la explicación parecía cantinflesca, me cansaba y me decía: “menos mal que no existe este jeroglífico en la canción boliviana”. Dicen los que saben que la décima nació en España en el siglo de oro y se extendió a nuestras tierras, desapareciendo en España y renaciendo de manera intercultural en Latinoamérica. Hay una gran tradición en la potente décima cubana, los payadores argentinos parece que levitan cuando de pronto empiezan a improvisar en décima, los cantores populares chilenos improvisan décimas con gran maestría y humor, tengo un amigo cantautor chileno que trabaja sobre ella y se hace ovacionar con la wiskizquierda chilena en un pub muy chic del barrio de Bella Vista con sus décimas improvisadas de manera brillante. El uruguayo Jorge Drexler trabaja sobre la décima con obsesión artística y con gran solvencia por ancestros propios, los payadores uruguayos que le cascan décimas, inclusive en uruguañol.

Gracias al módulo IV que dicté durante tres años seguidos para la Maestría en Composición y producción musical de la UPEA, hoy entiendo un poco más el tema. En enero concluimos el módulo IV sobre Composición de canciones en letra y música (así se llama el módulo) y me pregunté con toda la rigurosa autocrítica posible: ¿cómo era posible que yo les dé de tarea componer una décima si yo mismo no había compuesto una? Vadik me había pasado el mejor ejemplo: Volver a los 17 de Violeta. Era el modelo a imitar en cuestión de forma y estructura. Es decir, había que construir un poema con ocho sílabas que rime así: ABBA BCCD DC. ¿O sea, otra vez el asunto cantinflesco? No. Repita usted, amable lector, Volver a los 17 y verá cómo las terminaciones de la última silaba del verso coinciden en esa estructura de rima. ¿Qué tal, metal? ¿Grave, jarabe? ¡Of course, my horse!, no es cosa fácil construir una décima estricta. Intenté 20 días construir una. Y no lo logré. Pero sí logré mi última canción compuesta, que me gusta mucho y que intitulé Décima vez. No es una décima estricta, pero la libertad que se da al final es en función de la propia canción, es decir, de la melodía y de la rítmica sostenida en la homofonía en primera ley tonal. En realidad, en cadencia clásica de la escala menor melódica. Listo, soy académico. ABBA BCCD AA. Así salió mi décima. Es que la última AA tiene una fuerza de estribillo, con estos dos versos le hice llorar a mi esposa (¿de emoción? ¿de tristeza?), no lo sé, se conmovió pues y eso dice mucho de una canción.

Hace mucho que dejé de pensar en la próxima canción. Creo que hice todo lo que ya hice, que si me da la gana puedo seguir cantando y repitiendo las ahora casi contadas 243 canciones que compuse en letra y música en 42 años. Pero es siempre bonito el sabor que deja una nueva canción, es como si el alma, el subconsciente o lo que sea, renacieran de la manera más natural y desencajante, mágica, solo que esta vez impulsados, el alma, el subconsciente o lo que fuera, por un desafío académico. Ahí me vino la disyuntiva, no estaba cumpliendo completamente la regla que yo mismo daba. Y se los dije en la cara a los 23 alumnos: yo me pongo un 7 sobre 10. Me salí de la regla para crear, la melodía también manda con su rítmica implícita, la armonía con su cadencia conclusiva, la rítmica, un joropo suave al estilo Violeta, justifica esa ruptura. ¿Otra vez cantinfleando?, me reñiría mi amigo el padre Mateo. “No, padre, soy pues académico”, justificaría.

Debo decirles que de los 23 alumnos solo tres pudieron con la décima estricta con buenos trabajos… aunque un poco carentes de poesía. Me di cuenta ahí de que la mayoría de mis alumnos eran músicos, no les interesaba mucho el texto, no les salía esa cosa mágica del alma en la palabra, pero sí en la música. Solo que el chiste del ejercicio deseaba cumplir con el capítulo de la importancia del texto en la canción. Para concluir, les presento el texto.

