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Otra Santa Cruz

No vayas a tocar a Santa Cruz, hermano, es un momento difícil, no va a ir nadies”, me decía mi amigo Rixi preocupado por la situashón

/ 22 de noviembre de 2021 / 11:25

CH’ENKO TOTAL

No vayas a tocar a Santa Cruz, hermano, es un momento difícil, no va a ir nadies”, me decía mi amigo Rixi preocupado por la situashón. El Centro de la Cultura Plurinacional me había invitado a dar un concierto el 6 de noviembre, con presupuesto mínimo, por lo tanto iba yo y mi guitarringa. “El CCP tiene un teatro de cámara muy bonito, bien equipado, multifuncional, con 100 butacas”, me informaba Pablo, eficiente servidor cultural. “Sin embargo, hay demanda, llamadas diarias, es posible que saquemos el escenario al patio, creemos vendrán más de 100 personas”, se entusiasmaba. Empezaron los ensayos conmigo para montar el unipersonal, en el camino me di cuenta de que había compuesto tres taquiraris en diferentes épocas, siempre me gustó el taquirari, desde niño este género era parte del repertorio del Conjunto Guitarras que dirigía mamá.

Sin embargo, tocar solo con mi guitarringa en territorio cruceño generaba cierta tensión, había trabajado en la década de los ‘90 con un trío en el Tapecuá, un bar restaurante cuyos clientes eran de tener, carito el trago y la comida, eran conciertos duros, llegar al cruceño blancón “cívico” no era fácil. Recuerdo un trío histórico, Wladimir Morales en el bajo, Carlos Salazar en batería y El Papirri. Linda época, el periódico El Deber nos quería, publicaba las crónicas del Papirri, todo empezó a podrirse hacia el 2005 por el tema político. Fue una noche de emergencias cruceñas que compuse el taquirari Enay puej en un hotel, para lanzar puentes, la canción trata del migrante colla que pone su tiendita en el oriente, le conquista el corazón a una damita de Porongo, vendedora del mercado, se enamoran y nace la familia camba colla o colla camba, como quiera su mercé. La estrené en el boliche aquel sin pena ni gloria, sin puentes ni nada, era una historia de pobres. Luego en 2008 compuse el Taquirari para Gladys Moreno, pero ya no toqué más en Santa Cruz. En Quito nació No quiero perderte, un taquibossa, que me gusta bastante. Esto del taquibossa nació en mí, en realidad, en 1993, cuando compuse Carnaval taquibossa dedicado a Fernando Jiménez, el Huevo, un gran zampoñero, lo grabamos juntos en el disco Bien le cascaremosretornando de Japón. El taquirari y la bossa nova unidos, tejidos en interculturalidad, seguramente articulados por los aires del Amazonas.

Entonces aterricé en Santa Cruz, la humedad me dio un sopapo y para colmo se me ocurrió complicar la estadía realizando un par de entrevistas para mi programa de tele Ch’utis, que va por Abya Yala Tv los sábados a las 19.00. Un amigo me ayudó con las cámaras, pude realizar una entrevista con el gran muralista Lorgio Vaca, quien me recibió un viernes en la mañana con su hermosa sonrisa en su taller repleto de árboles y luz, pero esto merece una crónica aparte. El sábado, día del concierto, logré hacer una entrevista en la mañana con Edson Hurtado, escritor, poeta y comunicador, además de director del CCP, súper entrevista que también merece otra crónica.

