miércoles 26 ene 2022 | Actualizado a 05:50

LOS WALDITOS

El cantautor paceño recuerda un episodio en la Av. 6 de Agosto

/ 27 de junio de 2021 / 21:19

CH’ENKO TOTAL

Voy caminando por mi avenida 6 de Agosto de La Paz, la siento mía de mí, toda la infancia y adolescencia la aplané con mis cachitos poblados de barro. Percibo que ahora tiene un olor diferente, a tucumana mezclada con hamburguesa, a donuts baboso y mayonesa. Entonces aparece al fondo aquel cuate con chuspa multicolor, botas de cowboy, sombrerito de hacendado que esconde la pelada, chamarrita de cuero rockero, docente de tiempo completo de la universidad pública, el típico intelectual joven centenario. Hace un año era un pita desenfrenado que salía a bloquear con los Walditos y publicaba por el Face insultos contra Evo, el indio ignorante, el narcococalero. Cuando en su muro apoyó a Camacho tomando el poder a patadas, le mandé por el messenger una nota que decía: “che, hermano, está bien que lo apoyes al Mesa, pero no pues a estos fascistas… ¿acaso no te acuerdas que nos sacaron al exilio en el 80? Son los mismos”. Su respuesta fue lamentable: “nos sacaron al exilio los narcomilitares, ahora lo sacamos al exilio al narcococalero”. Era la respuesta de un tipo con maestría y cursos europeos. Recuerdo que gruñó desesperado por el face: “Estado de sitio ¡¡cierre urgente de la Asamblea Legislativa!!”. Recuerdo que leí aquello, respiré hondo, coloqué saliva al índice y apreté bloqueo, como si fuera  algo importante.

Ahora lo veo repartiendo eufórico unos panfletos por la carrera de Literatura, me da su panfleto, no me reconoce por el barbijo y sombrerito, el panfleto tiene un logo en blanco y rojo con la cara de Marcelo Quiroga Santa Cruz. “Vota por SU, Socialismo en la Universidad”, dice. Ahí está la foto del cuate para jefe de carrera. “Honestidad y Revolución”, concluye el panfleto. Me río. Error. Parece que reconoce mi risa.

“¡Papirri! Cómo es, hermano. Espero que hayamos superado el impasse del año pasado”, dice. “Estoy postulando en mi carrera, voy a ganar, haremos algo pues, no sé… un recital en el paraninfo, me voy la próxima semana a Barcelona a exponer sobre Los fantasmas de Facoult en la literatura, ojalá este virus me deje ir. Bueno, chau hermano, llegó mi mujer…”. Se sube al vuelo a un auto. El auto es un Mitsubishi negro del año, enorme, parece un buque, lo maneja la esposa, está empapelado de la formula SU con el logo de Marcelo, pero los afichetes muestran —no la cara de él— más bien la cara de ella, que candidatea para decana o algo así. El cuate se va saludando a nadie.

Sigo caminando la avenida 6 de Agosto, miro el cielo sublime paceño, respiro mi barrio. “Hay que sopocachear”, me digo tranquilo. Llego a la plaza Abaroa, me siento en un banquito, en medio de la plaza se realizan actividades por las víctimas de las masacres de Senkata y Pedregal, una joven aymara se acerca y me vende un periodiquito. Lo leo, veo en las páginas centrales un collage de noticias del año pasado: Murillo en primera plana amenaza con sus esposas; llegan respiradores de China, el gobierno lucha contra el coronavirus; el Tata Quispe es posesionado como director del Fondo Indígena; en Senkata se dispararon ellos mismos, declara el viceministro Santamaría; la Universidad apoya con comida y alojamiento a la resistencia cochala,  dice otro  titular con la foto de los Walditos repartiendo almuerzos.

Entonces me llega un watsap: “hermano, nos acabamos de encontrar, mi mujer dice que este sábado vamos a hacer unos tacos en casa, ven pues, vendrá la Isa y su marido, tráete la guitarra y así cantamos como antes nuestras canciones de protesta, la Isa canta canciones de la trova cubana, los clásicos de Violeta, te esperamos, ¡no  falles!”. Manda la ubicación de la casona de la zona Sur y un saludo de la fórmula Socialismo en la Universidad, “vota por SU”.