DÉCIMA VEZ

Quererte es un trago fuerte Que hiere y calma la pena Quererte es cal, es arena Es vida y pulso de muerte Razón sopadita en suerte Es sol derretido en nube Es un barranco que sube Es luz que se apaga y prende Quererte siempre quererte Es una verdad que miente

Amarte es siempre perderte Te aferras y yo me alejo Te apagas y yo me enciendo Floreces en pleno invierno… Me agobia esta mala suerte Es ilusión es conjuro Es pampa infinita y muro Es mar que se seca al frente, Quererte siempre quererte es una verdad que miente…

Que te me vas, que ya volví Que encallas pronto cuando me fui Tu risa clara es mi dolor Quiero atraparte, quieres partir. Quererte siempre quererte Es una verdad que miente…

(*) EL PAPIRRI: Personaje de la Pérez, también es MANUEL MONROY CHAZARRETA

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Marcos Santana: ‘La exposición que tendrá Bolivia será positiva y hermosa’

Un viaje a Bolivia hace más de 20 años animó al presidente de NBC Universal Telemundo Global Studios a filmar en el país

Marcos Santana, presidente de NBCUniversal Telemundo

Por Miguel Vargas

/ 14 de junio de 2021 / 08:57

Llega un equipo de filmación hasta el hotel Casa Grande de La Paz tras realizar tomas en los Yungas. Con una gran sonrisa les recibe Marcos Santana, presidente de NBCUniversal Telemundo Internacional, quien emocionado les pregunta por el viaje y aprovecha para compartir cómo, en una mañana libre, realizó el descenso por el llamado Camino de la Muerte en bicicleta. La pasión brota en cada palabra y gesto del empresario venezolano, que además es el showrunner de la tercera temporada de La reina del sur, serie protagonizada por la mexicana Kate del Castillo y en la que actúan los bolivianos Cristian Mercado, Pedro Grossman y Ariel Vargas, entre otros. En su fase en Bolivia se filmará en La Paz, El Alto, Sucre, Potosí y Uyuni.

—¿Cómo surgió la idea de filmar en varias locaciones de Bolivia?

—Es un sueño hecho realidad. Yo conocí Bolivia hace más de 20 años, estuve por Santa Cruz, me hicieron una invitación. Regresé hace unos 15 años a La Paz y a través de la familia Crespo Parkerson conocí este maravilloso país. De ese viaje recuerdo —aparte del sorojchi, que me pegó durísimo— que me lancé por la carretera de Yungas en bicicleta y empecé a entender estas ciudades como Potosí, Sucre, Uyuni… Y pensé que algún día iba a rodar acá y se dio esta maravilla.

—¿Cómo se une esto a La reina del sur?

—Cuando empezamos a desarrollar la tercera temporada —que es básicamente una historia de acción, de persecución y de amor, alejada completamente del narcotráfico, algo que ya hicimos en la segunda temporada—, dijimos: “vamos a viajar al sur”. La anterior temporada estuvimos en Moscú, La Toscana, Madrid, Málaga, Washington, Belice… Ahora vinimos al Sur. Nunca antes una serie de 60 episodios había hecho algo parecido: mostrar los grandes monumentos naturales de la región. En esta tercera parte, Teresa Mendoza irá país por país buscando pruebas contra la CIA, el FBI y la DEA, pruebas que comprometan al Gobierno norteamericano con el fin de negociar su indulto. Vamos a estar en Bolivia, en La Paz; en El Alto, donde arrendamos tres edificios de eventos, a los que mucha gente les dicen cholets; ahí habrá acción, como la pelea de  cholas. Estaremos en Sucre, Yungas y Uyuni: en el salar y en el Cementerio de Trenes.

—¿Cuál será el alcance de la serie como plataforma para mostrar al país?

—Bolivia va a estar al lado de escenarios en Buenos Aires, las misiones, Bariloche, Lima, Machu Picchu, Bogotá, Santa Marta, El Peñón y así sucesivamente. Vamos a mostrar lo que realmente somos: una potencia cultural y natural  para el mundo. Creemos que La reina del sur, que es vista por más de 180 millones de personas alrededor del mundo, va a ser el vehículo perfecto para mostrar cuán bella es esta región. Además, queremos reflejar a la población indígena. En esta temporada quise incorporar nuestros idiomas, con subtítulos, y nuestras raíces.

—¿Cómo fue el contacto con el equipo humano en el país?

—El proyecto se inició hace dos años. Buscamos productores en Bolivia y seguimos un proceso de selección hasta que llegamos a Pucara Producciones, con Paola Gosálvez, con quien venimos trabajando desde comienzos de abril. Primero llegó un grupo gigante de 60 personas para el scouting (búsqueda de locaciones), luego Paolo colaboró con el casting boliviano. Es una producción que involucra a unas 5.000 personas. En Bolivia hemos movilizado a unas 300 personas.