Volviendo al concierto, convencí a la gente del CCP de hacerlo adentro, en el teatro: muy buena decisión. La prueba de sonido fue rápida, mi guitarra la Sevillana sonó muy segura en sala. Las dos semanas anteriores, en los ensayos, había cambiado cinco veces el programa. Fue así que a las 19.00 había cola en el CCP para ingresar a mi concierto, descubrí un público cruceño diferente, otra Santa Cruz, un territorio mestizo de migración. Hacía fila para ingresar al concierto del Papirri y su guitarringa un papá nacido en Potosí, bancario, con el hijo quinceañero cruceño: ambos del Tigre… La señora paceña casada con el señor de Vallegrande recordaba a sus hijos, ahora migrantes en España, en la canción Qué tal metal. El repertorio fluyó muy bien, ciertamente eran 100 personas bien sentaditas, todo en su lugar, la oscuridad del teatro, sus luces, la solemnidad del escenario, el sonido pulcro, público atento y yo sin tragos. Fue uno de los mejores últimos conciertos, disfruté mucho escuchar mi guitarra sin tanto alboroto de músicos, hasta  leí un par de crónicas, la Historia de Maribel transcurrió virtuosa y enérgica con guitarringa, al final de la primera parte hice dos pistas con Camote y Ch’utis, haciendo bailar a la gente. En el intermedio, me quedé en el hall a firmar discos, grave error el no sentarme, fueron más de 40 minutos parado firmando libros y discos, sacándome fotos con un público cariñoso, piel morena, piel zanahoria, ojitos de guapurú. En la segunda parte, el público solicitó las canciones que fui tocando, Hasta ahurita, Enay puej fueron pedidas por la gente, esta bella gente que une a Bolivia quizá sin darse cuenta, con el amor del diario vivir, levantando sus familias mix con sus wawitas: Chairo y Cuñapé. Esa Bolivia plurimultituttifrutti que soñamos florezca estable y constante, esa otra Santa Cruz sin racismos, sin complejos, sin intereses, sin terratenientes, una tierra camba de amor e integración de verdad. Gracias, público cruceño. Volveré prontito. Pa’ su verdá.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Fin 2021

Hay que agradecer, ya se acaba el 2021. No tuve agenda para recordarme, ¿qué hago? Reviso el face, me sirve ahora de memoria

/ 10 de enero de 2022 / 10:09

CH’ENKO TOTAL

La gratitud es la memoria del alma, dice mi casera y me regala una flor de retama. Hay que agradecer, ya se acaba el 2021. No tuve agenda para recordarme, ¿qué hago? Reviso el face, me sirve ahora de memoria. ¡Uy cara! Hace un año, a fines de diciembre, heroicamente cumplíamos con la salida del CD 60A, entregando a la familia musical el CD en físico con 13 canciones inéditas y con la hermosa impresión del cuadernillo realizada por Imprenta Cibeles. Efectuamos la entrega de 110 discos en el Cine 6 de Agosto de La Paz, mi ciudad. Gracias a ese público hermoso que pobló el teatro pude sacar el disco, no estábamos vacunados, pero le cascamos igual. Gracias a Iris Mirabal por producir aquel evento. Enero de 2021 me la pasé revisando exámenes y notas del módulo 4, Composición de música popular, que dicté para la Maestría de la UPEA sobre producción musical. Gracias UPEA por considerarme parte de los docentes. Realizamos un concierto por Alasita vía streeming, con un bello afiche de Arxondo y el arte de Erick Pachacuti, ¿otra vez será así?

En febrero nos arremangamos y vendimos el hermoso Libro 40 años de canciones (L40A) y el CD 60Aen combo, dos productos artísticos muy lindos, vendimos en Buenos Aires, Estados Unidos, Brasil y toda Bolivia. Gracias a Amalia Canedo, mi productora de Cochabamba, por el esfuerzo. En febrero el periódico LA RAZÓN pone mi foto en primera plana, me sorprendió. Gracias a Claudia y a toda LA RAZÓN por ese guiño y por publicar mis escritos,  gracias a mi editor Miguelito Vargas por su paciencia y buen humor.

En marzo sale en Spotify el CD60A, gracias a Soria Records por ponernos en 50 plataformas digitales, por la honestidad con que hacen las cosas, ya demasiado me mamaron con esto de los discos, gracias por la alegría de mi esposa, le encanta Spotify, ya estoy ahí. Ese marzo me enloquecí con una guitarra eléctrica que me prestó Juanito Saavedra, gracias Juanito, me hiciste vibrar con el nuevo sonido, tal es así que en abril me compré unita de remate, que estrené el 10 de abril en el entrañable 8B Departamento Cultural de Cochabamba, donde realizamos la Ch’alla del CD 60A, un conciertazo filmado y transmitido por YouTube, lindo nos tocamos con mi trío cochala. Gracias a Luchito Mercado y Hugo de la Fuente por su calidad musical y humana. Gracias Mauricio Canedo y Gabriela Olivera de 8B, los llevo en mi corazón. El 23 abril volvimos a un escenario de verdad mediante el ciclo de conciertos con nuestros artistas, organizado por el Ministerio de Culturas. Tocamos en La Paz, en el Patio de los artistas, en físico/presencial y en emoción total. Gracias a la Papirri’s Band por la conmoción de tocar juntos de nuevo: Vico Guzmán, Raúl Flores, Ariel Choque, Roby Morales, gracias a mi amigo David Portillo por su siempre emocionante presencia en mi escenario, gracias a Guery del Ministerio de Culturas por la invitación. También en abril, mi querido Club The Strongest cumplió 113 años de vida. En acto especial me otorgaron la medalla Chupa Riveros y un diploma muy significativo. Avisaron un día antes, no pude llegar desde mi refugio cochala, pero estuvo la bella Anita en mi representación.