Respiro hondo, pongo saliva al índice y aprieto bloqueo del watsap, como si fuera algo importante. Me levanto del banquito y sigo sopocacheando.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Con Lorgio Vaca

En noviembre pasado visité al gran muralista cruceño Lorgio Vaca. Me recibió con su hermosa sonrisa en su taller

El Papirri con Lorgio Vaca

Por El Papirri

/ 23 de enero de 2022 / 16:49

CH’ENKO TOTAL

En noviembre pasado visité al gran muralista cruceño Lorgio Vaca. Me recibió con su hermosa sonrisa en su taller lleno de colores y cantos de pajaritos. La casa de Lorgio está en un pequeño bosque encantado de arte que la ciudad absorbió. El maestro cumplió el 24 de septiembre 91 años de edad. Siempre lúcido y amable, me recibió a los abrazos, la última vez que lo había visto fue en un bus, rumbo a Tiwanaku, íbamos a apoyar la primera posesión de Evo, era enero de 2006, pero nos encontramos como si nos hubiéramos visto ayer. Mientras tomamos un juguito de linaza, contó que su papá fue a la Guerra del Chaco, la guerra destrozó el matrimonio. En la separación su padre le dio el regalo más importante de su vida: un juego de acuarelas. Su madre doña Bertha Duran lo raptó de la casa paterna llevándoselo a La Paz, donde estudió en el colegio La Salle. “Yo he sobrevivido porque siempre fui un tipo out, perfil bajo, fui solitario desde niño”, dice. Saliendo bachiller ingresó a la carrera de Derecho, en la que siguió estudiando por dos años.

Pero el color le envolvió el alma, dejó todo, incluyendo un trabajo de oficina, y se fue a vivir al lago Titicaca en busca del silencio, del color, de la luz. Vivió con los campesinos aymaras pagando el alquiler de su cuarto de adobe con las pinturas que hacía. “Véndeme”, le dijo un hombre del lago, allí se dio cuenta de que sus pinturas tenían cuantía. En su búsqueda, volvió a Santa Cruz, colándose en un vuelo de los correos de Bolivia, rumbo a la bienal de Sao Paolo. Ese año de 1954 fue fundamental: con su hermoso carácter hizo amistades pictóricas, pasando cursos de cerámica veneciana y química del color en Rio de Janeiro. “Un día de esos colgué una acuarela en el cuarto de un amigo, a las semanas el amigo me dijo que había presentado la pintura a un concurso y que yo había ganado”. Era nada menos que el premio especial del III Salón de Acuarelas de la Escola de Bellas Artes. Entonces, conoció al gran muralista Cándido Portinari, quien le indicó que si deseaba hacer murales tenía que hacerlo en su país.

Retornó a Bolivia cargado de nuevos conocimientos, y de obras propias y obras de sus amigos brasileños, iniciando una gira de exposiciones por el país. Así llegó a Sucre. En aquel lugar aconteció el taypi,la energía bendita que se contrae y condensa, “lo que llamamos casualidad es el tejido de la vida”, me dice. Se encontró con los artistas del Grupo Anteo, quienes trabajaban el arte público del mural. Solón Romero, Jorge y Gil Imaná lo recibieron con gran cariño y simetría ideológica, se quedó en Sucre realizando su primer mural en 1956 en una pared del Colegio Nocturno Padilla, obra conjunta con Jorge Imaná. Había logrado dominar la pintura de caballete pero el arte público del mural le poblaba el alma. Ese gran encontronazo con el Grupo Anteo fue un hito en la plástica boliviana. Hombres revolucionarios trabajaron murales para los sindicatos de la época. Quizá ésta haya sido una primera gran etapa del maestro, de 1930 a 1956.

Volvió a los viajes, a la búsqueda, a la aventura en esta posible segunda etapa de 1956 a 1970. Viajó por Latinoamérica exponiendo en Cuzco, Lima, Quito, Venezuela, Colombia, expuso en conjunto con el título paradigmático de “Cuatro pintores del Grupo Anteo”. En estos años conoció el amor, casándose con la artista peruana Adita Sotomayor, con quien tuvo tres hijos, una historia de amor sin igual. A los 33 años, en 1963, ganó el Premio Nacional de Pintura; sin embargo, lo que más le interesaba era seguir trabajando con el mural y con la cerámica, realizando el mural en la Cripta del Mariscal Santa Cruz de la Catedral de La Paz y el mural La Juventud en la Universidad peruana de Trujillo. En 1968 conoció al gran muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, me cuenta que lo conoció en un curso de yoga que dictaba una artista famosa en México, Siqueiros visita la exposición de Lorgio en la Galería de México y luego lo convida a su taller de Cuernavaca. “Tengo fotos con Siqueiros, salí en el periódico y todo”, me dice en su sencillez de sabio.