SERIE. ‘La reina del sur’, teleserie inspirada en su primera entrega en la novela homónima del español Arturo PérezReverte, se estrenó en 2011 y tiene ya dos temporadas. Foto: Rodwy Cazón

—Eso implica una inversión económica considerable…

—Desde el hotel está tomado por nosotros. Estamos hablando de millones de dólares con un factor multiplicador. Por cada persona que toca directamente la producción, afectamos a otras 10.  Además, la exposición que va a tener Bolivia es positiva y hermosa. Si el Estado tuviese que invertir para llegar a 200 millones de personas de forma eficiente, la inversión tendría que ser de millones y millones de dólares. Nosotros tendremos tomas cinematográficas de las locaciones, de los paisajes naturales y de su gente, todo muy bien cuidado. Hay además un proceso de edición, lo que estamos filmando en junio va a salir en año y medio.

—¿Cómo ha sido la filmación en pandemia? ¿Qué medidas se tomaron?

—La responsabilidad que hemos asumido con la empresa local es única. Establecimos pruebas diarias en locación y producción,  PCR y antígeno, a todas las personas. Es para proteger no solo al crewy al talento, sino a las comunidades.

Estas medidas significan una inversión gigantesca, es como una producción aparte. Si acaso una persona llegase a dar positivo, inmediatamente se investiga con quién ha estado más de media hora en las últimas 48 horas y las personas son aisladas y sometidas a pruebas diarias hasta que puedan regresar. Rodar en medio de la pandemia es una cruzada, una epopeya: en más de 30 años en la industria, nunca había pasado por nada parecido.

—En Telemundo siempre se ven diferentes nacionalidades latinas en un solo programa, pero no había sucedido lo mismo con paisajes de varios países.

—Somos una empresa hispana  en Estados Unidos y allí somos más de 60 millones de hispanos. En cualquier reunión en la oficina de Telemundo estamos con 15 nacionalidad diferentes, fácil. Somos la única empresa que produce con este arco iris de nacionalidades y lo venimos haciendo desde hace más de 15 años. Hemos sido pioneros en grabar en distintos países, pero esta es la primera producción que se trasladará por toda la región. Y no es nada fácil. No conseguimos un avión para llegar a Uyuni, entonces el scouting tuvo que hacer ocho horas de viaje para ver las locaciones. Por suerte ahora conseguimos los permisos y aviones para filmar allí.

—¿Cómo ha sido el trabajo del equipo boliviano?

—Maravilloso. Todos han puesto una pasión única, es un trabajo de 12 a 18 horas por día. Hemos encontrado que la gente aquí solo sabe decir sí. En las filmaciones en El Alto, alrededor de los edificios de eventos había cientos de personas. Cuando el director decía ‘acción’, no se movía ni una mosca. Eso no lo he visto nunca en Latinoamérica. La gente espera a que el actor se acerque a ellos. El boliviano es gente muy hermosa. Creo que dentro de las cosas que me llevo es la alegría que el mundo conozca un país que subestima. 

Cuando comencé las reuniones de producción y escribía en una pizarra electrónica los lugares en los que quería grabar, la gente googleaba: no sabía dónde es Yungas,  Uyuni. Ahí me di cuenta de que no todos conocen Bolivia.

—La promoción de la cultura boliviana no se limita al audiovisual. ¿Cómo conoció a Vero Pérez, que tuvo la oportunidad de cantar para Telemundo?

 —Estaba con mi amiga María Elisa Parkerson Crespo manejando en Miami, sonó una canción y le pregunté quién era. “Me mandó mi mamá”, me dijo. Al día siguiente me vuelvo a topar con la canción y me dice: “Vero Pérez”. Yo estaba en la producción de 100 días para enamorarse y decidí que esa era la canción. Le dije a mi equipo: “Lo único que sé es que Vero Pérez es boliviana” y la ubicaron por Instagram. Le pedimos un número y la llamamos. Cuando se fue formalizando la cosa, ella preguntó cómo llegamos a ella y le dijeron: “El presidente de la empresa te escuchó  y le encantaste”.

Fui descubriendo más de esta artista que canta en portugués, italiano y francés. Tenía un evento en enero de 2020, que se llama NATPE Miami, donde hay una presentación de 40 minutos. Un equipo de producción de más de 100 personas trabaja ocho meses para esos 40 minutos. Esta vez quería algo diferente. Para cuando ya esté todo el mudo, quería que vayamos a negro y que aparezca Vero Pérez cantando La vie en Rose. Ella voló de La Paz a Miami a cantar una canción. Cuando terminó de cantar, yo dije: “Ella es Vero Pérez, de La Paz, Bolivia, donde estaremos filmando posiblemente en un año parte de la tercera temporada de La reina del sur.

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