Mayo, junio y julio del 2021, invierno jodido con virus. Sobrevivimos gracias a Abya Yala televisión, pues salió a la luz mi programa de tele Ch’utis. Fue lo más constante e interesante del año, aunque me parece que nadie ve. 60 artistas entrevistados en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Gracias a Amanda Dávila por la confianza y el apoyo, gracias a Walter Miranda por las cámaras y la edición, seguimos hasta enero.

En julio llegó la vacuna, lo logramos luego de colas interminables sin motivo, celebramos las fiestas julias paceñas con mi Carolina y su cumpleaños, bien nos festejamos. En agosto grabamos full Ch’utisy gracias al amigo Rodney sacamos fecha machamente para el Teatro Municipal de La Paz para tocar en vivo, en octubre. En septiembre mi cumple sonó fuerte en La Paz, llegaron al depto. amigos del alma. En el día del hincha stronguista toqué en plena curva sur para 5.000 Tigres, fue inolvidable. Gracias Carlos Fiengo por los artes publicitarios y las fotos del concierto de 60Aen el Teatro Municipal los días 8 y 9 de octubre. Volver a tocar en el mayor escenario de Bolivia fue realmente hermoso. Gracias a la Papirri’s Band, gracias a Diana Azero, gracias a Segalez por su apoyo vital, a Los Bolitas por tanta alegría musical. Gracias al Cabras, a los Canarios del Chaco, a Heber Peredo por sus teclados de oro, a Kichu Jimenez por su zampoña y apoyo integral. Al Papirri’s Kinder, a David Portillo, gracias. A Martino Alvestegui por el sonido, a Joe Salinas por las luces y escenografía, fue un hermoso concierto.

Entonces llegó el 6 de noviembre, concierto unipersonal en el Centro Cultural Plurinacional de Santa Cruz. En medio de paros y bloqueos, se llenó el teatrito con otra Santa Cruz. Gracias público camba por su presencia, gracias al CCP, en especial a Edson Hurtado por la oportunidad de tocar en Santa Cruz de la Sierra luego de añares. Gracias amigo Astroboy por aparecer de nuevo. Noviembre se fue con la marcha por la democracia y la apoyamos con una canción, gracias Álvaro Montenegro por incentivar aquello. Diciembre llegó con el fallecimiento de tres amigos del alma, duele. Con la novedad que se acabaron los libros 40A, Crónicas Iy Crónicas II, gracias a todos los que nos apoyaron. Bueno, les deseo un 2022 lleno de vida, sabiduría, gratitud, serenidad y alegría.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Hace dos años

Hace dos años no pasamos Navidad ni Año Nuevo en casa. No fue por un paseo o una vacación planificada

/ 27 de diciembre de 2021 / 09:00

CH’ENKO TOTAL

Algo ha pasado con el tiempo, parecen varios años y son solo dos.  Hace dos años no pasamos Navidad ni Año Nuevo en casa. No fue por un paseo o una vacación planificada. Salimos con mi esposa a los tropezones de Bolivia, las amenazas a mi persona y a mi familia se habían acrecentado, las llamadas anónimas hacían temblar, las amenazas de fachos motoqueros en Cochabamba se hacían palpables, había tocado en el cierre de campaña de Evo, volvíamos a La Paz buscando paz y era la misma cantaleta, el Papirri “masista”, carne de cañón del neofascismo citadino boliviano. Entonces decidí huir hacia adelante.

Con mi histórico sombrerito de cocalero —lo amo—, lentes de aumento, cortada de pelo estilo bebé,  fui a comprar a BOA de la avenida Simón López dos pasajes a Buenos Aires, lo vi al mayor de los hermanos Hermosa filando, atemorizado, igual que yo. Mis compas de la Universidad Jauretche nos darán una mano, algún familiar gaucho nos va ayudar, me decía en silencio. El 18 de noviembre de 2019  había presentado mi renuncia irrevocable a mi trabajo de gestión cultural en la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, con mi último sueldito de diciembre decidimos partir a la nada.