En 1970 Lorgio decide radicar con su familia en su Santa Cruz natal gracias a la invitación de su amigo Cristóbal Roda, empresario de la cerámica, desde entonces a la actualidad consolida su arte público, realiza hermosos murales en parques, rotondas, bancos, colegios, iglesias, que son hoy patrimonio cruceño. El arte es del pueblo y para el pueblo, qué mejor que realizarlo con la antigua técnica precolonial de la cerámica y con materiales originarios. “¿Cuántos murales hizo en Santa Cruz, maestro?”, pregunto obvio. “Creo son unos 22, según lo que me indican amigos investigadores”, responde simple. La gesta del Oriente Boliviano, mural de 1971 ubicado en el paseo municipal El Arenal es símbolo de esta gran etapa, ejecutado en 240 metros cuadrados en relieve cerámico policromado marca la línea estética del maestro. “En realidad, creo que he realizado por etapas un solo mural”, me dice sonriendo. Las lavanderas, Homenaje a Melchor Pinto, Tradiciones cruceñas, Tu derecho a la salud, Pórtico florido, Radiocomunicación y paz, Cristo viene del trigo son algunos de ellos. El mural Celebración de Montero, mural de cuatro paneles, fue agredido un mes antes de inaugurarse en 2007, integrantes del Comité Cívico atacaron con martillo y cincel dos efigies con el rostro del Che y la Wiphala.

La obra del maestro Lorgio Vaca es reconocida en todo el mundo, es estudiada en universidades europeas, el artista es admirado por académicos y pintores del universo. Humildemente yo siento que el Estado boliviano no ha reconocido como se debe la monumental obra de Lorgio Vaca. ¿Se le otorgó el Premio Plurinacional de Culturas? Creo que no. Entonces, señores gobernantes bolivianos, burócratas con poder y gestores culturales actuales, pongan voluntad al tema, reconozcan la hermosa historia de este gran creador revolucionario y gestionen para que se le otorgue en brevedad el Cóndor de los Andes. El maestro sabe que pienso esto, me mira con su sonrisa amable y me recuerda su frase: “A mí me alegra todo, yo nunca esperé nada de la vida”.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Fin 2021

Hay que agradecer, ya se acaba el 2021. No tuve agenda para recordarme, ¿qué hago? Reviso el face, me sirve ahora de memoria

/ 10 de enero de 2022 / 10:09

CH’ENKO TOTAL

La gratitud es la memoria del alma, dice mi casera y me regala una flor de retama. Hay que agradecer, ya se acaba el 2021. No tuve agenda para recordarme, ¿qué hago? Reviso el face, me sirve ahora de memoria. ¡Uy cara! Hace un año, a fines de diciembre, heroicamente cumplíamos con la salida del CD 60A, entregando a la familia musical el CD en físico con 13 canciones inéditas y con la hermosa impresión del cuadernillo realizada por Imprenta Cibeles. Efectuamos la entrega de 110 discos en el Cine 6 de Agosto de La Paz, mi ciudad. Gracias a ese público hermoso que pobló el teatro pude sacar el disco, no estábamos vacunados, pero le cascamos igual. Gracias a Iris Mirabal por producir aquel evento. Enero de 2021 me la pasé revisando exámenes y notas del módulo 4, Composición de música popular, que dicté para la Maestría de la UPEA sobre producción musical. Gracias UPEA por considerarme parte de los docentes. Realizamos un concierto por Alasita vía streeming, con un bello afiche de Arxondo y el arte de Erick Pachacuti, ¿otra vez será así?

En febrero nos arremangamos y vendimos el hermoso Libro 40 años de canciones (L40A) y el CD 60Aen combo, dos productos artísticos muy lindos, vendimos en Buenos Aires, Estados Unidos, Brasil y toda Bolivia. Gracias a Amalia Canedo, mi productora de Cochabamba, por el esfuerzo. En febrero el periódico LA RAZÓN pone mi foto en primera plana, me sorprendió. Gracias a Claudia y a toda LA RAZÓN por ese guiño y por publicar mis escritos,  gracias a mi editor Miguelito Vargas por su paciencia y buen humor.