Con mi esposa ya teníamos un método en los aeropuertos tomados por militares y paramilitares. Ella entraba primero, hacía el cheking, desaparecía en las gradas hacia el avión, yo la observaba desde lejos irse, entonces recién iniciaba mi check in. Así, si me agarraban, ella quedaba libre. Aquel 22 de diciembre, ella ingresó a embarque internacional y cuando yo iniciaba la fila nacional se acercó un soldado, “tiene que acompañarme”, dijo firme… me temblaban las piernas. Con mi guitarrita en la espalda, una maleta mediana y mi mochila  amada, cruzamos el aeropuerto de la Llajta hacia un cuarto donde se encontraba un militar y varios soldados. “Soy el capitán Moreno”, dijo un rudo oficial, “muéstreme su pasaporte”. Le entregué el documento, miró al soldado de al lado, me miró rudamente. “Así que tú eres el Papirri… te habías llamado Manuel, ¿por qué te has rapado así, pues? ¿A qué vas a Buenos Aires?”. “A visitar a mi familia”, respiondí en tartamudeo. “Sí, pues, eres Chazarreta, ¿medio argentino, no? Mira, Papirri, mi coronel Carrazana me habló muy bien de ti, trabajaron en la embajada en Ecuador, ¿no ve? No entres a embarque internacional con tu guitarra, seguro estás en la lista. Llama a alguien que recoja tu guitarra de acá, este es mi celular. El soldado Tarqui te va acompañar. Antes de la salida internacional está un camarada mío con la lista de los que no pueden viajar, si estás ahí puedes ser detenido, hay un acto para Evo dentro de un mes en Buenos Aires. Si quieres salir, deja tu guitarra y que la recoja algún pariente. En realidad hago esto porque soy del Tigre”.

Se me movió el piso. “¿Me deja hacer una llamada?”, le dije. “Sí, pero solo una”, respondió serio. Entonces llamé a mi amigo el Rolito. “Hermano, por favor, recoge mi guitarra del aeropuerto, el capitán Moreno te la entregará, este es su celular”. Dejé mi guitarra, la Sevillana, con gran  angustia en el alma. Hice la primera fila, luego con Tarqui haciéndome seguimiento  entramos a la sala de preembarque internacional. Antes del chequeo de pasaportes en sala internacional, un militar con cara de guerra tikeaba una lista chequeando a cada pasajero, cuando faltaban unas seis personas para mi turno Tarqui hizo una llamada, apareció el capitán Moreno diciéndole al otro militar que se vaya a tomar un refresco. Se sentó en la silla de la lista, llegó mi turno, me miró… “paseee” dijo.

Con el corazón en los pómulos vi a mi esposa inquieta, vio la pista de aterrizaje, caminó de un lado al otro. Entonces pasé cerca de ella, ya estábamos juntos en preembarque internacional, iba a abrazarme, pero le besé la mano. Calladitos, asustados ingresamos al avión. En el avión me atreví a llamar a Moreno, no atendió, pero mandó un watsap: “ya llamó tu amigo, viva el Tigre Campeón”. Ese vuelo fue infinito. Cuando llegamos a Santa Cruz, llamé en desesperación al Rolito, ya estaba con la Sevillana en su auto.

Así fue como llegamos a Ezeiza, destruidos de nervios, con el miedo en la garganta. El compa de la Jauretche esperaba en su auto, recién en Lanús nos dimos un beso largo y tendido con Carolina. Se venía una Navidad lejos de casa. Se venía un Año Nuevo 2020 repleto de incertidumbre. La solidaridad de los hermanos argentinos llegó muy pronta. Nació una actuación casi familiar en Mar del Plata, en donde pasamos la Navidad. Llegó la actuación en el Festival Internacional de Cosquín y en febrero el concierto en el Teatro Vinilo de Palermo. Todo muuuy complicado, sin guitarra. Hoy, decido hacer público esto para agradecer en estas Navidades al capitán Moreno por ser un verdadero Tigre. Al dúo Coplanacu por la actuación en Cosquín y por prestarme una de sus guitarras. Agradezco a Alejandro Bejarano, compatriota también refugiado, que me prestó su guitarra para el concierto en el Teatro Vinilo. Agradezco al Rolito por su amistad a prueba de balas. Al arquitecto Bartolucci por el concierto y la Navidad  en Mar del Plata. Al Dr. Zubeldia por su apoyo y Año Nuevo en San Clemente. La familia en realidad está en esos hermanos y hermanas del alma, en esos ángeles del camino que nos dieron de comer de sus manos. Un brindis por ellos. ¡Felisamemuero! (“Feliz Año Nuevo”, en paceño).