En marzo sale en Spotify el CD60A, gracias a Soria Records por ponernos en 50 plataformas digitales, por la honestidad con que hacen las cosas, ya demasiado me mamaron con esto de los discos, gracias por la alegría de mi esposa, le encanta Spotify, ya estoy ahí. Ese marzo me enloquecí con una guitarra eléctrica que me prestó Juanito Saavedra, gracias Juanito, me hiciste vibrar con el nuevo sonido, tal es así que en abril me compré unita de remate, que estrené el 10 de abril en el entrañable 8B Departamento Cultural de Cochabamba, donde realizamos la Ch’alla del CD 60A, un conciertazo filmado y transmitido por YouTube, lindo nos tocamos con mi trío cochala. Gracias a Luchito Mercado y Hugo de la Fuente por su calidad musical y humana. Gracias Mauricio Canedo y Gabriela Olivera de 8B, los llevo en mi corazón. El 23 abril volvimos a un escenario de verdad mediante el ciclo de conciertos con nuestros artistas, organizado por el Ministerio de Culturas. Tocamos en La Paz, en el Patio de los artistas, en físico/presencial y en emoción total. Gracias a la Papirri’s Band por la conmoción de tocar juntos de nuevo: Vico Guzmán, Raúl Flores, Ariel Choque, Roby Morales, gracias a mi amigo David Portillo por su siempre emocionante presencia en mi escenario, gracias a Guery del Ministerio de Culturas por la invitación. También en abril, mi querido Club The Strongest cumplió 113 años de vida. En acto especial me otorgaron la medalla Chupa Riveros y un diploma muy significativo. Avisaron un día antes, no pude llegar desde mi refugio cochala, pero estuvo la bella Anita en mi representación.

Mayo, junio y julio del 2021, invierno jodido con virus. Sobrevivimos gracias a Abya Yala televisión, pues salió a la luz mi programa de tele Ch’utis. Fue lo más constante e interesante del año, aunque me parece que nadie ve. 60 artistas entrevistados en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Gracias a Amanda Dávila por la confianza y el apoyo, gracias a Walter Miranda por las cámaras y la edición, seguimos hasta enero.

En julio llegó la vacuna, lo logramos luego de colas interminables sin motivo, celebramos las fiestas julias paceñas con mi Carolina y su cumpleaños, bien nos festejamos. En agosto grabamos full Ch’utisy gracias al amigo Rodney sacamos fecha machamente para el Teatro Municipal de La Paz para tocar en vivo, en octubre. En septiembre mi cumple sonó fuerte en La Paz, llegaron al depto. amigos del alma. En el día del hincha stronguista toqué en plena curva sur para 5.000 Tigres, fue inolvidable. Gracias Carlos Fiengo por los artes publicitarios y las fotos del concierto de 60Aen el Teatro Municipal los días 8 y 9 de octubre. Volver a tocar en el mayor escenario de Bolivia fue realmente hermoso. Gracias a la Papirri’s Band, gracias a Diana Azero, gracias a Segalez por su apoyo vital, a Los Bolitas por tanta alegría musical. Gracias al Cabras, a los Canarios del Chaco, a Heber Peredo por sus teclados de oro, a Kichu Jimenez por su zampoña y apoyo integral. Al Papirri’s Kinder, a David Portillo, gracias. A Martino Alvestegui por el sonido, a Joe Salinas por las luces y escenografía, fue un hermoso concierto.

Entonces llegó el 6 de noviembre, concierto unipersonal en el Centro Cultural Plurinacional de Santa Cruz. En medio de paros y bloqueos, se llenó el teatrito con otra Santa Cruz. Gracias público camba por su presencia, gracias al CCP, en especial a Edson Hurtado por la oportunidad de tocar en Santa Cruz de la Sierra luego de añares. Gracias amigo Astroboy por aparecer de nuevo. Noviembre se fue con la marcha por la democracia y la apoyamos con una canción, gracias Álvaro Montenegro por incentivar aquello. Diciembre llegó con el fallecimiento de tres amigos del alma, duele. Con la novedad que se acabaron los libros 40A, Crónicas Iy Crónicas II, gracias a todos los que nos apoyaron. Bueno, les deseo un 2022 lleno de vida, sabiduría, gratitud, serenidad y alegría.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Hace dos años