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Diálogo postmarcha

/ 6 de diciembre de 2021 / 20:14

CH’ENKO TOTAL

El Papirri se encuentra con su compadre. — ¿Cómo es Papirri?, te he visto tocando en la Marcha por la Patria. Qué pasa pues, otra vez te estás manchando con la política, medio masoquista eres, ¿no?— increpa el compadre Silverio en su llamada mañanera.

 — Sí, compadre, el viernes, quinto día de marcha, ya no pude con el escozor, viendo todo por la tele como “ociólogo”, una vergüenza, hasta que vi a una awicha marchando y me dije : ¡Jallalla, basta ya! Entonces fue naciendo una canción de emergencia para esta marcha valiente. El sábado empezó a nacer la idea, apareció la letrita: “Ya llega la marcha, vida y, por la democracia / polleras, wiphalas, k’epis de la vida…”.

— ¿Y para qué pues te metes en problemas? Estabas bien, tranquilo caminabas, otra vez la zozobra. Mi comadre, preocupada, seguro bien te insultan en las redes, ¿eso querías? ¿No querías que te quieran?

— Compadre, bien clarito te digo, esta marcha es en defensa de la democracia, te guste o te asuste. Lucho ganó con el 55 por ciento, un 15 por ciento quiere otra vez entrar a la fuerza al palacio, ya sabemos cómo son los fascistas, en un año han destruido al país, han negociado con los respiradores para los enfermos, han saqueado Entel, mejor no me hagas renegar…

— Sí, pero tu habías dicho que no eres del MAS, que no tienes militancia…

— Así es, yo no soy de ningún partido, soy de izquierdas, apoyo a las organizaciones sociales, no tengo gremio ni sindicato, tal vez puedes decir que soy del Instrumento…

— Yaaaa, quéspseso… solo te digo que después no estés pidiendo favores cuando te persigan… ¿Por qué te jodes tanto la vida, compadre?  Ya estás mayorcito, deberías retirarte y cantar de vez en cuando, hacer reír con la Metafísica, estar con tus artistas, acaso te han dado algo estos? ¿Acaso tienes un buen trabajo?

— Yo no he compuesto ni he cantado en la marcha en busca de pegas, compadre. Es mi ideología, mis sentimientos, ¿o no te acuerdas cuando tocaba en la Marcha por la Vida? En el Teatro al Aire Libre cantábamos  Los mineros volveremos, vos también cantabas, éramos changos. Sé que has cambiado tus ideas, pero yo no… sigo nomás como me conociste…

— Lo que pasa es que al Evo no lo queremos en La Paz, sabes ¿no ve?

— ¿Y quién ha hecho el teleférico? ¿El Murillo ha hecho el teleférico? Han entrado a robar al teleférico, a BoA la estaban destruyendo, han  puesto a sus queridas de personal con ítem, a sus compadres en impuestos para no pagar…

— Y vos ni siquiera le consigues una pega a tu ahijado, ¿no? Tu ahijado ya es profesional, hasta ahora no lo puedes acomodar. Háblale pues al Evo, tanto se lo cantas. Bien ingenuo eres, compadre, ya me da rabia, pareces chango, uno se preocupa por vos y te enojas todavía.

— No me enojo, compadre. Solo deseo que entiendas, todo fluyó con esa canción, la compuse el sábado, el domingo lo llamé a mi amigo Álvaro…

— Al Lineras?