Hace dos años no pasamos Navidad ni Año Nuevo en casa. No fue por un paseo o una vacación planificada

/ 27 de diciembre de 2021 / 09:00

CH’ENKO TOTAL

Algo ha pasado con el tiempo, parecen varios años y son solo dos.  Hace dos años no pasamos Navidad ni Año Nuevo en casa. No fue por un paseo o una vacación planificada. Salimos con mi esposa a los tropezones de Bolivia, las amenazas a mi persona y a mi familia se habían acrecentado, las llamadas anónimas hacían temblar, las amenazas de fachos motoqueros en Cochabamba se hacían palpables, había tocado en el cierre de campaña de Evo, volvíamos a La Paz buscando paz y era la misma cantaleta, el Papirri “masista”, carne de cañón del neofascismo citadino boliviano. Entonces decidí huir hacia adelante.

Con mi histórico sombrerito de cocalero —lo amo—, lentes de aumento, cortada de pelo estilo bebé,  fui a comprar a BOA de la avenida Simón López dos pasajes a Buenos Aires, lo vi al mayor de los hermanos Hermosa filando, atemorizado, igual que yo. Mis compas de la Universidad Jauretche nos darán una mano, algún familiar gaucho nos va ayudar, me decía en silencio. El 18 de noviembre de 2019  había presentado mi renuncia irrevocable a mi trabajo de gestión cultural en la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, con mi último sueldito de diciembre decidimos partir a la nada.

Con mi esposa ya teníamos un método en los aeropuertos tomados por militares y paramilitares. Ella entraba primero, hacía el cheking, desaparecía en las gradas hacia el avión, yo la observaba desde lejos irse, entonces recién iniciaba mi check in. Así, si me agarraban, ella quedaba libre. Aquel 22 de diciembre, ella ingresó a embarque internacional y cuando yo iniciaba la fila nacional se acercó un soldado, “tiene que acompañarme”, dijo firme… me temblaban las piernas. Con mi guitarrita en la espalda, una maleta mediana y mi mochila  amada, cruzamos el aeropuerto de la Llajta hacia un cuarto donde se encontraba un militar y varios soldados. “Soy el capitán Moreno”, dijo un rudo oficial, “muéstreme su pasaporte”. Le entregué el documento, miró al soldado de al lado, me miró rudamente. “Así que tú eres el Papirri… te habías llamado Manuel, ¿por qué te has rapado así, pues? ¿A qué vas a Buenos Aires?”. “A visitar a mi familia”, respiondí en tartamudeo. “Sí, pues, eres Chazarreta, ¿medio argentino, no? Mira, Papirri, mi coronel Carrazana me habló muy bien de ti, trabajaron en la embajada en Ecuador, ¿no ve? No entres a embarque internacional con tu guitarra, seguro estás en la lista. Llama a alguien que recoja tu guitarra de acá, este es mi celular. El soldado Tarqui te va acompañar. Antes de la salida internacional está un camarada mío con la lista de los que no pueden viajar, si estás ahí puedes ser detenido, hay un acto para Evo dentro de un mes en Buenos Aires. Si quieres salir, deja tu guitarra y que la recoja algún pariente. En realidad hago esto porque soy del Tigre”.

Se me movió el piso. “¿Me deja hacer una llamada?”, le dije. “Sí, pero solo una”, respondió serio. Entonces llamé a mi amigo el Rolito. “Hermano, por favor, recoge mi guitarra del aeropuerto, el capitán Moreno te la entregará, este es su celular”. Dejé mi guitarra, la Sevillana, con gran  angustia en el alma. Hice la primera fila, luego con Tarqui haciéndome seguimiento  entramos a la sala de preembarque internacional. Antes del chequeo de pasaportes en sala internacional, un militar con cara de guerra tikeaba una lista chequeando a cada pasajero, cuando faltaban unas seis personas para mi turno Tarqui hizo una llamada, apareció el capitán Moreno diciéndole al otro militar que se vaya a tomar un refresco. Se sentó en la silla de la lista, llegó mi turno, me miró… “paseee” dijo.

Con el corazón en los pómulos vi a mi esposa inquieta, vio la pista de aterrizaje, caminó de un lado al otro. Entonces pasé cerca de ella, ya estábamos juntos en preembarque internacional, iba a abrazarme, pero le besé la mano. Calladitos, asustados ingresamos al avión. En el avión me atreví a llamar a Moreno, no atendió, pero mandó un watsap: “ya llamó tu amigo, viva el Tigre Campeón”. Ese vuelo fue infinito. Cuando llegamos a Santa Cruz, llamé en desesperación al Rolito, ya estaba con la Sevillana en su auto.

Así fue como llegamos a Ezeiza, destruidos de nervios, con el miedo en la garganta. El compa de la Jauretche esperaba en su auto, recién en Lanús nos dimos un beso largo y tendido con Carolina. Se venía una Navidad lejos de casa. Se venía un Año Nuevo 2020 repleto de incertidumbre. La solidaridad de los hermanos argentinos llegó muy pronta. Nació una actuación casi familiar en Mar del Plata, en donde pasamos la Navidad. Llegó la actuación en el Festival Internacional de Cosquín y en febrero el concierto en el Teatro Vinilo de Palermo. Todo muuuy complicado, sin guitarra. Hoy, decido hacer público esto para agradecer en estas Navidades al capitán Moreno por ser un verdadero Tigre. Al dúo Coplanacu por la actuación en Cosquín y por prestarme una de sus guitarras. Agradezco a Alejandro Bejarano, compatriota también refugiado, que me prestó su guitarra para el concierto en el Teatro Vinilo. Agradezco al Rolito por su amistad a prueba de balas. Al arquitecto Bartolucci por el concierto y la Navidad  en Mar del Plata. Al Dr. Zubeldia por su apoyo y Año Nuevo en San Clemente. La familia en realidad está en esos hermanos y hermanas del alma, en esos ángeles del camino que nos dieron de comer de sus manos. Un brindis por ellos. ¡Felisamemuero! (“Feliz Año Nuevo”, en paceño).

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Diálogo postmarcha

/ 6 de diciembre de 2021 / 20:14

CH’ENKO TOTAL

El Papirri se encuentra con su compadre. — ¿Cómo es Papirri?, te he visto tocando en la Marcha por la Patria. Qué pasa pues, otra vez te estás manchando con la política, medio masoquista eres, ¿no?— increpa el compadre Silverio en su llamada mañanera.

 — Sí, compadre, el viernes, quinto día de marcha, ya no pude con el escozor, viendo todo por la tele como “ociólogo”, una vergüenza, hasta que vi a una awicha marchando y me dije : ¡Jallalla, basta ya! Entonces fue naciendo una canción de emergencia para esta marcha valiente. El sábado empezó a nacer la idea, apareció la letrita: “Ya llega la marcha, vida y, por la democracia / polleras, wiphalas, k’epis de la vida…”.

— ¿Y para qué pues te metes en problemas? Estabas bien, tranquilo caminabas, otra vez la zozobra. Mi comadre, preocupada, seguro bien te insultan en las redes, ¿eso querías? ¿No querías que te quieran?

— Compadre, bien clarito te digo, esta marcha es en defensa de la democracia, te guste o te asuste. Lucho ganó con el 55 por ciento, un 15 por ciento quiere otra vez entrar a la fuerza al palacio, ya sabemos cómo son los fascistas, en un año han destruido al país, han negociado con los respiradores para los enfermos, han saqueado Entel, mejor no me hagas renegar…

— Sí, pero tu habías dicho que no eres del MAS, que no tienes militancia…

— Así es, yo no soy de ningún partido, soy de izquierdas, apoyo a las organizaciones sociales, no tengo gremio ni sindicato, tal vez puedes decir que soy del Instrumento…

— Yaaaa, quéspseso… solo te digo que después no estés pidiendo favores cuando te persigan… ¿Por qué te jodes tanto la vida, compadre?  Ya estás mayorcito, deberías retirarte y cantar de vez en cuando, hacer reír con la Metafísica, estar con tus artistas, acaso te han dado algo estos? ¿Acaso tienes un buen trabajo?

— Yo no he compuesto ni he cantado en la marcha en busca de pegas, compadre. Es mi ideología, mis sentimientos, ¿o no te acuerdas cuando tocaba en la Marcha por la Vida? En el Teatro al Aire Libre cantábamos  Los mineros volveremos, vos también cantabas, éramos changos. Sé que has cambiado tus ideas, pero yo no… sigo nomás como me conociste…

— Lo que pasa es que al Evo no lo queremos en La Paz, sabes ¿no ve?