— Nooo, al Álvaro Montenegro. Tiene su estudio en Achocalla, hasta allí me fui a grabar el tema todito el domingo, tuve que tocar todos los instrumentos, mezclar, masterizar… Mientras trabajaba en eso pensaba en las marchistas, seis días de marcha, valientes warmis, durmiendo en el altiplano, entonces nacía: “ya llega la marcha, jajay, contra los fascistas/ con lluvia, con trueno, viday, marcha por Bolivia…”

– Y ahora… ¿Qué has ganado, pues? Ni siquiera te pagan, te haces odiar, insultar, una vergüenza están hablando de vos en las redes, nadies va a ir a tus conciertos, después vas a estar puteando de que el teatro está vacío; y mi comadre, preocupada…

— Tu comadre me dijo que estaba orgullosa de mí… — ¿Orgullosa de que te jodas la vida? Lo único que te pido es que no me busques si te buscan…

— Ya, compadre, ni modo Cuasimodo, ideales son, democracia, una Bolivia digna, con autodeterminación, un país más igualitario…

—Ya, ya, ya, esa cantaleta todo el día en los spots y contigo más… mejor hablemos del Tigre, parece que va a salir campeón, compadre, ¿vamos al partido? Después de ocho años vamos a saltar…

— Ya, compadre Silverio, vamos al partido.

— No, mejor no, compadre, no quiero que me vea la gente con vos, me van a decir “masista” y eso no me gusta. Yo soy librepensante, además soy de la iglesia de todos los santos vivos, estamos bien ahí con mi familia, con el pastor Kevin.

—Ya, compadre, andá nomás solito al partido entonces.

— Cuando se pase esto te llamo, saludos a la comadre. No te olvides de tu ahijado, una pega pues  en el Estado Plurinacional, ya que has cantado…

Mientras, en la radio suena mi canción:

“Es el pueblo unido, con su wardat’ojo/ lluch’us y chicote, jajay, son los ponchos rojos/ Polleras al viento, pidiendo justicia/ Senkata, Huayllani, viday, no se nos olvida”…

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Muertos vivos

Cada 1ro de noviembre a mediodía es el momento para recibir, recordar, conversar, reír, compartir a nivel espiritual con los que se fueron

/ 8 de noviembre de 2021 / 07:47

CH’ENKO TOTAL

Cada 1ro de noviembre a mediodía es el momento para recibir, recordar, conversar, reír, compartir a nivel espiritual con los que se fueron. Llegan a esta tierra dolorosa, a esta vida nuestra, a este nivel de existencia que es tan poco espiritual, nos visitan un día y retornan a su espacialidad. Sin embargo, yo siento que convivo diariamente con mis espíritus  superiores, todos los días les agradezco su protección, me han salvado de cosas terribles, de tragedias jodidas, me ayudan en momentos de desesperación, me guían y dan el camino: mis muertos me dan vida.

Son asuntos inexplicables los que me pasan a menudo, recién mi esposa tuvo un accidente doméstico, que si no intervenían mis madres (mi mamá y mi suegra), hubiera sido difícil el chistecito, con ambulancia, operación. Pero ahí estaban ellos, los espíritus superiores interviniendo de manera prodigiosa. No hay explicación posible. Mis muertos nos dan vida. Mi abuelo Andrés siempre está por aquí, me ayudó mucho en un pleito interminable legal para proteger su memoria, ahora la casa de mi infancia que iba a ser derrumbada, su casa, está hermosa, paradita, risueña, tengo ganas de ir. Mi abuelo Manuel es el que me ayuda en los temas de autos y transportes, el otro día se cruzó una vaca, íbamos a alta velocidad, el choque fue tremendo, el bus quedó abollado y nosotros protegidos por el abuelo Manuel. En cuanto a mi padre, siempre interpuso sus buenos oficios en los problemas de la noche y de la política; el año pasado en Buenos Aires nos guio de manera mágica, debía tocar en el Teatro Vinilo, mi padre logró que nos alojáramos en un hostal a pocas cuadras de los músicos que me acompañaban, en una ciudad gigante.

iHoy quiero recordar a los ajayus que no están conmigo todos los días y que partieron hace poco. Don Pablo Ramos, espíritu superior reciente, el silencio de los “ociólogos” es alarmante al respecto, ni un homenaje, solo una noticia hueca. Don Pablo me llamó el año pasado en mi cumpleaños, todavía los fascistas lo amenazaban, me dijo que El kaluyo del retorno, que justo salió ese día, le había conmovido, “Manuelito, es un gran aporte al acervo musical del país”, dijo con su voz de joven. Don Pablo fue como un padre para mí, no por su presencia cotidiana, sino como referencia viva de ética, de firmeza intelectual, por su consecuencia a prueba de balas. Venía del Chaco profundo. En 2018 nos dimos un abrazo recóndito cuando lo visité en su despacho, estaba de presidente del Banco Central de Bolivia. Lo vi como siempre, intacto, lúcido. Ahí surgió el guiño de los espíritus superiores. Yo le había llevado como obsequio mis croniquitas del volumen uno, las hojeó. De pronto vio la foto de la crónica Un amor de verdad sobre el amor de mis padres: “¡ese soy yo”, dijo en sorpresa. Me sobresaltó su alegría. Se paró del sillón y me mostró la foto de mis padres bailando, el señor joven de bigotitos del fondo de la foto era Don Pablo. Nos volvimos a abrazar. Contó que él hacía su maestría en Chile y la Embajada de Bolivia lo había invitado a celebrar el Día Patrio, la foto era entonces del 6 de agosto de 1961, mi padre era Embajador de Bolivia en Chile, el notable joven intelectual había asistido a la celebración y los veía bailar a mis padres. Don Pablo hablaba de mi padre con gran cariño, como yo ahora hablo de él. Me contó ese día que escribía poemas caminando, nos acordamos de nuestro viaje histórico a Pyong Yang, nos reímos y despedimos para siempre. Cuando los golpistas trataron de apresarlo el año pasado me desesperé. Sin embargo, él se manejó como siempre, digno, impecable en sus descargos, el fascismo no pudo con la decencia y sapiencia de Don Pablo Ramos. Estuve el 1 de noviembre con él intensamente.

Mi amigo el Gato vino un ratito por lo menos, tuvimos una amistad breve pero intensa en Quito, allá por 2015. En 2016 pasamos dos navidades intensas, ya con algunos tragos encima lo nombré mi hijo adoptivo. El Gatito (David Crespo) era el mejor alumno de las maestrías FLACSO, brillante, joven de 30 años, con recursos económicos muy limitados tenía la energía del maíz y la inteligencia de los valles. Se enamoró con locura de una bella colombiana. En 2019 lo encontré en el centro cochabambino poblado de hijitos, dando clases en la Universidad del Chapare, era un brillante agrónomo, nos fuimos a tomar un par de cervezas, brindamos por la vida y después se fue pertinente y enramado de hijos. El Gatito falleció hace unos meses, no fue el COVID, fue la flota que lo llevaba a dar clases al Chapare que se desbarrancó. Lloré semanas. Estuve el Día de Difuntos con él, tomamos el wiskicito que le gustaba y comimos aquel pique que quedó pendiente.

No me quiero morir sin verte, me dijo mi amigo Gonzalito desde Aguascalientes. No lo veo desde hace 40 años, lo llamé de emergencias la semana pasada pues se nos murió en súbito nuestro hermano cantor Ismael Durán, un trovador chileno que me dio de comer de sus manos en el exilio mexicano y me prestó unos zapatos para que toque en el Teatro Morelos. Con Ismael estuvimos cascándole aquel tequila solidario con sus tacos y chilaquiles. Con el Eddy Chuquimia tocamos la Garota. Con mi Yolita del alma bailamos una cuequita. Mis abuelos, mis padres, mis suegros, mi cuñado el Tormentas fueron los anfitriones pues siempre están en casa. Es hermosa esta festividad de encuentros. Sentir en el pecho que la vida y la muerte son circulares y que nuestros muertos nos dan vida.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Concierto presencial

Lo logramos. No solo grabamos un nuevo CD en plena pandemia y golpe, lo presentamos de manera presencial en dos noches memorables en el Teatro Municipal

/ 24 de octubre de 2021 / 18:25

CH’ENKO TOTAL

Lo logramos. No solo grabamos un nuevo CD en plena pandemia y golpe, lo presentamos de manera presencial en dos noches memorables en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez de La Paz, mi ciudad, los días 8 y 9 de octubre, en honor a los 473 años de fundación de la capital de los Andes. Habíamos ido a La Paz en busca de la segunda dosis de la vacuna, llegamos posverbena juliana, luego de esperas y amaneceres conseguimos la vacuna juuuusto el mismo día que tenía que tocar para el Moncada por invitación del Embajador de Cuba. Con algo de fiebre toqué en la Casa del Pueblo por primera vez, estaba la plana mayor del Estado Plurinacional. Salí jadeando, sudando frío, pero compromiso era pues, como hace 42 años cuando Don Pablo Ramos me invitó por primera vez en 1979 a cantarle a ese hecho histórico revolucionario.