— ¿Y quién ha hecho el teleférico? ¿El Murillo ha hecho el teleférico? Han entrado a robar al teleférico, a BoA la estaban destruyendo, han  puesto a sus queridas de personal con ítem, a sus compadres en impuestos para no pagar…

— Y vos ni siquiera le consigues una pega a tu ahijado, ¿no? Tu ahijado ya es profesional, hasta ahora no lo puedes acomodar. Háblale pues al Evo, tanto se lo cantas. Bien ingenuo eres, compadre, ya me da rabia, pareces chango, uno se preocupa por vos y te enojas todavía.

— No me enojo, compadre. Solo deseo que entiendas, todo fluyó con esa canción, la compuse el sábado, el domingo lo llamé a mi amigo Álvaro…

— Al Lineras?

— Nooo, al Álvaro Montenegro. Tiene su estudio en Achocalla, hasta allí me fui a grabar el tema todito el domingo, tuve que tocar todos los instrumentos, mezclar, masterizar… Mientras trabajaba en eso pensaba en las marchistas, seis días de marcha, valientes warmis, durmiendo en el altiplano, entonces nacía: “ya llega la marcha, jajay, contra los fascistas/ con lluvia, con trueno, viday, marcha por Bolivia…”

– Y ahora… ¿Qué has ganado, pues? Ni siquiera te pagan, te haces odiar, insultar, una vergüenza están hablando de vos en las redes, nadies va a ir a tus conciertos, después vas a estar puteando de que el teatro está vacío; y mi comadre, preocupada…

— Tu comadre me dijo que estaba orgullosa de mí… — ¿Orgullosa de que te jodas la vida? Lo único que te pido es que no me busques si te buscan…

— Ya, compadre, ni modo Cuasimodo, ideales son, democracia, una Bolivia digna, con autodeterminación, un país más igualitario…

—Ya, ya, ya, esa cantaleta todo el día en los spots y contigo más… mejor hablemos del Tigre, parece que va a salir campeón, compadre, ¿vamos al partido? Después de ocho años vamos a saltar…

— Ya, compadre Silverio, vamos al partido.

— No, mejor no, compadre, no quiero que me vea la gente con vos, me van a decir “masista” y eso no me gusta. Yo soy librepensante, además soy de la iglesia de todos los santos vivos, estamos bien ahí con mi familia, con el pastor Kevin.

—Ya, compadre, andá nomás solito al partido entonces.

— Cuando se pase esto te llamo, saludos a la comadre. No te olvides de tu ahijado, una pega pues  en el Estado Plurinacional, ya que has cantado…

Mientras, en la radio suena mi canción:

“Es el pueblo unido, con su wardat’ojo/ lluch’us y chicote, jajay, son los ponchos rojos/ Polleras al viento, pidiendo justicia/ Senkata, Huayllani, viday, no se nos olvida”…

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Otra Santa Cruz

No vayas a tocar a Santa Cruz, hermano, es un momento difícil, no va a ir nadies”, me decía mi amigo Rixi preocupado por la situashón

/ 22 de noviembre de 2021 / 11:25

CH’ENKO TOTAL

No vayas a tocar a Santa Cruz, hermano, es un momento difícil, no va a ir nadies”, me decía mi amigo Rixi preocupado por la situashón. El Centro de la Cultura Plurinacional me había invitado a dar un concierto el 6 de noviembre, con presupuesto mínimo, por lo tanto iba yo y mi guitarringa. “El CCP tiene un teatro de cámara muy bonito, bien equipado, multifuncional, con 100 butacas”, me informaba Pablo, eficiente servidor cultural. “Sin embargo, hay demanda, llamadas diarias, es posible que saquemos el escenario al patio, creemos vendrán más de 100 personas”, se entusiasmaba. Empezaron los ensayos conmigo para montar el unipersonal, en el camino me di cuenta de que había compuesto tres taquiraris en diferentes épocas, siempre me gustó el taquirari, desde niño este género era parte del repertorio del Conjunto Guitarras que dirigía mamá.

Sin embargo, tocar solo con mi guitarringa en territorio cruceño generaba cierta tensión, había trabajado en la década de los ‘90 con un trío en el Tapecuá, un bar restaurante cuyos clientes eran de tener, carito el trago y la comida, eran conciertos duros, llegar al cruceño blancón “cívico” no era fácil. Recuerdo un trío histórico, Wladimir Morales en el bajo, Carlos Salazar en batería y El Papirri. Linda época, el periódico El Deber nos quería, publicaba las crónicas del Papirri, todo empezó a podrirse hacia el 2005 por el tema político. Fue una noche de emergencias cruceñas que compuse el taquirari Enay puej en un hotel, para lanzar puentes, la canción trata del migrante colla que pone su tiendita en el oriente, le conquista el corazón a una damita de Porongo, vendedora del mercado, se enamoran y nace la familia camba colla o colla camba, como quiera su mercé. La estrené en el boliche aquel sin pena ni gloria, sin puentes ni nada, era una historia de pobres. Luego en 2008 compuse el Taquirari para Gladys Moreno, pero ya no toqué más en Santa Cruz. En Quito nació No quiero perderte, un taquibossa, que me gusta bastante. Esto del taquibossa nació en mí, en realidad, en 1993, cuando compuse Carnaval taquibossa dedicado a Fernando Jiménez, el Huevo, un gran zampoñero, lo grabamos juntos en el disco Bien le cascaremosretornando de Japón. El taquirari y la bossa nova unidos, tejidos en interculturalidad, seguramente articulados por los aires del Amazonas.

Entonces aterricé en Santa Cruz, la humedad me dio un sopapo y para colmo se me ocurrió complicar la estadía realizando un par de entrevistas para mi programa de tele Ch’utis, que va por Abya Yala Tv los sábados a las 19.00. Un amigo me ayudó con las cámaras, pude realizar una entrevista con el gran muralista Lorgio Vaca, quien me recibió un viernes en la mañana con su hermosa sonrisa en su taller repleto de árboles y luz, pero esto merece una crónica aparte. El sábado, día del concierto, logré hacer una entrevista en la mañana con Edson Hurtado, escritor, poeta y comunicador, además de director del CCP, súper entrevista que también merece otra crónica.

Volviendo al concierto, convencí a la gente del CCP de hacerlo adentro, en el teatro: muy buena decisión. La prueba de sonido fue rápida, mi guitarra la Sevillana sonó muy segura en sala. Las dos semanas anteriores, en los ensayos, había cambiado cinco veces el programa. Fue así que a las 19.00 había cola en el CCP para ingresar a mi concierto, descubrí un público cruceño diferente, otra Santa Cruz, un territorio mestizo de migración. Hacía fila para ingresar al concierto del Papirri y su guitarringa un papá nacido en Potosí, bancario, con el hijo quinceañero cruceño: ambos del Tigre… La señora paceña casada con el señor de Vallegrande recordaba a sus hijos, ahora migrantes en España, en la canción Qué tal metal. El repertorio fluyó muy bien, ciertamente eran 100 personas bien sentaditas, todo en su lugar, la oscuridad del teatro, sus luces, la solemnidad del escenario, el sonido pulcro, público atento y yo sin tragos. Fue uno de los mejores últimos conciertos, disfruté mucho escuchar mi guitarra sin tanto alboroto de músicos, hasta  leí un par de crónicas, la Historia de Maribel transcurrió virtuosa y enérgica con guitarringa, al final de la primera parte hice dos pistas con Camote y Ch’utis, haciendo bailar a la gente. En el intermedio, me quedé en el hall a firmar discos, grave error el no sentarme, fueron más de 40 minutos parado firmando libros y discos, sacándome fotos con un público cariñoso, piel morena, piel zanahoria, ojitos de guapurú. En la segunda parte, el público solicitó las canciones que fui tocando, Hasta ahurita, Enay puej fueron pedidas por la gente, esta bella gente que une a Bolivia quizá sin darse cuenta, con el amor del diario vivir, levantando sus familias mix con sus wawitas: Chairo y Cuñapé. Esa Bolivia plurimultituttifrutti que soñamos florezca estable y constante, esa otra Santa Cruz sin racismos, sin complejos, sin intereses, sin terratenientes, una tierra camba de amor e integración de verdad. Gracias, público cruceño. Volveré prontito. Pa’ su verdá.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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