Julio pasó raudo con artistas orureños, cochabambinos, potosinos cantándole a La Paz… ¿y nosotros, los paceños?, me pregunté cómo cholita. Hay que solicitar el Teatro, rompamos este karma de no poder tocar en el Municipal hace dos años, instruyó el Papirri. Así fue que hicimos la solicitud con poca fe, como para no desilusionarse. Entonces llegaron las grabaciones para el programa de televisión Ch’utis que hago para Abya Yala y que sale los sábados a las 19.00. Todo agosto y septiembre le cascamos duro al asunto, grabando lindos programas, sobre todo los que hicimos en el Thelonious Jazz, gracias al amigo Juanqui Carrasco, coordinador de este Centro Cultural ubicado en la zona de San Jorge, quien nos permitió usar su set. Mientras grababa los programas, convocaba a los músicos a ensayar, recordar partituras y letras. Fueron fundamentales los ensayos con Mauricio Segalez, joven cantautor y guitarrista alteño que poco a poco se fue volviendo mi guitarrista, fue la primera vez que toqué con otro guitarrista, es que quería bailar, librarme del peso armónico en mis espaldas. El kaluyo del retorno lo ameritaba, más aún porque decidió iniciar el concierto. “¿El kaluyo va con bajo y charango como en el disco?, preguntó Segalez. “No sé”, le dije mirando al Tata Illimani, hipnotizado. Así, poco a poquito, me fui quedando tres meses en La Paz, mi ciudad.

Dos eventos fuertes sucedieron en septiembre: mi cumpleaños y el día del hincha stronguista. Luego de varios meses tomé unos tragos con amigos de la infancia y familia festejando el 61A. Entonces llego la invitación para tocar nada menos que en la Curva Sur del estadio Hernando Siles. Ronald Crespo, presidente del Tigre, me convenció nomás y aquello fue espectacular, tocar frente a 5.000 Tigres eufóricos de la Ultra Sur fue algo único y arrasador. A la sazón llegaron las entrevistas para  difundir los conciertos, me di cuenta en muchas de ellas que debía fortalecer el concepto primogénito de mi música: la integración… en un país dividido, dolido, emputado. “La ciudad se derrumba y yo cantando”, decía Silvio en mi cabeza. Un par de entrevistas fueron difíciles, pero la mayoría muy lindas. Después de todo era un milagro, una bendición poder ir a los canales y radios a difundir los conciertos que llegaron como una carga pesada. Solo se pudo dos ensayos presenciales con la banda, demasiados músicos, como siempre. Lo que más me dio fuerza fue la buena onda de Los Bolitas, jóvenes músicos roqueros, ir a ensayar con ellos a su estudio de Següencoma fue un bálsamo, fue como retroceder unos 20 años, agarrar energía y ensayar con todo. Terminamos montando cuatro canciones.

Con los Canarios del Chaco no pudimos ensayar, llegaron desde el Chaco sudados y nerviosos directo a tocar. Hasta me hicieron bailar una chacarera con una joven bailarina del Ballet Folklórico La Paz, Bafopaz, bailarines que hicieron vibrar a la gente con el caporal Camote y el célebre Pepino pandillero. Tocamos frente a 600 personas en las dos noches, un público hermoso en sus barbijos. Y para aumentar la cosa, tocamos en Villa Copacabana el domingo, en una feria municipal a cambio de la liberación del alquiler del Teatro. Todavía me duele el cuerpo. Pero estoy conforme. La Papirri’s Band estuvo sólida. Los hermosos del Papirri’s Kinder la rompieron. La presencia del cantautor y cantante David Portillo le dio un ajayu especial a las dos noches. Muchas gracias a Rodney Miranda, antiguo amigo, Secretario de Culturas de La Paz, que nos concedió el Teatro y nos hizo entrega de un lindo certificado que resalta mi obra musical paceña. Gracias a LA RAZÓN, ATB, Bolivia TV por el apoyo. Lo logramos. Solo quedan 30 discos 60A para Santa Cruz, voy solito con mi guitarringa a tocar el 6 de noviembre. Qué será. Cómo será. Lo logramos. Grabamos nuevo disco. Lo presentamos en vivo. Con pandemia más. Bien, che. Pa’ qués decir.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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